por MIGUEL ROJAS IBÁÑEZ 

Piraña 3DUno de los platos fuertes de los estrenos de esta semana tan enfocada al cine fantástico y de terror es el remake (y van…) de Piraña, el clásico de los años 70 dirigido por el mítico Joe Dante, que en su día supuso un intento de aprovechar el éxito del Tiburón de Spielberg y que con el paso de los años se ha convertido en un título de culto dentro del género. El encargado de llevar este remake a buen puerto ha sido el director francés Alexandre Aja, quien alcanzó cierta relevancia gracias al éxito de la cinta de terror gala Alta tensión, y que posteriormente se ha especializado en la realización de nuevas versiones en Hollywood, como demuestran sus revisiones de Las colinas tienen ojos, Reflejos, y la que aquí nos ocupa.

 
En el pequeño pueblo de Lake Victoria, Arizona, se celebra todos los años la fiesta de primavera, siempre concurrida por jóvenes que esperan disfrutar de sol,  alcohol y sexo. Tras la misteriosa desaparición de un pescador, la sheriff Foster investigará unos extraños acontecimientos que pondrán en serio peligro no sólo a  los habitantes del pueblo y a los jóvenes turistas, sino también a su propia familia: unas pirañas prehistóricas van a sembrar el terror y el pánico por todo el lago, devorando cualquier cosa que encuentren a su paso.

A la hora de realizar la crítica de una película de estas características, uno tiene que saber analizar y reconocer de manera correcta las pretensiones que el filme alberga, puesto que de lo contrario, estaríamos errando de una manera catastrófica. Es decir, que nadie busque en Piraña 3D una serie de reflexiones sobre la naturaleza del ser humano enfrentado a una amenaza irracional o cosas por el estilo, porque no las hay. Y es más, la película tampoco lo pretende y desde luego no es eso lo que quiere ofrecer.

¿Y qué ofrece? Pues selecciona las características más comunes de este tipo de películas, es decir, violencia desagradable, abundancia de sangre, chicas de buen ver muy ligeras de ropa y escenas ridículamente conscientes de su naturaleza que acaban resultando grotescas. Y todo esto lo lleva al extremo, ofreciendo un cóctel de cine de terror de serie B salvajemente despreocupado y divertido, muy divertido. Pero no todo aquí es intrascendente, ya que Piraña 3D compone una mirada cruelmente sarcástica y totalmente despiadada hacia la cultura de la carne que devora la cultura adolescente occidental, siendo el ejemplo más claro de esto cualquier programa de la MTV.

Compuesta por un reparto muy competente para lo que estamos acostumbrados en este tipo de producciones, entre los que destacan Elisabeth Sue, Jerry O´Connell o Vig Rhames, además de la presencia de iconos del fantástico como Dina Meyer, Christopher Lloyd, Eli Roth y Richard Dreyfuss y los cameos de varias porn-stars, Piraña 3D ofrece un divertimento brutal y feroz, llevada hasta las últimas consecuencias, como la secuencia estrella de la película, el ataque de las pirañas, que es una de las más gores jamás vistas en un filme comercial,  y  que dejará a más de uno con la boca abierta. Sólo por la valentía de su planteamiento, conscientemente ridículo, ya hacen que Piraña 3D sea una de las películas más refrescantes de los últimos años para los aficionados al cine de terror.


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