por GRACIA BENITO 

Mujeres sin hombresSu licenciatura en sociología en su ciudad natal, Teherán, le ha servido para conocer más y mejor el comportamiento humano. Shahrnush siempre expresó su opinión acerca de todo lo que le rodeaba y le crispaba, aunque no fuera directamente con su persona. Y en varias ocasiones ha tenido que pagar un precio alto por ser quien es, ya que tanto durante su juventud como madurez ha estado sometida a varios encarcelamientos por plasmar sus ideales en cualquiera de sus obras o por alzar la voz en cualquiera de sus encuentros. Aún así esta escritora persa deja constancia de sus pensamientos en varios libros, conocidos por la población iraní por sus constantes desplantes. 

Mujeres sin hombres quizás sea su ejemplar más polémico e internacional, traducido a varios idiomas, se escribió durante los años 70, pero no salió a la luz hasta 1989. Describe las vivencias de varias mujeres que comparten un mismo entorno, el golpe de Estado de 1953 en Irán.

Con este marco se convertirán en protagonistas una mujer con un gran temor hacia el sexo, transformada en árbol, una prostituta que cabalga sobre hombres sin cabeza, dos amigas vírgenes y castas que huyen de su ámbito familiar… Todas ellas se refugiarán en una casa con jardín, a las afueras de Teherán, donde descubrirán el apoyo de unas sobre otras, la independencia con respecto al hombre, y la felicidad que provoca ser y sentirse libre.

La novela sirve de una banal excusa para denunciar el sometimiento de las mujeres, el maltrato recibido hacia ellas, el sentido de la culpabilidad incrementado por una sociedad patriarcal y esclavista.

Resulta complicado profundizar intencionadamente en las peripecias contadas e interpretarlas con su sentido idóneo si se desconoce la cultura, religión y costumbres de allí. De hecho los pasajes más ficticios y fantásticos (la conversión de una mujer en árbol, los poderes de una chica para leer mentes ajenas, el engendro de un nenúfar de la mano de una prostituta…) albergan sin duda un culto a la naturaleza, una reminiscencia a alguna creencia intrínseca, en ocasiones acompañada de un proverbio, que nos puede servir para deshojar tales intenciones.

Teniendo en cuenta que nos basamos en una traducción, y no se debe crucificar al mensajero, debemos aportar que aunque encontremos el texto desnaturalizado por su sucedánea versión, no albergamos que el original logre envolvernos, ni impresionarnos en demasía con sus vagas descripciones, un aderezo sobrio y unos diálogos parcos en contenido y muestra. Esperemos que su versión cinematográfica, Women without men, acaecida ya, nos regale un mejor sabor de boca, y sí nos produzca sensaciones nada tibias, sino todo lo contrario, desgarradoras, impulsivas y reflexivas.

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