por RICARDO HERNANDO
«Ella ha sido siempre una imagen». De esta manera define Simone de Beauvoir la alienación de la protagonista de Las bellas imágenes, novela escrita en 1966 en la que la escritora francesa afila su pluma contra una sociedad de consumo feroz y asfixiante superficialidad que impide al individuo discernir apariencia y realidad. La escritora francesa describe la evolución de Laurence, una mujer que ha aprendido desde pequeña a no ser y cuya vida parece perfecta; es una profesional de éxito en el campo de la publicidad (se dedica a vender imágenes, a vender felicidad), tiene un marido afectuoso, Jean-Charles, y dos hijas encantadoras, Catherine y Louise, así como un amante devoto, Lucien.