DÉCIMO CUARTO DÍA: buscando el Mediterráneo chileno

la carretera interminable en el desierto a la salida de San Pedro de Atacama (foto Eduardo Seva)

la carretera interminable en el desierto a la salida de San Pedro de Atacama (foto Eduardo Seva)

Junto a la carretera, se subió a un pequeño promontorio y tensando el cuerpo como un arco y ajustando su sombrero negro, exclamó: “Señores, como profesor de geología que soy desde hace más de treinta y cinco años, quiero comunicarles que al lado de este maravilloso desierto, el Sahara y los desiertos que hemos visto en Arizona, Utha y Nevada, son una pequeñez, con lo cual, a partir de ahora ya no tengo nada más que decir”.

Así se hubiese expresado mi amigo el profesor José Antonio Pina si hubiese admirado la belleza del desierto de Atacama, el cual no termina ni empieza en San Pedro como creíamos; se acaba cuando uno se adentra en el ecosistema mediterráneo chileno a partir de Caldera, novecientos kilómetros hacia el sur. Desde Arica a Caldera, más de mil quinientos kilómetros. Desde la frontera del Perú y separándose de la línea costera más de doscientos kilómetros. De esta forma, el lector tendrá una impresión de lo impresionante de este desierto.

los deshechos y la basura es habitual en los márgenes de la carretera  (foto Eduardo Seva)

los deshechos y la basura es habitual en los márgenes de la carretera (foto Eduardo Seva)

Salimos de San Pedro de Atacama sobre las diez de la mañana y desandamos lo andado dos días antes, cruzando el norte minero de Chile. Nunca creí que pudiese ver tantos camiones juntos y tanto movimiento dentro de un paisaje, como dijimos, agreste e inhóspito. Las minas de Atacama ofrecen fundamentalmente cobre, pero también otros metales como arsénico y manganeso.

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la raya continua en la panamericana (foto Eduardo Seva)

El trasiego de camiones es infernal y el polvo llena cualquier intersticio. Durante el camino volvimos a observar esas pequeñas hornacinas, algunas con la bandera chilena, otras con botellas de cerveza en su interior, un arpa hemos visto, guitarras, manzanas en avanzado estado de podredumbre y demás ofrendas que hacen los vivos a aquellos mineros que murieron. Es algo inaudito observar lo que ofrecen los vivos a los muertos; botellas de Pisco, ropa interior y demás, todo ello en unas hornacinas junto a la carretera que, similar a las piedras de Machu Picchu y del mirador de los Andes, en Perú, quieren perpetuar la memoria de los difuntos.

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Caprichosas formaciones volcánicas (foto Eduardo Seva)

Cuando volamos de Arequipa a Antofagasta, pudimos observar, al cruzar Arica, ciudad situada casi a medio camino, la majestuosidad del desierto. Cuando marchamos de Antofagasta a Calama y San Pedro de Atacama, observamos la cantidad de minas de este norte minero de Chile, pero lo que no podíamos suponer es que ese territorio desértico y minero se pudiese extender hasta Caldera, mil kilómetros hacia el sur. Observando las formaciones geológicas de origen volcánico y los mil caprichos naturales que ofrece el paisaje al viajero, podíamos pensar que no estábamos en nuestro planeta, ni siquiera en la luna reina de este cielo ausente de nubes. Nos recordaba al Marte de los reportajes del National Geographic y la sonda Explorer.

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miles de grandes camiones recorren estos parajes diariamente (foto Eduardo Seva)

Por ello he querido empezar este décimo cuarto día con la expresión que hubiese tenido José Antonio Pina si nos hubiese acompañado. Ninguno de nosotros somos geólogos y en este caso una vez más nos ha faltado él.

Pero el viaje continúa y me gustaría resaltar la cantidad de camiones que hemos visto en la carretera nacional número 5, denominada así en el mapa de carreteras de Chile, pero en realidad la “panamericana” que partiendo de la lejana Alaska, recorre todo el continente, excepto unas interrupciones en Panamá y parte de Colombia, para terminar en Punta Arenas y en Usuhaia.

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un garito de carretera y una leyenda: gasolina a 188km (foto Eduardo Seva)

La panamericana discurre en ocasiones junto al Pacífico y a veces se adentra en el continente pero escasamente unas cuantas decenas de kilómetros, los mismos que permite la cordillera de los Andes. Es una vía de dos carriles, uno de subida y otro de bajada, no es autopista, pero es muy rápida y de gran visibilidad. Parece la carretera al infierno a juzgar por el paisaje. No hay vegetación, no hay ni siquiera una brizna de pasto para una hipotética raza de ovejas, no hay nada más que piedra volcánica y un cielo azul siempre ausente de nubes. Jamás, como hemos dicho anteriormente, llueve en estas zonas.

Conforme nos acercábamos a Caldera, ya notábamos el frescor de la proximidad del Pacífico y la presencia de especies arbustivas que a duras penas se abren paso entre el suelo volcánico. Caldera es una ciudad turística y marinera, que me recuerda a Campello en los años sesenta. Los hoteles son de una sencillez extrema pero cómodos y con buenas vistas. En el hotel Montecarlo pernoctamos esta noche y cenaremos un “ceviche de camarones y ostión”; el camarón no tiene nada que ver con el camarón sureño nuestro y el ostión es una ostra pero muchísimo más grande y más empalagosa; el ceviche es nuestro salpicón pero ligeramente picante y con mucho vinagre. Terminado la crónica ya en el hotel, hemos degustado un vino chileno de las bodegas Miguel Torres denominado “Las Mulas”, cuya variedad es “Camermé” una variedad extraña que se confundió originalmente con Merlot pero desde hace unos años tiene su sitio propio.

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El oasis (foto Eduardo Seva)

Mañana continuaremos dibujando la costa del Pacífico hasta La Serena, a 540 kilómetros de aquí, pero como siempre eso será motivo de otra crónica que dibujen lo más fielmente posible, nuestras vivencias y nuestros sueños. Como siempre son los comentarios a los que ávidos nos lanzamos cuando despertamos, los que nos llenan de ilusión y fuerza para continuar. Gracias porque los comentarios son muchos pero las entradas muchísimas más.

Buenas noches desde el Pacífico Chileno, buenas madrugadas, cinco horas más tarde, en España.

9 pensamientos en “DÉCIMO CUARTO DÍA: buscando el Mediterráneo chileno

  1. Giovanna Caravello

    Sempre molto, molto interessante!
    E io apprezzo moltissimo la straordinaria capacità del Cardenal di esprimere la realtà che vivete fino al punto di farmi sentire quasi come fossi presente.
    Belli i capricci nella foto di Eduardo “Caprichosas formaciones volcánicas”!
    Il deserto (quel deserto) continua a farmi una grande impressione, mi attrae e mi respinge nello stesso tempo. Mi commuovono i doni per i morti..
    “El trasiego de camiones es infernal y el polvo llena cualquier intersticio.” Questo è assolutamente terribile!!
    Le foto di voi, uomini in viaggio, mi piacciono molto.. confesso che vedere mio marito mi da un’emozione che non avevo provato durante altri suoi viaggi.
    L’ Hotel Montecarlo non sembra affatto male, la cena invece meno (però quel vino sembra interessante). Ieri sera ho mangiato risotto al tartufo, preceduto da salame e formaggi squisiti e seguito da cotolette, patatine novelle e altre delizie, con ottimi vini.
    Ora state lasciando le zone desertiche e, da quanto posso capire, andate verso la frescura dell’oceano.
    Aspetto sempre con impazienza l’entrada!

    Un bacio a tutti.
    G

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  2. Emma Navarro

    Hola chicos!
    De verdad que me quedo impresionada con tus crónicas tío. Me parece que estais viviendo una aventura increible!!
    Da la sensación, cuando te leemos, que al final van a aparecer las letras de una película de Indiana Jones. Fantástica la experiencia!!
    Si que es cierto que se os ve muy bien en las fotos, pareceis unos chavales. Incluso te veo más delgado; por lo que aprecio, la comida de lo “peorcito” del viaje, ¿no?
    Bueno chavales, mucho ánimo!! y como te decía Moni, se te echa de menos en las sobremesas del fin de semana. Ya le he dicho a mi padre que vaya poniendo dos botellas de cava, o tres, o cuatro…en la nevera porque cuando vengas nos espera una sobremesa muyyyy larga, con todo lo que nos tienes que contar.
    Cuidaos y muchos besos de la family Almécija Navarro.

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  3. Lolines

    Juan describes tan bien las sensaciones que el desierto te produce que parece que me ahogo cuando lo estoy leyendo. Me puedo imaginar la sensación de sequedad que produce el povo y no ver ningun arbusto siquiera por ahi… Por lo demás creo que los ceviches de cualquier cosa son el plato estrella de esas latitudes y aunque no los he probado dicen que están muy ricos. Y para rematar el vino chileno que tiene ya ganada su fama, supongo que por venir de un ecosistema mediterráneo.
    Por aqui todo anda más o menos igual de revuelto. La novedad seguro la sabeis: imputada la infanta Cristina. Lo que no sabemos los españoles es si la fiscalia con sus largos tentáculos permitirá que se siente en el banquillo. Que bonito espectáculo¡¡¡ Lo que le faltaba a España para pasar más verguenza, como no teneiamos bastante con los politicos….Bueno vosotros a lo vuestro, disfrutad de ese bonito hotel. De La Serena y os seguimos leyendo.

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  4. El tete

    Una vez mas, en la tranquilidad de la noche nos deleitamos repasando la crónica diaria (por cierto debe ser bastante cansado, al final del día ponerse a contarlo). Tiene razón Emma en que se os ve algo delgados y en la última con Caravello, el rostro refleja ya el cansancio de las duras jornadas anteriores, seguro que a él se le pasa con los comentarios de Giovanna. Bueno pero ya estais notando la brisa del Pacífico y pronto retomareis la civilización. ¡¡Animo y forzza!
    PD.- El otro día vimos al profesor Pina y Sra. y comentamos vuestras peripecias.

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  5. rafa

    Giovanna,alucino cuando hablas de tu hombre como tu hombre.En castellano si dices eso pues …..
    En valenciano es normal,el meu home,la meua dona,aunque tenga un sentido posesivo.
    Nunca he oido en castellano mi hombre,bueno no se puede generalizar,alguna lo habrá dicho,mi mujer si que lo he oido muchas veces(marido parece que es menos imputable de delito).
    Parole,Parole.
    Mina y Celentano juntos lo más.
    Perdona no te conozco pero intuyo una cantidad inmensa de cariño a tu hombre.
    Una envidia.
    Perdonar mi intromisión.

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  6. rafa

    Giovanna,alucino cuando hablas de tu hombre como tu hombre.En castellano si dices eso pues …..
    En valenciano es normal,el meu home,la meua dona,aunque tenga un sentido posesivo.
    Nunca he oido en castellano mi hombre,bueno no se puede generalizar,alguna lo habrá dicho,mi mujer si que lo he oido muchas veces(marido parece que es menos imputable de delito).
    Parole,Parole.
    Mina y Celentano juntos lo más.(cantando)
    Perdona no te conozco pero intuyo una cantidad inmensa de cariño a tu hombre.Que por otra parte me da la impresión que se lo merece.
    Una envidia sana
    Pido escusas por mi intromisión.
    Cuando he tenido que decir MI mujer,mi cuerpo no cavía de gozo.Sin posesión con orgullo de lo que sea.
    Juan y santa compaña portaros bién y hacer los deberes.
    No eches tanto de menos a Jose como geólogo(que es bueno de cojones),es mejor antropólogo,historiador,cronista y sobre todo
    persona y amigo.

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  7. El tete

    ¡Hola tío! somos Paula, Ana y el “pedazo nabo” estamos leyendo tus crónicas en la barbacoa de los abuelos. Nos estamos quedando alucinados de vuestras fantásticas aventuras, te echamos mucho de menos. Lo que mas nos gusta es el machu pichu y la historia del cóndor.Se te ha pasado ya las angustias de la altura , ¿comeis mejor?….. Un beso muy fuerte de tus sobrinos nietos.
    seguiremos leyendo las aventuras todos juntos :))))

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  8. borinot

    Che, padre. La puta madre. Entre tus increíbles crónicas, los enlaces currados que documentan la historia y las sorprendentes fotos del sebolla, te metes en la historia con todos los sentidos. Tened cuidado y disfrutad mucho. Or echamos de menos!

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  9. Lolines

    Aparezco de nuevo. Me encantaria iniciar el viaje ahora en Santiago. Me han dicho que es una buena ciudad para vivir unos amigos que llevan por alli más de tres años como el que no quiere la cosa que parece se fueron hace dos dias y hasta van a tener un chilenito en unos meses.
    Juan os veo muy bien en las fotos, ya estais recuperados de las angustias pasadas en las alturas y los desiertos? Aquí os seguimos el blog según podemos y nos seguis dándo envidia por los lugares que pisais los paisajes que veis y la gente que teneis oprtunidad de conocer y como tu eres timido pues no tendrás ocasión de preguntar y preguntar…
    Gianhumberto está bien? Y la cebolla y tu tambien? Bueno pues mañana más.

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