Archivo de la categoría: Viaje a los Andes

VIGÉSIMO NOVENO DÍA: Valparaiso

DSCF2067 DSCF2068 DSCF2089 DSCF2095 DSCF2099 DSCF2118

Flores en los cerros de Valpariso (Foto Eduardo SEva)

Flores en los cerros de Valpariso (Foto Eduardo SEva)

Diego de Almagro volvía de las tierras incógnitas del sur hacia el norte limeño, derrotado puesto que no había encontrado el dorado, fuente de oro y plata y apenas con una centena de hombres de los más de mil que le acompañaron en la aventura, tras haber luchado contra los hielos, la lluvia, la nieve y la tierra abrupta y hostil, envió a su capitán Juan de Saavedra a explorar “esa lengua de tierra que nos separa de la mar océana de Nuestra Señora de los Ángeles” descubierta algunos años antes por Nuñez de Balboa y que posteriormente se llamaría Océano Pacífico.

Cuando atravesó la última colina antes de llegar al mar, Saavedra frotó sus ojos pues no podía creer lo que estaba viendo. Acostumbrado al sur chileno, a todas las calamidades pasadas con su capitán Diego de Almagro, la presión y ataque de los mapuches, el frío, la nieve, las mil y una penalidades quedaron lejanas cuando observó por primera vez la bahía de Valparaiso. Tan impresionado quedó que bautizó el entorno recordando su localidad natal, la conquense Valparaiso de Arriba. Le acompañaban cinco soldados y cuatro mapuches.

A su izquierda se extendía un inmenso valle verde, frondoso, con árboles y arroyos que descendían hasta las arenas. Era el año del Señor de 1536. Valparaiso es en la actualidad patrimonio de la humanidad, declarado por la UNESCO.

Desde la planta séptima del hotel Diego de Almagro, calle de Molina número 76, el cual te recomiendo, querido lector, observo la niebla cerrada que envuelve a la ciudad como un sudario; estamos en el otoño que se acerca al invierno como la primavera alicantina se acerca al verano. Cuarenta y seis colinas o “cerros” como aquí llaman, nos esperaban. Eduardo, Antonio y Gian Umberto son biólogos y están curtidos en mil y una caminatas y con ellos decidí compartir el reconocimiento del medio. “To meet a day” que siempre afirmábamos al despuntar el día, Pina y yo, en las grandes praderas. “And the beer I had for breakfast was not bad and I have one more for dessert” (La cerveza que tomé de desayuno no estuvo mal y por ello tomé otra como postre), afirmaba Kris Kristofferson.

Bien, tomamos el incierto destino de no saber cual es nuestro destino y llegamos a la plaza del Almirante Blanco, preguntando nos indicaron que “suban ustedes hasta la plaza de Aníbal Blanco y luego tuerzan a la derecha, allí encontrarán la subida al cerro Bellavista”. Seguimos las indicaciones y volvimos a preguntar: “”Los cerros de Valparaiso”. En este caso era un vendedor de bebidas que había montado su chiringuito en plena calle: “Tuerzan ustedes a la derecha”, afirmaba mientras su mano indicaba la izquierda, y “a la derecha hay una cuesta”, mientras su mano indicaba la izquierda. “Disculpe señor”, le dije, ” la mano indica la izquierda y usted habla de girar a la derecha”. Se me quedó mirando y se golpeó la frente con la mano indicadora. “Camarada, perdona pero es un tremendo error; la izquierda, la izquierda, la izquierda”, repitió levantando el puño. “Viva el compañero Salvador Allende”. Me alegró la mañana este chileno recordando a Salvador Allende, al cual recordamos hace ya mil años, cuando estuvimos en Santiago y “recorrimos las calles nuevamente”.

DSCF2068En el funicular al cerro Bellavista suben hasta los perrillos, lo cual es una delicia recordando a mi Lala.  “Son doscientos pesos”, algo así como diez céntimos de euros. “Señora el perro está en la cabina”, informé a la responsable del funicular. “No se preocupe, cuando abran la puerta arriba, ellos bajarán, necesitan caminar”.  El cerro de Bellavista es un lugar maravilloso. Cuando visitamos María Dolores y yo, el lago Argentina, le dije que no me importaría vivir en la Patagonia. Viendo las casitas pequeñas, coloreadas, coquetas, recoletas y con unos miradores frente a la bahía de Valparaiso, no me disgustaría pasar muchos meses en este espacio. Volvemos al lago Almanor, en la frontera entre Arizona y California. No me disgustaría pasar temporadas de mi vida en estos escenarios.

Sigue leyendo

VIGÉSIMO OCTAVO DÍA. Doña Emilia.

El restaurante doña Emilia en Rancagua

El restaurante doña Emilia en Rancagua

“Aquí tiene usted la posibilidad de degustar una paella española, plato típico español, original del parque natural llamado La Albufera y situado en las cercanías de la ciudad española de Valencia. Doña Emilia importó la receta tras pasar, a mitad del siglo XX, una larga temporada en Valencia”. Así pudimos leerlo en la carta del restaurante doña Emilia, de Rancagua, mitad del camino entre Talca y Valparaíso.

DSCF1815

Dos ejemplares de Nothofagus o haya austral (Foto Eduardo Seva)

Como las promesas siempre se cumplen, y ayer se lo prometimos, querido lector,  antes de partir de Talca, dimos un paseo por el parque urbano donde se sitúan tres hermosas araucarias, dos robles boreales, varias palmeras canariensis y otros ejemplares curiosos.

araucaria sola

Un soberbio ejemplar de Araucaria en los bosques de Valdivia.

La araucaria araucana es un árbol que es endémico en la región de la “Araucanía”, cuya superficie es compartida por Chile y Argentina. Es un árbol muy bello y espectacular, cuyos ejemplares pueden alcanzar la edad de 3.000 años y su presencia en el planeta data de más de ochenta millones de años. Probablemente los dinosaurios hervíboros se alimentaron de araucarias y éstas les sobrevivieron.

inflorescencia

Esta inflorescencia de la Araucaria o piña, está llena de piñones.

Sigue leyendo

VIGÉSIMO SEXTO Y SÉPTIMO DÍA.- Palo Alto, Villarica y el Pisco Sour peruano

Una vez más, querido lector, la tecnología de transferencia de la comunicación nos deja “colgados en las alturas”, frase de Joan Manuel Serrat, cuando no se hace otra cosa que pensar en ti. El 15 pernoctamos en Villarrica. Sepan los que no estén al corriente, que ya estuvimos en Villarrica en nuestra bajada hacia el sur y encontramos una pequeña hostería, regentada por el matrimonio Glenn y Beverly Aldrich, que vinieron a estas tierras australes desde el norteño estado de Montana y el quasi vecino de Oregón, para estar dos semanas en Villarica y tras veinticinco años, todavía siguen en estas zonas.

Es una hostería familiar y el matrimonio se desvive por los huéspedes a los que trata como si de su propia familia se tratase. Glenn prepara café para servirnos a todos a cualquier hora, cuando anochece aparece con la bebida nacional Peruano Chilena: el “Pisco Sour” y por la noche se sienta con nosotros y en una mezcla encantadora de inglés americano y español chileno, nos cuenta mil y una anécdotas sobre la flora, fauna y espacios naturales de esta zona del “sur chico” de Chile. Especialmente fue la atención que le prestó Antonio Pastor cuando disertó Glenn sobre la Araucaria, el árbol representativo de Chile y le enseñó una inflorescencia de dicha especie. “Es una maravilla poder observarla y tocarla”, afirmó el profesor Pastor. Por la mañana, si hace buen día, podéis desayunar en la terraza y los colibríes, al principio huraños, se confiarán en pocos minutos y volarán sobre vuestras cabezas. Sigue leyendo

VIGÉSIMO CUARTO Y VIGÉSIMO QUINTO DÍA

Querido lector: Permíteme disculparme por los tres días que hemos estado ausentes de nuestra diaria cita en este apasionante “viaje a los Andes”, el motivo es de naturaleza técnica pues un pirata informático, o varios vaya usted a saber, a escala mundial, se introdujeron en la plataforma “WordPress” que da soporte a nuestro blog, el pasado jueves. Todavía no puedo acceder a nuestra página pero espero que nuestro informático lleve estos comentarios y fotos hasta ustedes.

El vigésimo cuarto día, sábado 13 de abril, lo dedicamos a recorrer las calles de esta ciudad costera y portuaria, fin del mundo en Chile, pues aquí termina la ruta 5 que recorre el país de norte a sur. Queda otra ciudad importante más al sur: Punta Arenas, pero es imposible acceder a ella por carretera; se accede con el autobús cruz del sur embarcándolo en varios ferrys o bien por avión. La distancia es considerable, pues se estima en 1000 km. Punta Arenas está en Tierra del Fuego y es vecina de Ushuaia, la ciudad “más austral del mundo”, según afirman los argentinos.  Sigue leyendo

VIGÉSIMO TERCER DÍA: Colibríes y Volcanes

Esta mañana, amanecimos en el hotel Diego de Almagro de Temuco. Debido a problemas que tenemos con la conexión al servidor, no pudimos enviar un comentario con suficiente texto para trasladar a nuestro querido lector, las experiencias vividas en Temuco. Esta noche, arribados a Puerto Montt, último vestigio de vida con conexiones por carretera a otras partes de Chile; a partir de aquí, quien quiera viajar más hacia el sur debe utilizar el avión, la primera vista que ha acudido a nuestros ojos han sido los volcanes nevados que rodean esta parte del fin del mundo.

La vista de los volcanes ha sido impresionante. Imaginemos la panamericana que serpentea entre bosques de hayas australes y araucarias, con un suelo oscuro, debido a su contenido en materia orgánica y que, repentinamente el paisaje nos ofrece majestuoso el volcán de Villarrica o el de Osorno o los dos volcanes más importantes de Puerto Montt. Volcanes que todavía están activos pero adormilados en este siesteo austral. Sigue leyendo

VIGÉSIMO SEGUNDO DÍA: Temuco, el sur del mundo.

Buenas noches desde Temuco, en el sur de este continente y todavía nos quedan muchos kilómetros para llegar al fin de nuestro viaje. Pero Temuco es una ciudad especial para nosotros. Llegar a Temuco y quedarnos día y medio aquí era algo necesario. El Profesor Seva, que conoce bien esa zona por sus viajes anteriores, tenía un especial interés para que viésemos y absorbiésemos los aromas y las especies de la ciudad, así como sus espacios.

Una ciudad bulliciosa pero tranquila en determinadas zonas, no tiene plaza de Armas como tal, al estilo de Lima o Cusco, pero tiene una actividad envidiable. Autobuses, tiendas abiertas, mercadillos varios que venden su artesanía mapuche y que nos recuerdan al Alicante de los años cincuenta con sus tiendas: Las Filipinas, Almacenes Lepanto, El Arco Iris y la Porra, La Casa del Tejedor y Tomás, “le costará menos y le gustará más”, es una ciudad que se levanta muy pronto; a las seis de la mañana todo el mundo está en pié, y que tiene una actividad económica envidiable. Una ciudad, en esta zona del hemisferio  sur, gira en torno a su mercado central. Efectivamente Temuco gira en su mercado “moderno”, nombre del mercado central al estilo español.

Sigue leyendo

VIGÉSIMO PRIMER DÍA: Temuco, Alemania en Chile.

El puente del ferrocarril salvando el cauce del Bio Bio, una obra de ingeniería de principios del siglo XX.

El puente del ferrocarril salvando el cauce del Bio Bio, una obra de ingeniería de principios del siglo XX. (foto Eduardo Seva)

Bien, querido lector, quiero informarte que, entre las cuatro y las seis de la tarde austral, nueve y once de la noche europeas de hoy, vigésimo primer día, la entrada a “Viaje a los Andes” emitía un mensaje: “ante las numerosas peticiones de entrada, rogamos se sirvan reintentar más tarde”. Desconozco si ello se debe a que ha habido un colapso en el servidor por solicitud del servicio o bien que ha fallado el servidor y nuestro informático le ha puesto esa coletilla a modo de disculpa; mis disculpas quedan aquí escritas y solicitadas.

La vegetación ha cambiado radicalmente. Se sustituye el bosque mediterráneo por coníferas y Araucarias

La vegetación ha cambiado radicalmente. Se sustituye el bosque mediterráneo por coníferas y Araucarias (foto Eduardo Seva)

Nuestra cita con el lector es obligada y no importa el cansancio, la hora, o cualesquier otros motivos para que, llegados al hotel, escribamos la crónica. A veces el material es suficiente y otras veces, como ayer, nos cogen sin material gráfico, pero ahí están los comentarios para regocijo, rechifla, mofa o blefa de nuestros lectores. También anoche, vigésimo día, era imposible conectar con el servidor de Telefónica o Movistar como ahora se llama. Cosas de la tecnología y del Ciberespacio. Sigue leyendo

VIGÉSIMO DÍA. Nos despedimos del paisaje Mediterráneo

DSCF1552

Un operario en la limpieza del fondo de la fuente en el Palacio de La Moneda (foto Eduardo Seva)

El motivo de nuestro viaje es el estudio de los paisajes mediterráneos de esta parte del hemisferio sur. En anteriores comentarios hemos ido definiendo nuestra percepción de un paisaje que se puede definir como típicamente mediterráneo, debido a sus cualidades de climatología, tipo de suelos, cultivos y demás, pero con el valor añadido que en una pequeña franja de tierra de apenas 500 kilómetros, se puede observar desde un Mediterráneo árido hasta un Mediterráneo per húmedo, de acuerdo a los registros de pluviometría. En Concepción, ciudad situada al sur de Santiago de Chile y distante unos 500 km hemos podido observar ese mediterráneo per húmedo del que hablaba anteriormente. Sigue leyendo

DÉCIMO NOVENO DÍA: Santiago de Chile y el Palacio de la Moneda

DSCF1560

Ventana del despacho donde se hallaba Allende en sus últimos instantes (foto Eduardo Seva)

La noches es oscura y no nos permitió ver en su totalidad humilde el Palacio de la Moneda. Esta mañana hemos disfrutado de la perspectiva desde varios ángulos; sus ventanas, sus puertas, los remates en la parte superior, bombardeada por el felón Augusto Pinochet Ugart y  las obras que están realizando para preparar la capital, Santiago, para el bicentenario de su independencia a cargo del criollo Bernardo O’Higgins, hijo del virrey del Perú.

DSCF1559

La explanada frente al palacio de La Moneda (foto Eduardo Seva)

DSCF1561

Puerta lateral del palacio La Moneda que da al despacho último de Allende (foto Eduardo Seva)

Pero a las nueve de la mañana ya estábamos recorriendo las calles nuevamente de lo que fue Santiago ensangrentada y nos dirigimos a esa plaza liberada y poder llorar por los ausentes. Pero ciertas cuestiones reclamaban nuestra atención. He de informarte, querido lector, que el sistema financiero chileno deja bastante que desear. Hay cajas de ahorro, pero al igual que la francesa L’ecureill, es decir, la ardilla, son pequeñas y de ámbito restringido a su pequeña zona de influencia, no más allá de la ciudad. Hay un banco chileno, “Banco Estado”, y luego existe el BBVA y el Santander, ambos españoles. Cuando acudes a cualesquiera de esos bancos, no puedes cambiar moneda extranjera, ello queda reservado a las casas de cambio. Un euro son, aproximadamente 630 pesos chilenos cuyo distintivo es el anagrama del dólar pero seguido de ch; un dólar es aproximadamente 505 pesos chilenos. No cobran ningún tipo de comisión en el cambio pero debe tener la precaución cuando traiga euros o dólares a esta parte del mundo austral, que los billetes no tengan ningún tipo de deterioro puesto que cualquier roce, rotura o deterioro los inhabilita para su cambio; en Perú todavía son mucho más estrictos. Sigue leyendo

DÉCIMO OCTAVO DÍA: Yo pisaré las calles nuevamente.u

DSCF1527

El Mediterráneo chileno

Querido lector: El camino de La Serena a Santiago de Chile nos ha ofrecido, en todo su esplendor, el Mediterráneo austral. Imagina, querido lector, que partiendo de Málaga, discurrimos por la A-7 y nos dirigimos hacia Alicante. El torcal de Antequera, Granada, Guadix y Baza, con sus desiertos lunares, Puerto Lumbreras, Murcia, La Vega Baja, Elche y Alicante. Pues bien, exactamente ese mismo paisaje es el que conforma exactamente nuestro viaje La Serena Santiago de Chile, hemos recorrido en nuestra aventura mediterránea, aquí en el hemisferio sur, esa pequeña franja de más de 600 kilómetros que conforman el Mediterráneo chileno.

DSCF1538

Una plantación de viña en las laderas montañosas

El Profesor Seva estaba muy excitado, escrutaba todas y cada una de las montañas que el paisaje nos ofrecía; todos y cada uno de nuestros ojeos que el paisaje nos ofrecía; “Juan, el Mediterráneo puede ser hiper húmedo y desértico; esto que estás viendo es un ecosistema mediterráneo desértico y las cactáceas, es decir, los cactus, son lo señores de la zona”, a continuación comentaba que el ecosistema, caracterizado por el clima, el agua, los suelos y demás variables que conforman un hábitat, son los mismo, aunque las especies suelen ser diferentes. “No encontrarás un Chamerops Humilis o palmito, pero encontrarás siempre las especies que se han adaptado a esta zona”. Sigue leyendo

DÉCIMO SÉPTIMO DÍA: La Serena

DSCF1514

Una Araucaria preside la Plaza de Armas de La Serena (Chile). Foto: Eduardo Seva

Al comienzo de las grandes praderas, cuando se cruzaba el Mississipi, en San Louis, nos esperaba un automóvil NISSAN Quest, monovan con capacidad para siete personas y equipaje suficiente, alquilado a Hertz. En esta parte del cono sur americano cometimos el error de confiar el alquiler del vehículo a RentalCar, empresa inglesa radicada en Manchester y que no posee flota, sencillamente es una mayorista, que contactó con Europcar, a su vez, aquí en Chile es una franquicia chilena de la matriz europea.

La señal de detenerse está escrita en castellano en toda Suramérica. No usan el STOP; será cosa de los ingleses Foto: Eduardo Seva

La señal de detenerse está escrita en castellano en toda Suramérica. No usan el STOP; será cosa de los ingleses Foto: Eduardo Seva

Como podrá comprender, querido lector, no había cama para tanta gente y al final nos tuvimos que apañar, pérdida de maleta por medio, en el aeropuerto de Antofagasta, de un Nissan TIIA, con más kilómetros que las maletas de la Piquer y más bollos que una panadería.

Íbamos aquí los amiguetes y yo, cantando canciones de los Beters, la Massiel y el Arbano (La charanga del tío Honorio 1975), cuando se nos incorpora un nuevo pasajero: Antonio Pastor. Y claro, como dije anteriormente no hay coche pá tanta gente. Esta mañana salieron Pastor y Seva con nuestro anfitrión Julio Gutiérrez a ver el parque natural de La Serena y el Profe Caravello y un servidor nos quedamos en tierra mientras una lágrima furtiva y un pañuelo inmaculadamente blanco despedía a nuestros héroes a bordo del Nissan Sigue leyendo

DÉCIMO SEXTO DÍA: Jornada académica en la Universidad de la Serena.

Panorámica del salar de Atacama (Foto: Eduardo Seva)

Panorámica del salar de Atacama (Foto: Eduardo Seva)

Hoy no ha habido desiertos, ni agobios, ni falta de oxígeno, ni situaciones extremas entre arenales inmensos y camiones de más de quince toneladas que, por millares, recogían mineral y renovaban viaje para volver a recoger mineral en las minas “Elenita; Fuensita, Yarita y congojas” y demás nombres muy de la región. Hoy no hemos visitado hornacinas con cerveza Austral Rubia o Budwaisser; o manzanas excesivamente maduras y petrificadas. Ya no hemos saludado al cóndor que planeaba sobre nuestras cabezas, a pocos metros y saludándonos. Hoy no hemos recorrido con La Cruz del Sur, los más de mil quinientos kilómetros que separan Lima de Cusco, hoy no ha habido aventuras, excepto la aventura del saber. Hoy hemos dedicado todo el día a la Universidad de la Serena, uno de los motivos que nos trajo a tierras hispanoamericanas.

Si Diego de Almagro no le puso el nombre a esta ciudad, sería algún lugarteniente suyo y originario de Badajoz, puesto que, proviniendo de Extremadura, el nombre de La Serena, comarca del norte de Badajoz,  tenía un doble sentido: recordar sus orígenes y expresar los sentimientos que transmite esta bella ciudad.

Sigue leyendo

DÉCIMO QUINTO DÍA: La Serena, balcón del Mediterráneo Chileno.

DSCF1461

La pequeña `playa de Caldera, al lado de su puerto pesquero (Foto: Eduardo Seva)

Bien, querido lector, salimos de San Pedro de Atacama y como dijimos en el anterior comentario, el desierto minero nos envolvía. Cuando llegamos a la ciudad de Diego Almagro, dedicada al fundador de Chile, conquistador del virreinato del Perú con Francisco Pizarro y colaborador de Núñez de Balboa, comenzamos a observar un cambio en el paisaje. Las montañas andinas, hasta entonces cubiertas de arena debido a la erosión, cambiaron por completa y fueron recubriéndose, poco a poco, de una ligera capa arbustiva lo cual nos indica que estamos cambiando de bioma, que en lenguaje académico significa un conjunto de ecosistemas; podemos afirmar que el bioma contiene varios ecosistemas en su interior. Sigue leyendo

DÉCIMO CUARTO DÍA: buscando el Mediterráneo chileno

la carretera interminable en el desierto a la salida de San Pedro de Atacama (foto Eduardo Seva)

la carretera interminable en el desierto a la salida de San Pedro de Atacama (foto Eduardo Seva)

Junto a la carretera, se subió a un pequeño promontorio y tensando el cuerpo como un arco y ajustando su sombrero negro, exclamó: “Señores, como profesor de geología que soy desde hace más de treinta y cinco años, quiero comunicarles que al lado de este maravilloso desierto, el Sahara y los desiertos que hemos visto en Arizona, Utha y Nevada, son una pequeñez, con lo cual, a partir de ahora ya no tengo nada más que decir”.

Así se hubiese expresado mi amigo el profesor José Antonio Pina si hubiese admirado la belleza del desierto de Atacama, el cual no termina ni empieza en San Pedro como creíamos; se acaba cuando uno se adentra en el ecosistema mediterráneo chileno a partir de Caldera, novecientos kilómetros hacia el sur. Desde Arica a Caldera, más de mil quinientos kilómetros. Desde la frontera del Perú y separándose de la línea costera más de doscientos kilómetros. De esta forma, el lector tendrá una impresión de lo impresionante de este desierto. Sigue leyendo

DÉCIMO TERCER DÍA: Desde las termas al salar de Atacama. Una forma de bajar al infierno.

El agua fluye desde las entrañas de la tierra a más de 38ºC (Foto: Eduardo Seva)

El agua fluye desde las entrañas de la tierra a más de 38ºC (Foto: Eduardo Seva)

¿Se imagina usted, querido lector, una torrentera con un desnivel de más de 30 metros y con varios remansos, que ofrecen un caudal de más de 50 litros de agua por segundo, a una temperatura de 38º C, creando una ribera de plumíferos, plantas ornamentales, musgos, que acompañan el cauce natural de un río que naciendo en las entrañas de la tierra y en contacto con las rocas calientes de esta zona volcánica, a 3.670 metros de altitud forman lo que llaman las “Termas de Puritama“, terminando en San Pedro de Atacama, que es un oasis similar al sahariano, de muros de adobe, calles sin asfaltar y comercios inacabables, una trampa para el turista y no recomendable para los amantes de los espacios naturales y la soledad.

Los "cardones" del desierto, unas cactáceas de gran porte y dureza que se utilizan hasta en la construcción (Foto: Eduardo Seva)
Los “cardones” del desierto, unas cactáceas de gran porte y dureza que se utilizan hasta en la construcción (Foto: Eduardo Seva)

Nos encontramos en San Pedro de Atacama, lugar desértico, polvoriento, ocre y con una temperatura que oscila entre los dos grados sobre cero de madrugada y los treinta grados a mediodía, con una sequedad absoluta, como afirmaba en el comentario anterior. Estamos a pocos kilómetros de la frontera con Bolivia y apenas a cien kilómetros de la frontera argentina. Hacia el norte nos encontramos con el cañón de Guatín y las termas de Puritama. El cañón de Guatín no merece la pena visitarlo pues es el resultado de una pequeña falla geológica que no hubiese llamado la atención al profesor Pina, pero las termas de Puritama son otra cosa.

Un torrente de caudal considerable emerge de las entrañas de la tierra a 38 º C de temperatura y se desliza hacia varias lagunas pequeñas rodeadas de una gran vegetación y ésta, a su vez, rodeada del desierto extremo. El Ayuntamiento de San Pedro ha realizado unas obras de adecuación para los bañistas. Existen ocho lagunas cuya temperatura del agua disminuye conforme se aleja del nacimiento y que sirven para un baño relajante. El visitante dispone de unas cabañas para dejar la ropa e incluso es posible solicitar avituallamientos para disfrutar de un entorno único. Sigue leyendo