UNDÉCIMO DÍA: Del cóndor a la desolación.

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Una llama negra descansando tranquilamente en la subida al Cañón de Colca (Foto: Eduardo Seva).

Reconozco que hubo un error en las fotografía, que nuestro querido amigo Joaquín Alonso detectó. Efectivamente de los cuatro camélidos de estas latitudes, llama, guanaco, alpaca y vicuña, confundimos la alpaca con la llama, pero “errare humanum est”. Era una alpaca, mucho más pequeña que la llama y cuya carne es muy apreciada en Perú, siendo base de gran cantidad de especialidades gastronómicas.

Hoy es un día de transición. Esos días que hay que trasladarse de un lado para otro y hay pocas aventuras que contar. Marchamos por la mañana al aeropuerto de Arequipa para embarcar en el vuelo Arequipa Antofagasta. Aeropuertos pequeños con falta de infraestructuras y con unas medidas de seguridad que se repiten varias veces debido al síndrome que quedó en las compañías aéreas tras los sucesos de las Torres Gemelas.

DSCF1308El vuelo es Arequipa Antofagasta, ya en territorio chileno, pero antes, el avión hizo escala en Arica, punto fronterizo Perú Chile y el pasaje descendió del avión, pasó la aduana y volvió a subir al avión en el mismo asiento. Pero previamente tuvo que reconocer el equipaje, pasar la aduana y volver a entrar en internacional. Tres veces quitarse el cinturón, los zapatos, dejar el ´”selular” en la bandeja y todas las monedas y las colas interminables que conforman el paisaje iberoamericano.

Obviamente, con tanto trasiego de equipaje, se suelen perder algunas maletas y obviamente me tocó a mí; perdieron mi equipaje. La pérdida de equipaje te deja desnudo frente a la máquina e incomprensión de los funcionarios. Reclamé en el mostrador de Sky Airline, línea local que viaja entre Chile y Perú, y muy amablemente, siempre son amables pero niegan cualquier información, me indican que estará en Santiago de Chile, posteriormente ha vuelto a Arequipa; al final me tengo que buscar la vida pues ni siquiera tenían previsto un hotel donde esperar. La supervisora de Sky Airlines me busca un hotel que me incluye la habitación y el desayuno por cuenta de la compañía. Ya veremos mañana que sucede.

Bien, independientemente de lo anterior, el vuelo fue muy bueno. Veinticinco minutos Arequipa Arica y cincuenta y cinco minutos Arica Antofagasta. Cuando el avión despedía Arequipa, nos adentramos en el desierto más absoluto. No dejamos el desierto hasta llegar a Antofagasta dónde el desierto sigue siendo el protagonista. El Profesor Seva me indicó que esa desolación desértica no la había visto jamás en el Sahara; que el Sáhara era un desierto amable y romántico, con sus oasis y su atracción, pero este desierto que se adentra desde la línea costera del Pacífico hasta más allá de los trescientos kilómetros, camino de Atacama, es un desierto agreste y si podemos encontrar una definición es: Desolación absoluta.

Suelos rojizo pardos fruto de los minerales que esconde en su interior. Ningún tipo de vegetación y una carretera, la panamericana, interminable y en línea recta que lo cruza. Apenas cincuenta kilómetros antes, habíamos abandonado los Andes nevados con multitud de manantiales, fuentes y torrenteras.

El cóndor tiene dos amigos entrañables: el zorro y el puma. Cuando alguno de ellos mata a una pieza de ganado tal como la vaca u oveja andina, se queda esperando que acuda su amigo el cóndor. Con su pico acerado arranca los ojos de la pieza y se los come; posteriormente desgarra la cavidad abdominal, arranca las vísceras y deja abierto en canal al animal. Ya no quiere nada más. En ese momento el puma y el zorro acuden a su festín. Comienzan a comer la carne de la víctima hasta que no queda nada más que   lo imprescindible para los otros carroñeros.

El cóndor nos dejó el alma alegre pero el desierto nos ha helado el corazón.

Mañana espero tener mi equipaje para salir hacia Atacama y encontrarnos con el desierto más desolador del mundo.”Où il ne pleut pas” (Jacques Brel, ne me quitte pas), pero eso será otro día. Nos vamos a dormir. España y Chile tienen una diferencia horaria de cuatro horas en invierno y cinco en horario de verano. Ahora son las once y treinta y nueve,  Buenas noches en el desierto andino del norte de Chile, las cuatro y treinta y nueve buenas madrugadas en España.

 

 

2 pensamientos en “UNDÉCIMO DÍA: Del cóndor a la desolación.

  1. Giovanna Caravello

    That’s to the condor as well, I think.

    “Still, Citizen Sparrow
    BY RICHARD WILBUR
    Still, citizen sparrow, this vulture which you call
    Unnatural, let him but lumber again to air
    Over the rotten office, let him bear
    The carrion ballast up, and at the tall

    Tip of the sky lie cruising. Then you’ll see
    That no more beautiful bird is in heaven’s height,
    No wider more placid wings, no watchfuller flight;
    He shoulders nature there, the frightfully free,

    The naked-headed one. Pardon him, you
    Who dart in the orchard aisles, for it is he
    Devours death, mocks mutability,
    Has heart to make an end, keeps nature new.”

    Good luck “con el desierto más desolador del mundo”!
    Can’t imagine.. Just come back, ne nous quittez pas!
    So sorry, Cardenal, for your suitcases misadventure.. We all know it happens, but how unpleasant and uncomfortable! Hope you’ll have all back very soon.

    Hugs and love to everyone,

    Giovanna

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  2. El tete

    Me dice Mónica que esperamos encuentres tu equipaje, en caso contrario te queda la solución heróica de comprarte un poncho a juego con el gorrito peruano que compramos en Francia y te llevaste con orejeras incluídas. (Es broma, ja, ja, ja). Nos parece impresionante tu descripción desoladora de esos paisajes desérticos, pero que a la vez deben ser únicos . Cuidaros mucho los tres y os mandamos un abrazo desde vuestras tierras alicantinas.

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