ALFREDO FERNÁNDEZ
Conocí a Mario Conde en el 84, en Madrid, cuando yo era un periodista raspado en los 30 años y trabajaba en el gabinete de los "100 de la comunicación", al lado de El Viso, donde lo mismo se pagaba la elección de una "Leidy" como la del personaje del año, a base de comprar revistas de actualidad con el sello sin matar para dar aire a los ganadores. Una década más tarde, volví a encontrarme con Mario, en Alicante. Tenía la misma sensación sobre sus acometidas: "el sistema es Felipe González" (lo tenía en la boca). Volvimos a vernos pocos años después, también en Alicante, incluso, después de mejorar su técnica de mus en la cárcel. En las distintas conversaciones, incluso desde Sevilla, me lanzó, como máximo maestro de mus y del Tao, este complejo mensaje: "Deja Alacant, la CAM está terminal".