por MIGUEL ROJAS IBÁÑEZ
Hasta la fecha, el director norteamericano James Gray había desarrollado su carrera realizando interesantes contribuciones al género cinematográfico del thriller policial, con películas como La otra cara del crimen y La noche es nuestra, entroncadas con el estilo más propio de los años setenta, y muy cercanas a las obras de Sidney Lumet o John Frankenheimer. Por eso sorprende el radical cambio de género que realiza en su última película hasta la fecha, en la cual se sumerge en el universo del drama romántico y del melodrama de raíces americanas.
Pero más sorprendente todavía es que un filme de las características y de la calidad de Two lovers se estrene en nuestro país de tapadillo, y sin repercusión, a pesar de tratarse de una de las películas más interesantes realizadas en los últimos años en el país americano.
Two lovers cuenta la historia de Leonard, un joven de espíritu romántico con serios problemas para superar el abandono de su prometida a pesar de contar con el apoyo de sus padres. Tras un intento de suicidio, Leonard conoce a Sandra, una chica amable y simpática, hija del nuevo socio de su padre, con la cual empieza una relación amorosa. Pero inesperadamente, Michelle, otra mujer, entra en la vida de Leonard, el cual se enamorará de ella...
Son varios factores los que hacen de Two lovers una película tan sorprendente como interesante. El primero de ellos es su realización sobria y elegante, la cual se dedica a acompañar a la historia y a retratar psicológicamente a los personajes sin efectismos y de una manera sencilla, recordando especialmente al cine americano de los años setenta (como queda demostrado en los planos en los cuales su director retrata la arquitectura urbana de Nueva Cork), del cual Gray es uno de sus más directos herederos, junto a otros realizadores provenientes del cine independiente como Paul Thomas Anderson o Richard Linklater.
Otro de los puntos fuertes de la película es la interpretación de sus actores, todos cumpliendo el alto nivel que exige una producción de estas características. Desde Joaquin Phoenix a Gwyneth Paltrow, pasando por una recuperada Isabella Rossellini, todos logran componer unos personajes eficaces y creíbles con los cuales el espectador puede sentirse identificado en todo momento.
La película también resulta efectiva en el tratamiento que efectúa sobre la historia de amor, bastante lejos del romanticismo de consumo y trivial que suele rodear a este tipo de producciones. Aquí se ofrece una visión mucho más realista, desmitificadora y especialmente dura del amor juvenil más pasional e idealizado, desembocando en un ambiguo final.
En definitiva, Two lovers es una muestra de que la industria americana aún es capaz de ofrecer películas tan originales como efectivas. Lástima que en nuestro país haya pasado tan desapercibida.