por GRACIA BENITO
El carismático Andy Warhol se convirtió en un icono mundial en los años sesenta, setenta y ochenta, por lo innovador de su arte, lo extravagante de sus obras, sus atrevidos pensamientos rozando lo surrealista… y posiblemente un millón de acciones más. Y es que Andy fue el precursor del Pop Art, amante de la fotografía, la literatura, el cine, y de todo instrumento que le brindara la oportunidad de poner patas arriba cualquier concepto rígido y estático venerado por la sociedad americana.
Mi filosofía de A a B y de B a A, responde a una selección de grabaciones o transcripciones sobre discursos que Andy tarareaba a su secretaria Pat Hackett, la cual ordenaba y esculpía la forma de dichas explosiones de sabiduría o dichas aglomeraciones de incongruencias, según su criterio.
El uso de A y B simplemente facilita el diálogo entre dos puntos de vista diferentes del propio artista, para ahondar con una puntillosa mirada en temas tan corrientes como el amor, el sexo, el trabajo, el arte…
Descubrimos un hombre que se atreve a gritar sobre la verdadera naturaleza del ser humano (<<El sexo es más excitante en la pantalla y entre las páginas de un libro que entre las sábanas. Dejad que los niños lean y se ilusionen, y entonces, cuando estén a punto de descubrir la realidad, decidles que han vivido ya lo más excitante y que eso ya no volverá a producirse>>), que descubre la casquería del amor (<<Si no tuvieras fantasías, no tendrías problemas, porque aceptarías lo que tienes ante ti. Pero entonces no tendrías historias sentimentales, porque el romance consiste en encontrar tu fantasía en aquellos que carecen de ella>>), que expone el significado del arte sin importarle las consecuencias (<<Un artista es aquel que produce cosas que la gente no necesita, pero el que -por alguna razón- cree que es una buena idea ofrecérselas>>), y que, ante todo, describe como la mejor opción anteponer un prisma que distorsione la realidad en cualquiera de sus vertientes (<<Las únicas personas que puedo elegir como auténticas bellezas son las de las películas. Pero cuando las conoces, tampoco son auténticas bellezas (…) En la vida real, las estrellas de cine ni siquiera pueden alcanzar las cotas que ellas mismas imponen en las películas).
Se suceden escenas cotidianas apuntaladas por la presencia de anécdotas propias con varias figuras que caminaban con éxito sobre la alfombra roja de Hollywood, personajes como Elisabeth Taylor o Marilyn Monroe, o ilustres y reconocidísimos vanguardistas del pensamiento como Truman Capote.
Sin ninguna duda el contenido de las reflexiones, a priori, nos puede parecer descabellado, y con un nocivo grado de pretenciosidad, pero al desbancar prejuicios albergamos que ciertas opiniones están explicadas y planteadas con una grandiosa elocuencia y una pasmosa veracidad.