VIGÉSIMO OCTAVO DÍA. Doña Emilia.

El restaurante doña Emilia en Rancagua

El restaurante doña Emilia en Rancagua

“Aquí tiene usted la posibilidad de degustar una paella española, plato típico español, original del parque natural llamado La Albufera y situado en las cercanías de la ciudad española de Valencia. Doña Emilia importó la receta tras pasar, a mitad del siglo XX, una larga temporada en Valencia”. Así pudimos leerlo en la carta del restaurante doña Emilia, de Rancagua, mitad del camino entre Talca y Valparaíso.

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Dos ejemplares de Nothofagus o haya austral (Foto Eduardo Seva)

Como las promesas siempre se cumplen, y ayer se lo prometimos, querido lector,  antes de partir de Talca, dimos un paseo por el parque urbano donde se sitúan tres hermosas araucarias, dos robles boreales, varias palmeras canariensis y otros ejemplares curiosos.

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Un soberbio ejemplar de Araucaria en los bosques de Valdivia.

La araucaria araucana es un árbol que es endémico en la región de la “Araucanía”, cuya superficie es compartida por Chile y Argentina. Es un árbol muy bello y espectacular, cuyos ejemplares pueden alcanzar la edad de 3.000 años y su presencia en el planeta data de más de ochenta millones de años. Probablemente los dinosaurios hervíboros se alimentaron de araucarias y éstas les sobrevivieron.

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Esta inflorescencia de la Araucaria o piña, está llena de piñones.

Las semillas de las araucarias se sitúan en las inflorescencias, que tienen forma de piña tropical pero de una belleza imponente. Las semillas o “piñones” de la araucaria son comestible y constituyeron base de la alimentación de los mapuches, antiguos pobladores de estos parajes. También vimos, como dije ayer, el roble boreal, que comparte su terreno con el “notphagus” o haya austral. Varias palmeras canariensis se sumaban a la belleza del conjunto arbóreo. Hace muchos años, José Antonio Pina, Joaquín Martín, Eduardo Seva y este cronista, visitamos Heidelberg. En el castillo que domina el Neckar y la ciudad, se sitúa el jardín botánico de la ciudad y qué diferencia  visitar un jardín botánico con especialistas que te enseñan todas y cada una de las especies que sólo admirar las especies sin saber qué especies son.

El profesor Pastor es el ausente por su trabajo en estas latitudes. (Foto Eduardo Seva)

Después de la observación, nos esperaba el viaje. Nuestro Toyota TIIA se está portando muy bien. Nos adentramos en la panamericana camino de Santiago y Valparaíso. El paisaje entre Puerto Montt y Villarrica, es equivalente al paisaje clásico del bosque centro europeo, que hubiese hecho las delicias de mi hermano Paco, de especies caducifolias, es decir, pierden la hoja en el cambio de estación, en ocasiones cada año o dos años, y cuya representante es la haya austral o “notophagus”, de la cual existen más de treinta y cinco especies que comparten Australia, Nueva Zelanda, Nueva Guinea, Chile y Argentina. El lector se preguntará ¿Como dos continentes, Oceanía y América comparten especies?. Quizás la respuesta sea un argumento mas para la demostración de la separación continental hace millones de años por la deriva de los continentes. Bien, no tenemos al profesor Pina para discutirlo con él. El paisaje, a partir de Talca, rápidamente cambia a paisaje mediterráneo donde la viña es la única visión a ambos lados de la panamericana.

Está usted en la ruta de los lagos, afirmaban los carteles de la autopista en Puerto Montt y Osorno. Está usted en la ruta del vino, afirmaban los carteles de Talca a Valparaiso.

Afortunadamente llevamos una guía de Chile y la isla de Rapa Nui o isla de Pascua, que nos informa de determinados restaurantes y sitios donde dormir. En cuanto a la dormida, don Diego, director del “Conde de Ansúrez”, hotel en Santiago, nos recomendó la cadena DA (Diego de Almagro), que con hoteles de cuatro estrellas, limpios, y con personal muy atento y amable. Respecto a donde comer, hemos encontrado la “hostería de la colina” y “doña Emilia” en Rancagua, ciudad a medio camino entre Talca y Valparaíso. El restaurante se sitúa en la salida de Rancagua hacia Santiago, se desvía de la panamericana y, sin entrar en la ciudad, acude a la calle Diego de Almagro y en el 440 tiene usted un pequeño jardín que le da la bienvenida a un chalet muy coqueto que recuerda los “bistrot” franceses o L’auberge de France en su buena época.

Doña Emilia fundadora del local, estuvo en Valencia, aprendió la receta del arroz y los calamares rebozados, “señores, aquí están las rabas” dijo el camarero, lo cual nos sorprendió. Tomamos unos escalopines deliciosos, un calamar del pacífico rebozado y un Santa Digna “Carmenère”. Nos pasa con el Carmenère como nos pasó en las grandes praderas con el Boringer que, a precio adecuado. El descubrimiento de la variedad “carmenère” ha sido la gran revelación de nuestro viaje. Y el Palo Alto, uno de ellos.

Las hojas de la Araucaria en el parque urbano de Talca. (Foto Eduardo Seva)

Las hojas de la Araucaria en el parque urbano de Talca. (Foto Eduardo Seva)

El paisaje mediterráneo y su clima nos acompaña durante todo el viaje y la circulación se va enrareciendo y haciéndose más densa conforme nos acercamos a Santiago, la capital chilena. Veinte km antes de la ciudad, un desvío nos indica: “Vespucio”, sin ninguna referencia a Valparaiso, y la intuición nos llevó a desviarnos. Por una vez hemos acertado. Si esperas encontrar, querido lector, información en las autopistas sobre tu destino, no ocurrirá. La información no es algo habitual en la panamericana.

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Vista de Valparaiso desde las colinas que circundan la ciudad. (Foto Eduardo Seva)

A partir de Vespucio, dirección a Valparaiso, apenas a 120 km de Santiago, el paisaje vuelve a cambiar y una espesa niebla nos envolvió y la temperatura descendió varios grados centígrados. La corriente de Humboldt que varios cientos de km más arriba, interacciona con los vientos cálidos que vienen de Asia y origina los terribles desiertos del norte de Chile, aquí, en Valparaiso, origina un descenso térmico de varios grados respecto a lo habitual en un ecosistema mediterráneo. La temperatura más fría corresponde al puro invierno del mes de julio con 11.6º C y la más cálida corresponde al verano, mes de enero, con 22.8º C.

Diego de Almagro, en su viaje de Cuzco al fin del mundo, envió a Juan de Saavedra a explorar una rada de la cual tuvo noticias por los mapuches. Juan de Saavedra y posteriormente Pedro de Valdivia, contribuyeron a la fundación de esta ciudad a la que le llamaron Valparaiso, en honor a la ciudad natal de Juan de Saavedra: “Valparaiso de arriba”, provincia de Cuenca en España. La niebla, como dije, envolvió nuestra llegada a esta parte del Pacífico. La ciudad es amplia, con trolebuses, metro, tranvías y muchas colinas que descubrir. Pero eso lo haremos mañana y se lo contaremos. Buenas noches desde el puerto más importante del Pacífico hasta la apertura del canal de Panamá; buenos días en España.

 

3 pensamientos en “VIGÉSIMO OCTAVO DÍA. Doña Emilia.

  1. rafa

    Juan por fin.
    Se han perdido correos(Tachi,cuando encontraba el momento no encontraba la posición y cuando encontraba la posición no encontraba el momento).
    No hay más cera que la que arde,no se donde vamos a ir a parar,acaban de retirar la efigie de la Pantonja del museo de cera estoy indignado(anteriormente Urdangarín,Marichalar …) nos vamos a quedar solos,espero que no quiten la de Einstein.Si se queda vacio el museo,en este pais está pasando algo grave y para terminar de complicar la situación,¡¡¡ha subido el pollo¡¡¡.Esto de los indicadores macroeconómicossociopolíticos es complicadísimo.
    Fuera de bromas,me alegro de volver a veros y leeros.Juan todos los viajes tienen música aunque no hayan aparatos.Ulises en su regreso a ÏTACA,tuvo su banda sonora,¿te acuerdas del canto de las sirenas?.Perdí el original,lo estoy buscando por internet,sabes que lo encuentro seguro,te lo pasaré.La que no encuentro es COGE (TOMA) EL DINERO Y CORRE versión BARCEN-ALEN,me han dicho que pregunte al Dioni.
    Ves pensando en editar un libro de cocina del trotamundos(y de vinos).Volved pronto para adelgazar un poco,en las fotos estaís un poco fondones.
    Os estimo
    El Buso

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  2. Lolines

    Cara Giovanna, hai raggione. Quello dalla dieta e perque loro chi hanno lasciatto da sole a casa nostra.
    Un bacio.

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  3. El tete

    Bueno chicos, eso se acaba. Los exploradores volveis a las alamedas de Santiago (me imagino que tendreis preparada, como anunciasteis, la visita al interior de La Moneda). Aquí os esperamos deseosos de veros como a los antiguos “indianos”, sólo que sin el oro de la conquista. Bueno, traeis el oro del conocimiento de ese continente. Dad una última mirada a Santiago y volved sanos y salvos a la Madre Patria (o lo que están dejando de ella). Un beso a los tres.

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