Cabaret land es un proyecto ambicioso de la Escuela de Arquitectura de Alicante. Foto: LCV 
Los alumnos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Alicante tienen entre manos un proyecto original y ambicioso. Se trata de “Cabaret land”, un espectáculo que combina diversas expresiones artísticas y que intenta analizar con ironía y desparpajo la actual situación urbanística que padece el sureste español, cargada de casos de corrupción y destrucción medioambiental.
 
NACHO ALTED. San Vicente del Raspeig / 25 de marzo de 2011

Aunque suene a broma, “Cabaret land” entra dentro de la asignatura de Proyectos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Alicante. Los integrantes de este espectáculo cabaretero son 35 alumnos de esta facultad, que tendrán que ser evaluados tanto por los profesores que coordinan el taller, Miguel Mesa y Andrés Jaque, como por el público que acuda al estreno final de la función allá por el mes de mayo. Es por lo tanto un doble reto. Académico y artístico. Un experimento original en el que se quiere fusionar el muchas veces cuadriculado mundo de la arquitectura con el eclecticismo irracional del cabaret, ese cajón de sastre donde cabe teatro, música, danza,  performance o cualquier veleidad cultural.

De lo que se trata en “Cabaret land” es de exhibir el punto de teatralidad que tiene hoy en día cualquier actividad arquitectónica. Tal y como explica Miguel Mesa, “las herramientas del arquitecto no pueden ser ya las del gabinete, las del lugar donde las referencias y los intereses son compartidos. Es importante reconstruir la herencia disciplinar. Ir más allá del diseño y la ejecución de un simple edificio. Poner en primer plano lo que parecían fenómenos anecdóticos y explotar su potencial”. Y es que arquitectura y teatro, entendido éste como una expresión dramatizada, tienen más en común de lo que la gente piensa. Hay toda una genealogía en esta comunión. “Hay referencias y antecedentes muy interesantes en este sentido. Por ejemplo, el trabajo de Oscar Schelemmer o las fiestas de la Bauhaus de Weimar. Le Corbusier en su labor profesional utilizaba en la presentación de los proyectos películas de corte cómico, o aparecía en los medios de comunicación. Utilizaba para la promoción de sus trabajos publicaciones no estrictamente arquitectónicas. Pero también podríamos hablar del Beux Arts Ball del 31, de las fiestas constructivistas del París del 29... Todos estos casos nos invitan a pensar que, más que gabinetes, en realidad eran laboratorios donde la arquitectura se hacía posible”.

Sombras chinas, danza, música, teatro... Todo cabe en Cabaret land. Foto: LCV

Para ejemplificar esa intersección entre arquitectura y dramaturgia el puente más natural era el cabaret. Su naturaleza bastarda de espectáculo de variedades posibilita a los alumnos acercarse al actual panorama urbanístico desde un punto de vista heterogéneo. “Además el cabaret tiene ese punto naïf, ese envoltorio trash, que permite satirizar la actualidad sin que nadie se sienta molesto”, apunta Miguel Mesa. A través de esta visión caleidoscópica, los integrantes de “Cabaret land”, divididos en 8 ó 9 grupos, tendrán que analizar y opinar sardónicamente sobre el deteriorado estado del urbanismo del sureste español. En la actualidad, Alicante y Murcia son auténticos hitos en el negocio del ladrillo, por lo que temas y noticias irreverentes no les van a faltar. 

Miguel Mesa y Andrés Jaque han dividido este taller en dos cuatrimestres y cinco fases. El programa es rico y variado. Desde ver in situ cabarets, como El Molino de Barcelona, hasta dar clases introductorias de interpretación, pasando por el acopio de material para ir confeccionando a lo largo del año la escenografía que conllevará el espectáculo. Para ello el aula se organiza como el ensayo de un cabaret. Es otra forma de romper con la tónica y la rutina de una clase. El proyecto al que se enfrentan los alumnos de arquitectura es ambicioso. La función que presenten deberá estar constituida como un cabaret profesional. Todo debe estar bien preparado y estudiado: el guión, la coreografía, la música, los disfraces, el vestuario, el maquillaje, los decorados, la luz, las proyecciones audiovisuales... Lo interesante de este proyecto es que es totalmente artesanal. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Aprenden creando. “Además es una buena oportunidad para dar salida a las cualidades artísticas que muchos estudiantes encierran y que no se atreven a explotar en la facultad. Hay quien tiene dotes de soprano, otro que es un verdadero acróbata, también tenemos músicos. Con esa amalgama de artistas podemos hacer una propuesta muy interesante”, explica Mesa.

El otro punto fuerte de “Cabaret land” es la temática que abordarán. Cada grupo trabajará sobre una localización geográfica específica para después asociarla a los siguientes enunciados: viviendas desocupadas, economías del territorio,  infraestructuras de agua, movilidad territorial, emancipación y entornos residenciales, intergeneracionalidad cotidiana, entornos eco-sensibles, mercados, parlamentos o género construido. Siempre, eso sí, con una mirada disidente y vanguardista, a base de crítica social y opiniones políticas. Nada ni nadie se escapará de la parodia de “Cabaret land”. Según Miguel Mesa, “tratarán fenómenos arquitectónicos pero que afectan también a asuntos no estrictamente disciplinares, como la economía, la seguridad, las inversiones, la inmigración o los derechos civiles”. El curso en realidad es una práctica en la que la ilusión, el espectáculo, el humor y la erótica suponen las principales herramientas. Foto: LCV

El objetivo es que también se diviertan. Que la emoción sea indispensable. El curso en realidad es una práctica en la que la ilusión, el espectáculo, el humor y la erótica suponen las principales herramientas. 

“Cabaret land” es una interesante combinación de teoría y práctica. Es decir, el espectáculo saldrá de gira. Cada grupo programa una serie de espectáculos. Los resultados finales se presentarán en una gran gala en un teatro de Alicante y Murcia.

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