DÉCIMO SEXTO DÍA: Jornada académica en la Universidad de la Serena.

Panorámica del salar de Atacama (Foto: Eduardo Seva)

Panorámica del salar de Atacama (Foto: Eduardo Seva)

Hoy no ha habido desiertos, ni agobios, ni falta de oxígeno, ni situaciones extremas entre arenales inmensos y camiones de más de quince toneladas que, por millares, recogían mineral y renovaban viaje para volver a recoger mineral en las minas “Elenita; Fuensita, Yarita y congojas” y demás nombres muy de la región. Hoy no hemos visitado hornacinas con cerveza Austral Rubia o Budwaisser; o manzanas excesivamente maduras y petrificadas. Ya no hemos saludado al cóndor que planeaba sobre nuestras cabezas, a pocos metros y saludándonos. Hoy no hemos recorrido con La Cruz del Sur, los más de mil quinientos kilómetros que separan Lima de Cusco, hoy no ha habido aventuras, excepto la aventura del saber. Hoy hemos dedicado todo el día a la Universidad de la Serena, uno de los motivos que nos trajo a tierras hispanoamericanas.

Si Diego de Almagro no le puso el nombre a esta ciudad, sería algún lugarteniente suyo y originario de Badajoz, puesto que, proviniendo de Extremadura, el nombre de La Serena, comarca del norte de Badajoz,  tenía un doble sentido: recordar sus orígenes y expresar los sentimientos que transmite esta bella ciudad.

DSCF1504Ya dijimos que La Serena es una ciudad bulliciosa, con un tráfico terrible pero que, una vez pasadas las seis de la tarde, el tráfico desaparece dejando una ciudad tranquila, con olor a mar, y que te pide compartir con ella una visita a sus lugares entrañables y recónditos. No hace falta llevar un guía, cualquier rincón es atractivo al viajero. Solamente hay que dejar que tus pasos, viajero, te lleven sin destino alguno, que siempre encontrarás una huella española.

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El grupo español con el profesor Gutierrez al lado del anunciador de la Universidad de La Serena (foto: Eduardo Seva)

Estamos en hospedados en el Hotel El Cid, nombre muy castellano, propiedad de John Fowler, escocés, “Disculpe, señor Juan, pero yo soy escocés, no inglés, además de Edimburgo”, me dijo en perfecto castellano aunque con acento extranjero. Antigua casa colonial de 1.880, restaurada y con un amplio patio interior cuajado de especies florales. Ficus, lantanas, geranios “El geranio de ustedes, para nosotros es el cardenal habida cuenta las flores rojas intensas”, me dijo la esposa de Fowler. Cicas, trepadoras, helechos, Aloe Vera y una palmera Washingtonia que preside el jardín, el hotel genera tranquilidad y familiaridad.

Tomamos el desayuno en el jardín, ajenos al bullicio que se adivinaba en el exterior; eran las siete y media de la mañana. En Chile no existe costumbre de tomar café expreso o café americano, sencillamente te ofrecen un bote de café soluble al instante al cual te acostumbras muy rápido. Leche con café disuelto y tostadas con mantequilla y mermelada pues, a pesar de estar en el principio del mediterráneo austral, el aceite de oliva no es hábito de los chilenos serenenses, otra equivocada herencia inglesa, pero “nobody is perfect”, nadie es perfecto.

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Aunque torcida, esta autofotografía muestra al grupo acompañado del profesor Gutierrez (foto: Eduardo Seva)

La Universidad de la Serena está situada en varios campus diseminados por la ciudad. La Facultad de Biología está en el norte, justo en la colina del pino y desde allí se divisa toda la cuidad. Los edificios son de planta baja, debido a la actividad sísmica, y en uno de ellos nos recibió el profesor Julio R. Gutiérrez, titular de biología de dicha universidad. Comenzada la actividad académica y realizadas las contribuciones que aquí nos trajeron, tuvimos una reunión con el director del departamento, Profesor Geraldo Brown y con otro de los profesores organizadores del evento, Francisco Squeo. Nos explicaron los problemas medioambientales chilenos que se refieren a la industria minera, sobre todo en la mitad norte del país, como ya hemos informado a nuestros lectores. Hablamos de la diferencia de caracteres entre chilenos, peruanos y argentinos. El chileno, nos decía Julio Gutiérrez, es mas reservado pues está contrito por el mar al oeste, los Andes al este, el desierto al norte y la Antártida al sur, “por ello no somos tan espontáneos como los mediterráneos, a pesar de vivir en un ecosistema similar”, agregó.

Julio nos invitó a comer en el Pacífico, en una playa que me recordaba a la Playa de San Juan, larga, con sus cien metros de arena fina, en curva y con unos edificios de planta baja similares a los chalecitos de los sesenta en nuestra playa. Cuando bajamos del coche no pude resistir la tentación de correr hacia la orilla,  pisar la arena y sentir su contacto en el interior de los calcetines; me descalcé y sumergí los pies en el Pacífico, solamente faltó el tren de la costa para sentirme en la Playa de San Juan.

El menú consistió en: empanada chilena, ceviche (salpicón) de camarón y un segundo plato que elegimos a nuestro gusto. El Profesor Gutiérrez pidió paella de marisco, quizá como homenaje al levante español y que estaba buena para estar cocinada en Chile; por mi parte pedí una “reineta”, pescado similar al lenguado, con una salsa deliciosa de champiñón y alcaparras, con patatas “paja” que aquí llaman “papas hilo”. El vino era un “Sauvignon Blanc” marca Castillo de Molina, chileno blanco excelente.

En la sobremesa, tuvimos un intercambio de opiniones con Julio Gutiérrez y le pregunté acerca de la influencia anglosajona en Chile. Afirmó que los ingleses fueron habituales residentes a partir del siglo XIX y que los alemanes arribaron tras la segunda guerra mundial. Posteriormente le pregunté por la época de Salvador Allende. Nuestro interlocutor afirmó que aunque él simpatizó con el régimen de Allende, su reforma agraria fue un auténtico fracaso. El reparto de las tierras y la nacionalización de la minería fueron los errores estratégicos del régimen de Allende y la huelga de sector de transporte de camiones hizo el resto; la inflación se disparó y se desabasteció la población. Julio nos cuenta que al día siguiente al golpe, los supermercados volvieron a estar llenos de productos de necesidad.

Cuando, en 1989, el gobierno conocía que en el plebiscito sobre la continuidad de Augusto Pinochet Ugarte,  podría triunfar el rechazo a Pinochet, éste reunió a los militares pidiéndoles un apoyo para seguir siendo Presidente de la República. Los militares le dijeron “no”

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Los profesores Caravello y Pastor a la entrada del departamento de Biología de La Serena (foto: Eduardo Seva)

Este ha sido nuestro día décimo sexto. Mañana tendremos una visita al parque natural de La Serena situada a ciento veinte kilómetros de la ciudad. pero eso será otro día y así lo contaremos.

Sono molte le persone che leggono la nostra cronaca. A tutti loro diciamo un grande  grazie per la loro cortesia nei nostri confronti. Grazie ancora  a tutti e in particolar modo a Giovanna che tutti giorni ci sostiene nel continuare la nostra impresa.

Este es el saludo de nuestro amigo y compañero el Profesor Caravello a todos sus amigos, compañeros de la Universitá degli studi di Padova, sus doctorandos y doctorandos y sobre todo a su esposa Giovanna que nos manda esas maravillas escritas en por Dante Allighieri hace seiscientos años.

Gracias amigos por vuestro soporte y ánimo para seguir nuestro viaje por estas tierras de Dios.

Buenas tardes en el mediterráneo chileno y buenas noches en España.

 

 

2 pensamientos en “DÉCIMO SEXTO DÍA: Jornada académica en la Universidad de la Serena.

  1. Chimo

    Hola a todos, se nota que estáis en zona mediterránea y a baja altitud por que os ha vuelto el color de cara saludable como el mostrado por el profesor A.Pastor. Menos mal que no fue a por el libro de los bosques.
    saludos

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  2. Giovanna Caravello

    Hola a todos anche da parte mia!
    Sono veramente commossa dal saluto speciale che mi mandate dall’altra parte del mondo.
    Grazie!
    Come potrei non seguirvi in questa avventura? All’inizio ero un po’ intimidita e poi non riuscivo mai a mettere il giusto código per entrare, poi ho scritto in inglese perché è una lingua che richiede meno parole, a differenza dell’italiano.. ma anche dello spagnolo.
    Adesso capisco che i commenti vi aiutano ad andare avanti e io stessa mi sento meno lontana.
    Credo che, se fossi lì adesso, resterei nel giardino dell’Hotel El Cid (definitivamente un nombre muy castellan!) e andrei in giro per quella graziosa cittadina di mare solo dopo le sei di sera.
    Juan, come ti capisco! Avrei fatto esattamente la stessa cosa, sarei corsa sulla spiaggia per andare a bagnare i piedi nel Pacifico! :-)
    Non ho potuto togliermi le scarpe a Mount Desert Island (Maine) perché faceva freddo, ma ho immerso le mani nell’acqua dell’Atlantico e ho portato con me la sabbia di quella piccola spiaggia (la costa dell’isola è per lo più rocciosa), una parte l’ho sparsa accanto alla piccola lapide di Marguerite Yourcenar, il resto è in una bottiglia sulla libreria, qui di fronte a me.
    Forse mi perdonerete se spesso metto troppa letteratura quando scrivo, ma fa parte di me..
    Naturalmente sono molto incuriosita dal cibo, sicuramente assaggerei quasi tutto!

    Spero che in questi giorni avrete modo di riposare, il viaggio è stato lungo, avete sopportato disagi notevoli, ma ne resta ancora un bel pezzo, non so quanto scomodo: questo me lo racconteranno la Cronica del Cardenal e le foto di Eduardito.
    Nelle foto avete tutti una cera migliore, però il mio sposo ha ancora la faccia stanca..
    ¡Animo y fuerza! Un beso muy fuerte y besitos a todos los amigos.

    Rafa, ho visto ora il tuo commento, grazie per le informazioni. Devo dirti che posso leggere lo spagnolo con qualche aiuto di Google translator, ma lo conosco solo attraverso riferimenti letterari e canzoni.. anche se mi piace molto e potrei decidere di studiarlo.
    Infatti EL HOMBRE DE MI VIDA è un romanzo di Manuel Vàzquez Montalbàne e, a quanto vedo sul web, anche una canzone che non conoscevo.
    Comunque quello che dici di mio marito e del nostro affetto è vero, almeno così credo! :-)

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