por MIGUEL ROJAS IBÁÑEZ
Gracias al éxito de Moon, su primera película, el realizador de origen británico Duncan Jones ha superado el handicap bastante común de ser hijo de una celebridad y que por ello no ser tomado en serio ni su obra valorada de manera objetiva por la crítica. Y es que el realizador, que ha estrenado recientemente en nuestro país Código Fuente es hijo de una de las leyendas vivas de nuestro tiempo, el músico inglés David Bowie.
La última película de Jones tiene como protagonista al capitán Colter Stevens, interpretado por Jake Gyllenhaal, un soldado herido en la guerra de Afganistán y que es sometido por parte del ejército a un experimento gracias al cual puede remontarse al pasado para así poder evitar un atentado que ha tenido lugar en Chicago y descubrir y detener al auténtico responsable. El problema es que solamente dispone de un tiempo limitado, solamente 8 minutos en cada viaje, para investigar y poder averiguar la verdad del crimen.
Lo primero que uno piensa después de ver Código Fuente es que se trata de un remake no oficial y en clave de ciencia-ficción de Atrapado en el tiempo, la maravillosa comedia de Harold Ramis. Pero la película de Duncan Jones es un buen ejemplo de thriller modélico que va directo al grano, sin perderse en nimiedades y que consigue mantener la tensión y la intriga en cada momento. A esto ayuda su limitado metraje, apenas hora y media que se pasa en un suspiro, lo cual es de agradecer debido a la molesta tendencia de los últimos años a alargar innecesariamente la duración de las películas.
También merece la pena destacar la interpretación de Jake Gyllenhaal (quien ya demostró de qué era capaz en esa gran obra maestra que fue Zodiac), consiguiendo darle una dimensión psicológica a su personaje y llevando sobre sus hombros gran parte del peso de la película, como demuestran las escenas que transcurren dentro de la “cápsula”, y en las cuales su personaje irá descubriendo poco a poco la crueldad que le reserva el destino.
Además, Código Fuente también plantea una serie de reflexiones sobre las cuales reflexiona, como que haríamos si tuviésemos varias oportunidades para salvar el mundo y corregir nuestros errores o cómo afrontar el hecho de vivir sabiendo que la muerte es demasiado inminente. A pesar de que la película no llega a resultar tan trascendente como pretende, en definitiva es un interesante y digno thriller que cumple en todo momento el objetivo que se propone. Estaremos atentos a las próximas películas de Duncan Jones, puesto que en Código Fuente demuestra que es un director con mucho futuro.