El otoño va a empezar calentito

AGUSTÍN HIDALGO

Agustín HidalgoLlevamos años combinando los juegos de azar con las leyes de la física: la partida entre el gobierno de Cataluña y el del Estado parece responder a dos máximas. La primera dice que “de oca a oca y tiro porque me toca”. La segunda se basa en el principio de que “toda acción va seguida de una reacción". Y en eso llevamos entretenidos al menos seis o siete años desde que el Partido Popular impugnara ante el Tribunal Constitucional algunos artículos del Estatuto de Cataluña y se produjera la respuesta de Artur Mas y sus compañeros de gobierno que no fue otra que el inicio de un cansino proceso de falta de respeto tanto  institucional como a todo el pueblo español.

Tal está de enconada la situación que la gran virtud de haber fijado una fecha para el referendo es que alrededor de ese día sabremos si ha habido alguna suerte de consulta, su resultado, y la situación en la que los jugadores quedan emplazados para el siguiente lanzamiento de dados. En todo caso, parece que los partidarios del juego de azar van ganando por 1 a 0 (tal sugiere la grafía 1-O) a los que utilizan los principios de la física en su respuesta. En todo caso, ambos han errado la estrategia porque no puede dejarse al azar ni la acción de gobierno ni el destino, ni puede dejarse a la física la respuesta porque el inmovilismo y la fuerza reactiva pueden tener nefastas consecuencias.

Asistimos a un creciente encono de las relaciones entre la Comunidad Autónoma de Cataluña y el Gobierno de España en el que no faltan desconsideraciones, chantajes, desplantes y estrambotes de unos y el monocorde sonsonete de los otros mientras que los vascos hacen caja, los socialistas se apuntan a un palabro cuyo concepto no parece que pueda resolver la situación ni tan siquiera alcanzar un acuerdo más o menos unánime entre sus filas, los de Ciudadanos se apuntan a la retórica barata y a una bandera que ostentan por delegación de los del Partido Popular y los de Podemos juegan a ponerse de lado y silbar (o a hacerse el sueco, si así lo prefieren) en tanto que otros, el aburrimiento, o unas elecciones les resuelven el vivo sin vivir en mí en el que están sumidos con el que se haga el referéndum pero que no sea vinculante.

Prueba evidente de que esto empieza a ser insoportable es que los movimientos cada vez entran más en el terreno del despropósito que en el de cualquier intento de aproximación y puede dar marco argumental a opiniones de verbo fácil y extremo como la del ex-presidente de Extremadura (Rodríguez Ibarra) que se ha despachado con uno de sus extemporáneos exabruptos. Que alguien que ha ocupado tantos años cargos de gobierno salga con que “si fuimos capaces de aburrir a ETA, aburriremos a estos cantamañanas” no ayuda al entendimiento, puede significar que los partidarios están consiguiendo que más de uno pierda los estribos, lo que será utilizado como argumento para sus fines por lo que desprecio pueda entrañar, y abrirá la puerta a la inter-regionalización del conflicto, con consecuencias poco halagüeñas.

Parece que el juego seguirá un par de meses aún y seguiremos asistiendo a la escalada de golpes de mano y de golpes de efectos, de promulgaciones de leyes y de resoluciones impugnatorias o desestimatorias, hasta el día de autos. Es cierto que los juegos de azar tienen trampas en las que los jugadores pueden quedar atrapado por un tiempo más o menos prolongado, y también es cierto que las reacciones pueden ser o no proporcionales a las acciones. En cualquiera de las dos situaciones nos espera una temporada de acciones callejeras (aparecerán en algún momento dentro del proceso de enfrentamiento) a las que es de esperar que se responda con mesura.

El otoño va a empezar calentido.

Comparte este contenido:

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar