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VIGÉSIMO CUARTO Y VIGÉSIMO QUINTO DÍA

Querido lector: Permíteme disculparme por los tres días que hemos estado ausentes de nuestra diaria cita en este apasionante “viaje a los Andes”, el motivo es de naturaleza técnica pues un pirata informático, o varios vaya usted a saber, a escala mundial, se introdujeron en la plataforma “WordPress” que da soporte a nuestro blog, el pasado jueves. Todavía no puedo acceder a nuestra página pero espero que nuestro informático lleve estos comentarios y fotos hasta ustedes.

El vigésimo cuarto día, sábado 13 de abril, lo dedicamos a recorrer las calles de esta ciudad costera y portuaria, fin del mundo en Chile, pues aquí termina la ruta 5 que recorre el país de norte a sur. Queda otra ciudad importante más al sur: Punta Arenas, pero es imposible acceder a ella por carretera; se accede con el autobús cruz del sur embarcándolo en varios ferrys o bien por avión. La distancia es considerable, pues se estima en 1000 km. Punta Arenas está en Tierra del Fuego y es vecina de Ushuaia, la ciudad “más austral del mundo”, según afirman los argentinos.  Sigue leyendo

VIGÉSIMO PRIMER DÍA: Temuco, Alemania en Chile.

El puente del ferrocarril salvando el cauce del Bio Bio, una obra de ingeniería de principios del siglo XX.

El puente del ferrocarril salvando el cauce del Bio Bio, una obra de ingeniería de principios del siglo XX. (foto Eduardo Seva)

Bien, querido lector, quiero informarte que, entre las cuatro y las seis de la tarde austral, nueve y once de la noche europeas de hoy, vigésimo primer día, la entrada a “Viaje a los Andes” emitía un mensaje: “ante las numerosas peticiones de entrada, rogamos se sirvan reintentar más tarde”. Desconozco si ello se debe a que ha habido un colapso en el servidor por solicitud del servicio o bien que ha fallado el servidor y nuestro informático le ha puesto esa coletilla a modo de disculpa; mis disculpas quedan aquí escritas y solicitadas.

La vegetación ha cambiado radicalmente. Se sustituye el bosque mediterráneo por coníferas y Araucarias

La vegetación ha cambiado radicalmente. Se sustituye el bosque mediterráneo por coníferas y Araucarias (foto Eduardo Seva)

Nuestra cita con el lector es obligada y no importa el cansancio, la hora, o cualesquier otros motivos para que, llegados al hotel, escribamos la crónica. A veces el material es suficiente y otras veces, como ayer, nos cogen sin material gráfico, pero ahí están los comentarios para regocijo, rechifla, mofa o blefa de nuestros lectores. También anoche, vigésimo día, era imposible conectar con el servidor de Telefónica o Movistar como ahora se llama. Cosas de la tecnología y del Ciberespacio. Sigue leyendo

DÉCIMO SEXTO DÍA: Jornada académica en la Universidad de la Serena.

Panorámica del salar de Atacama (Foto: Eduardo Seva)

Panorámica del salar de Atacama (Foto: Eduardo Seva)

Hoy no ha habido desiertos, ni agobios, ni falta de oxígeno, ni situaciones extremas entre arenales inmensos y camiones de más de quince toneladas que, por millares, recogían mineral y renovaban viaje para volver a recoger mineral en las minas “Elenita; Fuensita, Yarita y congojas” y demás nombres muy de la región. Hoy no hemos visitado hornacinas con cerveza Austral Rubia o Budwaisser; o manzanas excesivamente maduras y petrificadas. Ya no hemos saludado al cóndor que planeaba sobre nuestras cabezas, a pocos metros y saludándonos. Hoy no hemos recorrido con La Cruz del Sur, los más de mil quinientos kilómetros que separan Lima de Cusco, hoy no ha habido aventuras, excepto la aventura del saber. Hoy hemos dedicado todo el día a la Universidad de la Serena, uno de los motivos que nos trajo a tierras hispanoamericanas.

Si Diego de Almagro no le puso el nombre a esta ciudad, sería algún lugarteniente suyo y originario de Badajoz, puesto que, proviniendo de Extremadura, el nombre de La Serena, comarca del norte de Badajoz,  tenía un doble sentido: recordar sus orígenes y expresar los sentimientos que transmite esta bella ciudad.

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DÉCIMO CUARTO DÍA: buscando el Mediterráneo chileno

la carretera interminable en el desierto a la salida de San Pedro de Atacama (foto Eduardo Seva)

la carretera interminable en el desierto a la salida de San Pedro de Atacama (foto Eduardo Seva)

Junto a la carretera, se subió a un pequeño promontorio y tensando el cuerpo como un arco y ajustando su sombrero negro, exclamó: “Señores, como profesor de geología que soy desde hace más de treinta y cinco años, quiero comunicarles que al lado de este maravilloso desierto, el Sahara y los desiertos que hemos visto en Arizona, Utha y Nevada, son una pequeñez, con lo cual, a partir de ahora ya no tengo nada más que decir”.

Así se hubiese expresado mi amigo el profesor José Antonio Pina si hubiese admirado la belleza del desierto de Atacama, el cual no termina ni empieza en San Pedro como creíamos; se acaba cuando uno se adentra en el ecosistema mediterráneo chileno a partir de Caldera, novecientos kilómetros hacia el sur. Desde Arica a Caldera, más de mil quinientos kilómetros. Desde la frontera del Perú y separándose de la línea costera más de doscientos kilómetros. De esta forma, el lector tendrá una impresión de lo impresionante de este desierto. Sigue leyendo

OCTAVO DÍA: Esperando al Cóndor.

Hoy, 28 de marzo, es un día de transición. Seguimos en el hotel “Inkanto”, cercano al Ovalito de Vallecito, disfrutando de la hospitalidad Arequipeña. La gente de Arequipa es extremadamente amable, como han sido todos los que hemos tratado aquí, en Perú.

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Una esquina colonial de la calle de la Merced

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Junto a la Plaza de Armas, la calle de San Francisco nos lleva a la Iglesia de San Francisco de Asís (Foto: Eduardo Seva)

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La antigua casa del gobernador de Arequipa. (Foto: Eduardo Seva)

Esta mañana, Eduardo se acerca a un policía solicitando una información, el agente de la autoridad le pide que le acompañe y juntos marchan a la oficina de turismo, el policía regresa. Gianumberto y yo, al observar que Eduardo se retrasaba, le pedimos al agente que nos dijese dónde había llevado a nuestro amigo, el agente contestó: “Estaré encantado de acompañar a nuestros amigos españoles a la oficina de turismo” y nos acompañó. Toda la gente muestra su amabilidad y es muy respetuosa. Siempre con una sonrisa y siempre hay excepciones, con un tremendo cariño hacia los ciudadanos españoles.

El hotel Inkanto está compuesto de planta baja y primer piso. En el primer piso dispone de una terraza muy bien decorada y al aire libre. Es en dicha terraza dónde desayunamos todos los días. El único defecto atribuible a la gastronomía peruana es la ausencia de un aceite de oliva digno de esa mención. El desayuno es muy simple: zumos naturales de papaya, mango, piña y naranja, tostadas con mantequilla

y mermelada, jamón dulce (nuestro jamón de york), pan tierno y caliente y huevos pasados por agua. Un “matesito de coca” y café con leche. El café es americano, es decir, nada de expreso o fuerte; te puedes tomar tres o cuatro sin problemas. Solemos desayunar a las siete de la mañana pues en estas latitudes y a estas alturas del otoño austral, el sol se levanta temprano, prácticamente a las cinco de la madrugada es de día.

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Y EL SÉPTIMO descansamos en Arequipa.

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La avenida de la Merced, calle colonial española. (Foto: Eduardo Seva)

Querido amigo Joaquín Alonso: Te echo de menos en este viaje y te deseo larga vida para que me sigas dando tus buenos augurios. Efectivamente, hemos bajado únicamente a 2.300 metros sobre el nivel del mar y me encuentro perfectamente. En lenguaje coloquial: “como una moto”, notando mis excesos de hematíes y sin ningún cansancio ni agobio. Asimismo los “caminos al Averno” de Virgilio, ni el descenso al infierno de Dante, no eran suficientes para explicar los sueños que teníamos cuando el aire enrarecido nos generaba apneas durante las pesadillas e irrealidades vividas en el sueño reparador, es decir que ni era sueño ni reparaba; un duermevelas desesperante. Esto, querido lector, lo cuento por si decides venir a estas tierras altas o “highlands”. No se te ocurra trasladarte desde cotas bajas (Lima) a cotas altas (Cusco, Puno u otras ciudades del altiplano) con avión pues seguro que tendrás un malestar insoportable durante varios días. Es conveniente hacerlo en autobús cama con el fin de aclimatarte poco a poco y tomar mucho “matesito coca”.y si la cosa es más seria te confieso que Roger, nuestro guía en el lago Puma Gris nos recomendó “matesino muña”, una variedad similar a la hoja de coca pero con resultados mucho más espectaculares. Sigue leyendo

SEXTO DÍA. El lago Titi Caca y sus islas flotantes

La bahía de Puno con la lenteja de agua en la superficie del lago Titicaca (Foto: Eduardo Seva)

La bahía de Puno con la lenteja de agua en la superficie del lago Titicaca (Foto: Eduardo Seva)

Ayer noche, hablo del día 25, recién llegados a Puno tras el viaje por el altiplano Andino, el Dios de la lluvia lloró sobre la capital departamental de Puno. Los últimos estertores de la temporada veraniega de lluvias, no olvides querido lector, que estamos entrando en el otoño puesto que hace unos días se celebraba el equinoccio de otoño, es decir, el sol se encuentra en su punto medio de lejanía o cercanía de la tierra. Buscamos el arrimo de una buena pizzería y nos dirigimos a “El Búho“, recomendada por Fabián, el conserje del hotel Casona Plaza, uno de las más elegantes de Puno. Hasta el propio GianUmberto Caravello reconoció que las pizzas eran muy buenas. La bebida fue una cerveza, “Cusqueña“, que está deliciosa. Al hotel a dormir es un decir, pues los más de cuatro mil metros de altura generan una gran cantidad de apneas que te impiden descansar.

Las gaviotas del sur descansan plácidamente en el lago Puma Gris (Fotografía Eduardo Seva)

Las gaviotas del sur descansan plácidamente en el lago Puma Gris (Fotografía Eduardo Seva)

A las cinco y veinte de la madrugada ya escuché a Eduardo Seva caminito del cuarto de baño; a las siete ya estábamos desayunados y prestos a realizar nuestra incursión en el lago Titi Caca que en Quechua significa Puma Gris. El lago posee un millón de hectómetros cúbicos de agua dulce y su profundidad máxima es de 287 metros. Jacques Yves Cousteau estudió la fauna del lago y encontró en las profundidades una rana gigante con 25 centímetros de la cabeza a la cola, bueno las ranas no tienen colas, pero ya me entienden. Sigue leyendo