¿Por qué los ganadores prefieren quedar en el anonimato?

JAVIER GÁZQUEZ

Javier Gázquez

Cuando una persona gana un premio millonario, su vida puede cambiar de manera radical, aunque a veces, esto no tiene por qué ser algo positivo. Y es que ser agraciado con un premio puede no ser un camino de rosas y, además, puede traer consigo una mala experiencia para el «afortunado».

Parece ser que lograr la riqueza de manera repentina, puede llevar a la ruina entre tres y cinco años. Unos datos asombrosos, pero que son corroborados por algunas personas que en su día creyeron que su suerte había mejorado. Sólo un bajo porcentaje de ganadores de un premio son más afortunados después de haberlo conseguido.

Los premios también pueden traer problemas

En ocasiones, el ganador de un premio debe mantener su suerte en el anonimato con el fin de rodearse de personas interesadas, donde también es preferible saber cómo invertir el dinero ganado con el fin de no cometer los mismos errores de personas que ganaron un premio y que a continuación expongo:

A un hombre del Reino Unido le tocó un premio de doce millones de euros en el año 2005. Cualquiera podría decir que esta persona fue muy afortunada. Sin embargo, esto no fue así. Se gastó toda su fortuna en coches y mansiones, sin lograr ser feliz. Su mujer y él acabaron divorciándose. Tal era su frustración que decía que el premio le había arruinado la vida, y si veía a alguna persona comprando lotería, intentaba hacerle cambiar de idea. Cinco años después de haber ganado el premio, murió alcoholizado.

Una mujer de los Estados Unidos ganó en el año 1999 un premio de diez millones de dólares. Ella había prometido compartir este premio con sus compañeros del trabajo, pero no lo hizo. Trece años después, el Departamento de Tesorería de los Estados Unidos le exigía más de un millón de dólares en impuestos. Para sus compañeros de trabajo fue toda una lección de vida.

De la riqueza a la ruina

En el año 1988, un hombre de los Estados Unidos ganó más de dieciséis millones de dólares. Tan sólo a los tres meses de haber ganado este premio, ya debía medio millón de dólares. Además de esta deuda, su ex mujer lo denunció y, hasta su propio hermano contrató a un asesino a sueldo para poder conseguir su herencia. En el año 2006 murió en bancarrota.

También en los Estados Unidos, un hombre agraciado con un premio de ochenta y ocho millones de dólares en 2004, se gastó todo ese dinero en menos de un año. Lo utilizó para pagar todas sus deudas, y con los impuestos de este país, en poco tiempo volvía a deber dinero.

¡Pero todo no va a ser negativo!

Está claro que el dinero no trae la felicidad. Sin embargo, es una gran ayuda, siempre y cuando la persona afortunada sepa administrarse correctamente. Hay ganadores de premios que no se arrepienten de haber sido afortunados. Estos han conseguido su fortuna siendo los ganadores de la lotería, los ganadores de casino o los ganadores de apuestas, y no se arrepienten de ello.

En el 2009, una española ganó ciento veintiséis millones de euros. Ella ha preferido mantenerse en el anonimato, ya que sabe la gran cantidad de «amigos» que pueden surgirle de repente. Esta persona no ha cambiado su vida de manera radical, para no dar pistas de su identidad y, de esta manera, también poder seguir disfrutado de esa fortuna.

En definitiva, en ocasiones el ganador de un premio debe mantenerse en el anonimato. De esta manera, evitará rodearse de personas interesadas. También es preferible saber cómo invertir el dinero ganado, para así no tener problemas posteriores.

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