por MIGUEL ROJAS IBÁÑEZ
Una de las manías más concurridas de los últimos años dentro del cine de terror es la utilización de niños y/o adolescentes cuya conducta sufre un cambio radical y empiezan a comportarse de manera extraña, y en algunos casos, siniestra y espeluznante. Todo ello herencia de El sexto sentido, película que puso en boga este recurso para crear en el espectador la sensación de terror y desamparo.
Este elemento podemos encontrarlo también en una película tan reciente como es La otra hija, aunque afortunadamente escapa de los peores tics que se han adueñado de lo que algunos, jocosamente, han venido a llamar “cine de terror con niño”. Aquí, aunque encontramos cierto paralelismo entre el despertar hormonal de una adolescente disfuncional (la española Ivana Baquero, más conocida por encarnar a la niña protagonista de El laberinto del fauno) y los sucesos extraños que le acontecen, esta temática tan trillada está expresada de una manera efectiva y sugerente, dejando el campo abonado a los numerosos momentos de terror que pueblan La otra hija.
El argumento es bastante sencillo. Un padre de familia, interpretado por Kevin Costner, se muda con su hija adolescente y su hijo pequeño a una casa de campo en un remoto pueblo de América para así superar el abandono sufrido por la madre. Pronto, una serie de sucesos siniestros, que vienen precedidos por unos sonidos lúgubres y por el encuentro, engendrarán un terrible peligro que pondrá en seria amenaza la vida de la familia.
Y es que La otra hija acaba resultando más cercana de lo previsto al universo Lovecraft, en cuanto a su concepción de unos seres sobrenaturales que esperan pacientemente su resurgir para adueñarse del mundo, aunque no tanto en la ambientación propia del escritor de Providence. Se estructura así una película de terror que adolece de cierta falta de garra y de falta de riesgo, algo por otro lado lógico al ser el debut hollywoodiense del español Luis Berdejo, uno de los guionistas de Rec, y al cual los productores americanos le habrán otorgado un escaso margen de creatividad, a pesar de su dirección elegante y lograda.
Porque La otra hija se adhiere a cierto clasicismo dentro del cine de terror, provocando que la película sea rutinaria y predecible, pero también que no moleste y se deje ver con cierto entretenimiento. Eso sí, destaca su desesperanzador desenlace, quizá lo menos convencional dentro de esta propuesta. Recomendada solamente para fans del género.