por CÉSAR FRANCÉS
Disco que permitiría a la banda de Boston reengancharse al panorama musical que acabarían reventando Guns and Roses, incluso gracias a la ayuda indirecta de éstos, al acreditarlos como influencia y hacer versión del grandísimo Mama Kin.
Viniendo de un Done With the Mirrors, que tiene encerradas canciones enormes, como The Reason a Dog, la formación pasó por el consultorio del “song doctor” Jim Vallance y en compañía de la factoría de éxitos personificada, Desmond Child, retomaron sus ganas por rockear y de impartir cátedra, obteniendo además los frutos comerciales deseados. El álbum, al igual de lo que acontecerá en su posterior, se presenta con tres canciones iniciales que dejan exhausto al oyente; entrando a golpe de caja y voz en grito con Heart’s Done Time, se pasa a la, como su título indica, fascinante y extraordinaria Magic Touch; finalizando el trío de ases con la fardona Rag Doll, en la que la aparición de saxos, trombones y trompetas, por primera vez en este trabajo, ofrece un resultado espectacular.
El tema más popular, tanto por aparecer en la gran pantalla (en un filme que cualitativamente no viene al caso) como por toda la rumorología de su asociación al vocalista Vince Neil, es la jocosa Dude (Looks Like a Lady).
St. John y Hangman Jury suponen el viaje de vuelta para visitar el blues y los sonidos más sureños, incluyendo ese cántico asociado a los días de la esclavitud que mr. Tyler hace encajar con precisión, antes de llegar a ese festival de la sección de vientos que es Girls Keeps Coming Apart.
La canción tierna, recibe el título de Ángel, y si como virtud tiene el ser una delicia, como pecado, y en este caso no poco venial, es el de ser cimiento que a la larga derrumbaría el repertorio de la banda a base de construcciones empalagosamente indigestas y repetitivamente cargantes.
El título del álbum da nombre también a la canción más alegre del mismo, en sintonía con la única fotografía del grupo que aparece en su interior, y en la que después de esos amagos de entrada, y un rock and roll con cierto aire a lo Bony Moronie, acabamos deleitándonos con el protagonismo de una excelente y cálida harmónica.
La potentísima I’m Down de The Beatles es interpretada con unas ganas que contagian, y dan paso finalmente a la extraña, especialmente para los tiempos que corrían, pieza instrumental The Movie, única que es firmada exclusivamente por todos los miembros originales.
Y no se puede quedar sin comentario el diseño de la portada, con ese insuperable logo en amarillo, destacando por encima de ese fondo negro y rojo, y que viene a ser completado por el logo de Geffen Records, que venía a ser sinónimo por aquel entonces, de sello calidad en el mundo del hard rock.