por CÉSAR FRANCÉS 

MolotovPrevio al disco de separación-reunión-argucia publicitaria a la antigua usanza, “Eternamiente”, la banda mexicana Molotov registró en este trabajo, una selección de canciones versionadas que solían disfrutar y considerar por igual.  Grupo al que sí se le puede aplicar ese calificativo tan manido de sólida base rítmica, no en vano 3/4 partes de sus integrantes están dedicados a tal sección, y de fácil desaprobación por parte de diversas colectividades o comunidades especialmente proclives a sentirse ofendidas, y con potestad para autoadjudicarse el derecho a la censura, acuden a su inherente juego de palabras de doble sentido, para adaptar los originales a su modus operandi.

 
Así, como de un programa radiofónico se tratara, van a ir sucediéndose los cortes musicales con sus correspondientes introducciones, algunas de ellas realmente meritorias.

La sesión comienza con el, hasta el momento, único tema en lengua alemana que ha alcanzado el número 1 de las listas americanas, el “Rock Me Amadeus” del austríaco Falco, rebautizado “Amateur”, y que a modo de autobiografía, sirve como recordatorio para seguir teniendo los pies en la tierra.

La década de los 80, va a ser la más recurrente en esta producción, con ejemplos como “Diseño Rolas” ("Designer Music", de Lipps Inc),  “Mamar” ("Mamá”, de sus compatriotas Los Amantes de la Lola) o el, a la mayor gloria del Casiotone, “Da Da Da” de los germanos Trio.

Contemporánea a éstas, es el "I Turned into a Martian", de The Misfits, a la que respetan en la traducción del título, pero que transforman en una cumbia pegadiza y de estribillo contagioso; proceso inverso sufre el “Quem Pompó” del singular Chico Che, que se hardcoriza hasta hacer honor a su nuevo nombre “Quen Pon-Ponk”. “La Boa” de la tropical agrupación La Sonora Santanera, también muta a sonidos más duros y alejados de la originaria.

En algunos casos, serán dos, o incluso tres, los temas que se fusionan en uno solo, adquiriendo una simbiosis perfecta en el caso de “Perro Negro Granjero”, inmejorable la base de “La Grange” de ZZ Top; y una evolución creativa impensable en la “Agüela”, gracias al adorno en forma de línea del bajo de "The Magnificent Seven" de The Clash.
Mención aparte, y por encima del resto, figura “Chavas”, donde superan el original “Girls” de Beastie Boys, para crear un auténtico himno rockero, de tempo y actitud impecables, palmas incluidas.

La ya cerca a treinta años exitosa “Mi Agüita Amarilla” pone el colofón a este personal y siempre respetuoso tributo.


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