Archivo de la etiqueta: Perú

DÉCIMO NOVENO DÍA: Santiago de Chile y el Palacio de la Moneda

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Ventana del despacho donde se hallaba Allende en sus últimos instantes (foto Eduardo Seva)

La noches es oscura y no nos permitió ver en su totalidad humilde el Palacio de la Moneda. Esta mañana hemos disfrutado de la perspectiva desde varios ángulos; sus ventanas, sus puertas, los remates en la parte superior, bombardeada por el felón Augusto Pinochet Ugart y  las obras que están realizando para preparar la capital, Santiago, para el bicentenario de su independencia a cargo del criollo Bernardo O’Higgins, hijo del virrey del Perú.

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La explanada frente al palacio de La Moneda (foto Eduardo Seva)

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Puerta lateral del palacio La Moneda que da al despacho último de Allende (foto Eduardo Seva)

Pero a las nueve de la mañana ya estábamos recorriendo las calles nuevamente de lo que fue Santiago ensangrentada y nos dirigimos a esa plaza liberada y poder llorar por los ausentes. Pero ciertas cuestiones reclamaban nuestra atención. He de informarte, querido lector, que el sistema financiero chileno deja bastante que desear. Hay cajas de ahorro, pero al igual que la francesa L’ecureill, es decir, la ardilla, son pequeñas y de ámbito restringido a su pequeña zona de influencia, no más allá de la ciudad. Hay un banco chileno, “Banco Estado”, y luego existe el BBVA y el Santander, ambos españoles. Cuando acudes a cualesquiera de esos bancos, no puedes cambiar moneda extranjera, ello queda reservado a las casas de cambio. Un euro son, aproximadamente 630 pesos chilenos cuyo distintivo es el anagrama del dólar pero seguido de ch; un dólar es aproximadamente 505 pesos chilenos. No cobran ningún tipo de comisión en el cambio pero debe tener la precaución cuando traiga euros o dólares a esta parte del mundo austral, que los billetes no tengan ningún tipo de deterioro puesto que cualquier roce, rotura o deterioro los inhabilita para su cambio; en Perú todavía son mucho más estrictos. Sigue leyendo

DÉCIMO QUINTO DÍA: La Serena, balcón del Mediterráneo Chileno.

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La pequeña `playa de Caldera, al lado de su puerto pesquero (Foto: Eduardo Seva)

Bien, querido lector, salimos de San Pedro de Atacama y como dijimos en el anterior comentario, el desierto minero nos envolvía. Cuando llegamos a la ciudad de Diego Almagro, dedicada al fundador de Chile, conquistador del virreinato del Perú con Francisco Pizarro y colaborador de Núñez de Balboa, comenzamos a observar un cambio en el paisaje. Las montañas andinas, hasta entonces cubiertas de arena debido a la erosión, cambiaron por completa y fueron recubriéndose, poco a poco, de una ligera capa arbustiva lo cual nos indica que estamos cambiando de bioma, que en lenguaje académico significa un conjunto de ecosistemas; podemos afirmar que el bioma contiene varios ecosistemas en su interior. Sigue leyendo

DÉCIMO CUARTO DÍA: buscando el Mediterráneo chileno

la carretera interminable en el desierto a la salida de San Pedro de Atacama (foto Eduardo Seva)

la carretera interminable en el desierto a la salida de San Pedro de Atacama (foto Eduardo Seva)

Junto a la carretera, se subió a un pequeño promontorio y tensando el cuerpo como un arco y ajustando su sombrero negro, exclamó: “Señores, como profesor de geología que soy desde hace más de treinta y cinco años, quiero comunicarles que al lado de este maravilloso desierto, el Sahara y los desiertos que hemos visto en Arizona, Utha y Nevada, son una pequeñez, con lo cual, a partir de ahora ya no tengo nada más que decir”.

Así se hubiese expresado mi amigo el profesor José Antonio Pina si hubiese admirado la belleza del desierto de Atacama, el cual no termina ni empieza en San Pedro como creíamos; se acaba cuando uno se adentra en el ecosistema mediterráneo chileno a partir de Caldera, novecientos kilómetros hacia el sur. Desde Arica a Caldera, más de mil quinientos kilómetros. Desde la frontera del Perú y separándose de la línea costera más de doscientos kilómetros. De esta forma, el lector tendrá una impresión de lo impresionante de este desierto. Sigue leyendo

DUODÉCIMO DÍA EN ATACAMA: La desolación absoluta

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Cubierta de cirros, la carretera de la desolación (Foto: Eduardo Seva)

Abrió sus ojos y se quedó mirando a su interlocutor; era una chica bellísima, que regentaba un pequeño local donde se vende de todo. “Mire usted señorita, en el desierto de Arizona, mi amigo José Antonio “Bronco” Pina, siempre pedía cerveza Escorpión o Torpedo”. “No se preocupe señor, conozco la Escorpión y la Torpedo pero aquí tenemos una mejor, Kuntsmann, gute weissbier, es la cerveza que le gusta a los camioneros que paran por aquí”.

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Una línea directa al infierno de Atacama, donde jamás ha llovido. (Foto: Eduardo Seva)

Quien así se expresaba era Mariannella, responsable del garito del que hablábamos en Motas Blancas, camino de Atacama, respondía así a mi querido Eduardo Seva cuando le pidió cerveza mejicana.  La “Kuntsmann gute weissbier” o “la cerveza artesana suave Mann” tampoco estaba tan mal, pero ese toque romántico de viajes pasados referidos al desierto de Arizona y ese momento de degustar una cerveza “heladita” como dicen aquí, me llenó de una dulce melancolía recordando a nuestro querido amigo, el Profesor José Antonio “Bronco” Pina.

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UNDÉCIMO DÍA: Del cóndor a la desolación.

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Una llama negra descansando tranquilamente en la subida al Cañón de Colca (Foto: Eduardo Seva).

Reconozco que hubo un error en las fotografía, que nuestro querido amigo Joaquín Alonso detectó. Efectivamente de los cuatro camélidos de estas latitudes, llama, guanaco, alpaca y vicuña, confundimos la alpaca con la llama, pero “errare humanum est”. Era una alpaca, mucho más pequeña que la llama y cuya carne es muy apreciada en Perú, siendo base de gran cantidad de especialidades gastronómicas.

Hoy es un día de transición. Esos días que hay que trasladarse de un lado para otro y hay pocas aventuras que contar. Marchamos por la mañana al aeropuerto de Arequipa para embarcar en el vuelo Arequipa Antofagasta. Aeropuertos pequeños con falta de infraestructuras y con unas medidas de seguridad que se repiten varias veces debido al síndrome que quedó en las compañías aéreas tras los sucesos de las Torres Gemelas.

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NOVENO Y DÉCIMO DÍA: El cóndor pasa.

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El cóndor volando sobre el cañón de Colca (Foto: Eduardo Seva)

La temperatura es de 18º a las nueve de la mañana. Yura, cercano a Arequipa, como suele ser habitual en las grandes capitales, es un poblado fantasma, abandonado en su mayor parte por la caída de la industria que años atrás se instaló allí. Sólo queda la actividad oscura y gris de una gran cementera y que mantiene su actividad debido a la cercanía de las puzolanas, materia prima y rica en cobre, estaño y plata, indispensables para fabricar el cemento.

Acaba la fábrica y aparece un desierto, con una pequeña agrupación de casas; se acaba la agrupación de casas y vuelve a aparecer el altiplano, cambiando el color gris puzolánico por el verde ya que la presencia del río Yura riega el altiplano y lo llena de arbustos. Al fondo el volcán Chachany, durmiente con sus  cumbres nevadas, avisa que cualquier día puede despertar. Sigue leyendo

OCTAVO DÍA: Esperando al Cóndor.

Hoy, 28 de marzo, es un día de transición. Seguimos en el hotel “Inkanto”, cercano al Ovalito de Vallecito, disfrutando de la hospitalidad Arequipeña. La gente de Arequipa es extremadamente amable, como han sido todos los que hemos tratado aquí, en Perú.

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Una esquina colonial de la calle de la Merced

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Junto a la Plaza de Armas, la calle de San Francisco nos lleva a la Iglesia de San Francisco de Asís (Foto: Eduardo Seva)

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La antigua casa del gobernador de Arequipa. (Foto: Eduardo Seva)

Esta mañana, Eduardo se acerca a un policía solicitando una información, el agente de la autoridad le pide que le acompañe y juntos marchan a la oficina de turismo, el policía regresa. Gianumberto y yo, al observar que Eduardo se retrasaba, le pedimos al agente que nos dijese dónde había llevado a nuestro amigo, el agente contestó: “Estaré encantado de acompañar a nuestros amigos españoles a la oficina de turismo” y nos acompañó. Toda la gente muestra su amabilidad y es muy respetuosa. Siempre con una sonrisa y siempre hay excepciones, con un tremendo cariño hacia los ciudadanos españoles.

El hotel Inkanto está compuesto de planta baja y primer piso. En el primer piso dispone de una terraza muy bien decorada y al aire libre. Es en dicha terraza dónde desayunamos todos los días. El único defecto atribuible a la gastronomía peruana es la ausencia de un aceite de oliva digno de esa mención. El desayuno es muy simple: zumos naturales de papaya, mango, piña y naranja, tostadas con mantequilla

y mermelada, jamón dulce (nuestro jamón de york), pan tierno y caliente y huevos pasados por agua. Un “matesito de coca” y café con leche. El café es americano, es decir, nada de expreso o fuerte; te puedes tomar tres o cuatro sin problemas. Solemos desayunar a las siete de la mañana pues en estas latitudes y a estas alturas del otoño austral, el sol se levanta temprano, prácticamente a las cinco de la madrugada es de día.

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QUINTO DÍA. El Altiplano salvaje; de Cusco a Puno

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Fachada de la Iglesia de San Pedro en Andahualiyas

Ayer estuvimos estuvimos cenando en la Plaza de Armas de Cusco, en el restaurante Don Marcelo. Probamos un Malbec de Mendoza y carne de Perú con salsa que directamente se mandó a los corrales. Primer contratiempo gastronómico con un país que, leyendas y marketing aparte, se nos envuelve en un halo de la segunda mejor cocina del mundo. Temprano nos fuimos al hotel “Villa Hermosa” y nos acostamos pronto.

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Una calle de una típica localidad de la ruta Quechua

Me ha llamado la atención la forma que tienen los peruanos del interior de trasladarse de un lugar a otro. No es extraño ver personas caminando por las carreteras, de un pueblo a otro; no es extraño observar en los pueblos por los que pasábamos, muchas personas esperando. Esperan que pase una “vanette” o un microbús para que los lleven al pueblo siguiente. Cuando íbamos a Machu Picchu, a las cuatro de la mañana, era un río de personas caminando por los arcenes, unas volvían de las fiestas del pueblo contiguo y otras, pásmense, estaban haciendo deporte corriendo a esas horas por la carretera. Me lo ha confirmado el guía del autobús que tomamos esta mañana: “Mire usted, yo me levanto a las cuatro y media de la mañana y a las cinco ya estoy trotando (corriendo en español peruano)  durante una hora”.

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TERCER DÍA.- Cruzando los Andes

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Recuerdos de la presencia española en Lima

La plaza de Armas de Lima era el centro de toda la actividad administrativa y militar del antiguo Virreinato del Perú. Recogían la experiencia de la “Centuriación romana” que consistía en calles ortogonales cruzándose unas con otras. Actualmente la plaza es el centro de Lima con la Catedral en cuya capilla se guardan los restos de Francisco Pizarro; el palacio del Presidente de la República y una fuente central que, dice nuestro guía, es el único recuerdo atribuible a Francisco Pizarro.

Las calles aledañas nos muestran los edificios construidos por los españoles durante el siglo XVI. Algunos de ellos están restaurados y de una forma espectacular, con unas puertas de madera exquisitamente labradas. “Vinieron artesanos españoles a restaurar este edificio: herreros, carpinteros y albañiles”, afirmó nuestro guía.

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VIAJE A LOS ANDES, De Lima a Punta Arenas

The road is long

La carretera, en las grandes praderas, es larga y solitaria. Estado de Arizona, Estados Unidos 2.011

PREPARATIVOS DEL VIAJE.-

Desde hace varios meses, estamos preparando el viaje. Todavía disfrutamos con los recuerdos de nuestro viaje a las grandes praderas, en Estados Unidos, recorriendo ocho mil quinientos kilómetros desde Nueva York a San Francisco, y cuya narrativa viajera tuvieron oportunidad los lectores de LCV a través de nuestras crónicas diarias en el blog: Viaje a USA, Juan Navarro”.

Comenzamos una nueva aventura para gozo y disfrute de todos; nosotros debido al indudable interés por conocer las maravillas que la naturaleza nos ofrece en la parte sur del continente americano, en este caso más bien colombino, y no podemos obviar, la satisfacción que nos produce que los lectores de LCV nos sigan a través de nuestras crónicas y sus posteriores comentarios. Sigue leyendo