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VIGÉSIMO CUARTO Y VIGÉSIMO QUINTO DÍA

Querido lector: Permíteme disculparme por los tres días que hemos estado ausentes de nuestra diaria cita en este apasionante “viaje a los Andes”, el motivo es de naturaleza técnica pues un pirata informático, o varios vaya usted a saber, a escala mundial, se introdujeron en la plataforma “WordPress” que da soporte a nuestro blog, el pasado jueves. Todavía no puedo acceder a nuestra página pero espero que nuestro informático lleve estos comentarios y fotos hasta ustedes.

El vigésimo cuarto día, sábado 13 de abril, lo dedicamos a recorrer las calles de esta ciudad costera y portuaria, fin del mundo en Chile, pues aquí termina la ruta 5 que recorre el país de norte a sur. Queda otra ciudad importante más al sur: Punta Arenas, pero es imposible acceder a ella por carretera; se accede con el autobús cruz del sur embarcándolo en varios ferrys o bien por avión. La distancia es considerable, pues se estima en 1000 km. Punta Arenas está en Tierra del Fuego y es vecina de Ushuaia, la ciudad “más austral del mundo”, según afirman los argentinos.  Sigue leyendo

DÉCIMO NOVENO DÍA: Santiago de Chile y el Palacio de la Moneda

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Ventana del despacho donde se hallaba Allende en sus últimos instantes (foto Eduardo Seva)

La noches es oscura y no nos permitió ver en su totalidad humilde el Palacio de la Moneda. Esta mañana hemos disfrutado de la perspectiva desde varios ángulos; sus ventanas, sus puertas, los remates en la parte superior, bombardeada por el felón Augusto Pinochet Ugart y  las obras que están realizando para preparar la capital, Santiago, para el bicentenario de su independencia a cargo del criollo Bernardo O’Higgins, hijo del virrey del Perú.

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La explanada frente al palacio de La Moneda (foto Eduardo Seva)

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Puerta lateral del palacio La Moneda que da al despacho último de Allende (foto Eduardo Seva)

Pero a las nueve de la mañana ya estábamos recorriendo las calles nuevamente de lo que fue Santiago ensangrentada y nos dirigimos a esa plaza liberada y poder llorar por los ausentes. Pero ciertas cuestiones reclamaban nuestra atención. He de informarte, querido lector, que el sistema financiero chileno deja bastante que desear. Hay cajas de ahorro, pero al igual que la francesa L’ecureill, es decir, la ardilla, son pequeñas y de ámbito restringido a su pequeña zona de influencia, no más allá de la ciudad. Hay un banco chileno, “Banco Estado”, y luego existe el BBVA y el Santander, ambos españoles. Cuando acudes a cualesquiera de esos bancos, no puedes cambiar moneda extranjera, ello queda reservado a las casas de cambio. Un euro son, aproximadamente 630 pesos chilenos cuyo distintivo es el anagrama del dólar pero seguido de ch; un dólar es aproximadamente 505 pesos chilenos. No cobran ningún tipo de comisión en el cambio pero debe tener la precaución cuando traiga euros o dólares a esta parte del mundo austral, que los billetes no tengan ningún tipo de deterioro puesto que cualquier roce, rotura o deterioro los inhabilita para su cambio; en Perú todavía son mucho más estrictos. Sigue leyendo

DÉCIMO OCTAVO DÍA: Yo pisaré las calles nuevamente.u

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El Mediterráneo chileno

Querido lector: El camino de La Serena a Santiago de Chile nos ha ofrecido, en todo su esplendor, el Mediterráneo austral. Imagina, querido lector, que partiendo de Málaga, discurrimos por la A-7 y nos dirigimos hacia Alicante. El torcal de Antequera, Granada, Guadix y Baza, con sus desiertos lunares, Puerto Lumbreras, Murcia, La Vega Baja, Elche y Alicante. Pues bien, exactamente ese mismo paisaje es el que conforma exactamente nuestro viaje La Serena Santiago de Chile, hemos recorrido en nuestra aventura mediterránea, aquí en el hemisferio sur, esa pequeña franja de más de 600 kilómetros que conforman el Mediterráneo chileno.

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Una plantación de viña en las laderas montañosas

El Profesor Seva estaba muy excitado, escrutaba todas y cada una de las montañas que el paisaje nos ofrecía; todos y cada uno de nuestros ojeos que el paisaje nos ofrecía; “Juan, el Mediterráneo puede ser hiper húmedo y desértico; esto que estás viendo es un ecosistema mediterráneo desértico y las cactáceas, es decir, los cactus, son lo señores de la zona”, a continuación comentaba que el ecosistema, caracterizado por el clima, el agua, los suelos y demás variables que conforman un hábitat, son los mismo, aunque las especies suelen ser diferentes. “No encontrarás un Chamerops Humilis o palmito, pero encontrarás siempre las especies que se han adaptado a esta zona”. Sigue leyendo

DÉCIMO SÉPTIMO DÍA: La Serena

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Una Araucaria preside la Plaza de Armas de La Serena (Chile). Foto: Eduardo Seva

Al comienzo de las grandes praderas, cuando se cruzaba el Mississipi, en San Louis, nos esperaba un automóvil NISSAN Quest, monovan con capacidad para siete personas y equipaje suficiente, alquilado a Hertz. En esta parte del cono sur americano cometimos el error de confiar el alquiler del vehículo a RentalCar, empresa inglesa radicada en Manchester y que no posee flota, sencillamente es una mayorista, que contactó con Europcar, a su vez, aquí en Chile es una franquicia chilena de la matriz europea.

La señal de detenerse está escrita en castellano en toda Suramérica. No usan el STOP; será cosa de los ingleses Foto: Eduardo Seva

La señal de detenerse está escrita en castellano en toda Suramérica. No usan el STOP; será cosa de los ingleses Foto: Eduardo Seva

Como podrá comprender, querido lector, no había cama para tanta gente y al final nos tuvimos que apañar, pérdida de maleta por medio, en el aeropuerto de Antofagasta, de un Nissan TIIA, con más kilómetros que las maletas de la Piquer y más bollos que una panadería.

Íbamos aquí los amiguetes y yo, cantando canciones de los Beters, la Massiel y el Arbano (La charanga del tío Honorio 1975), cuando se nos incorpora un nuevo pasajero: Antonio Pastor. Y claro, como dije anteriormente no hay coche pá tanta gente. Esta mañana salieron Pastor y Seva con nuestro anfitrión Julio Gutiérrez a ver el parque natural de La Serena y el Profe Caravello y un servidor nos quedamos en tierra mientras una lágrima furtiva y un pañuelo inmaculadamente blanco despedía a nuestros héroes a bordo del Nissan Sigue leyendo

DÉCIMO SEXTO DÍA: Jornada académica en la Universidad de la Serena.

Panorámica del salar de Atacama (Foto: Eduardo Seva)

Panorámica del salar de Atacama (Foto: Eduardo Seva)

Hoy no ha habido desiertos, ni agobios, ni falta de oxígeno, ni situaciones extremas entre arenales inmensos y camiones de más de quince toneladas que, por millares, recogían mineral y renovaban viaje para volver a recoger mineral en las minas “Elenita; Fuensita, Yarita y congojas” y demás nombres muy de la región. Hoy no hemos visitado hornacinas con cerveza Austral Rubia o Budwaisser; o manzanas excesivamente maduras y petrificadas. Ya no hemos saludado al cóndor que planeaba sobre nuestras cabezas, a pocos metros y saludándonos. Hoy no hemos recorrido con La Cruz del Sur, los más de mil quinientos kilómetros que separan Lima de Cusco, hoy no ha habido aventuras, excepto la aventura del saber. Hoy hemos dedicado todo el día a la Universidad de la Serena, uno de los motivos que nos trajo a tierras hispanoamericanas.

Si Diego de Almagro no le puso el nombre a esta ciudad, sería algún lugarteniente suyo y originario de Badajoz, puesto que, proviniendo de Extremadura, el nombre de La Serena, comarca del norte de Badajoz,  tenía un doble sentido: recordar sus orígenes y expresar los sentimientos que transmite esta bella ciudad.

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DÉCIMO CUARTO DÍA: buscando el Mediterráneo chileno

la carretera interminable en el desierto a la salida de San Pedro de Atacama (foto Eduardo Seva)

la carretera interminable en el desierto a la salida de San Pedro de Atacama (foto Eduardo Seva)

Junto a la carretera, se subió a un pequeño promontorio y tensando el cuerpo como un arco y ajustando su sombrero negro, exclamó: “Señores, como profesor de geología que soy desde hace más de treinta y cinco años, quiero comunicarles que al lado de este maravilloso desierto, el Sahara y los desiertos que hemos visto en Arizona, Utha y Nevada, son una pequeñez, con lo cual, a partir de ahora ya no tengo nada más que decir”.

Así se hubiese expresado mi amigo el profesor José Antonio Pina si hubiese admirado la belleza del desierto de Atacama, el cual no termina ni empieza en San Pedro como creíamos; se acaba cuando uno se adentra en el ecosistema mediterráneo chileno a partir de Caldera, novecientos kilómetros hacia el sur. Desde Arica a Caldera, más de mil quinientos kilómetros. Desde la frontera del Perú y separándose de la línea costera más de doscientos kilómetros. De esta forma, el lector tendrá una impresión de lo impresionante de este desierto. Sigue leyendo

NOVENO Y DÉCIMO DÍA: El cóndor pasa.

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El cóndor volando sobre el cañón de Colca (Foto: Eduardo Seva)

La temperatura es de 18º a las nueve de la mañana. Yura, cercano a Arequipa, como suele ser habitual en las grandes capitales, es un poblado fantasma, abandonado en su mayor parte por la caída de la industria que años atrás se instaló allí. Sólo queda la actividad oscura y gris de una gran cementera y que mantiene su actividad debido a la cercanía de las puzolanas, materia prima y rica en cobre, estaño y plata, indispensables para fabricar el cemento.

Acaba la fábrica y aparece un desierto, con una pequeña agrupación de casas; se acaba la agrupación de casas y vuelve a aparecer el altiplano, cambiando el color gris puzolánico por el verde ya que la presencia del río Yura riega el altiplano y lo llena de arbustos. Al fondo el volcán Chachany, durmiente con sus  cumbres nevadas, avisa que cualquier día puede despertar. Sigue leyendo