Huelga no, simulacro de denigrante sabotaje

JOSÉ-TOMÁS CRUZ

José Tomás Cruz Varela¿Qué estamos haciendo con nuestro país? Hasta  ahora, Cataluña, continua formando parte de España. Lo que presenciamos el pasado miércoles, mas que una huelga resultó un denigrante sabotaje, utilizando a los propios ciudadanos como rehenes de su desvarió soberanista, impulsado y organizado por el sindicato político CSC, contando con la colaboración piquetes minoritarios de la CUP y sus juventudes de Arrán  y de ERC.

Mayoritariamente afectó a los transportes, originando un tremendo perjuicio a miles de trabajadores que pretendían acudir a sus empresas. En dos horas, los llamados Comités de Defensa de la República habían logrado colapsar, utilizando incluso niños como barrera, las principales carreteras y autovías de Cataluña, ante la impotencia y pasividad manifiesta en algunos casos de los Mossos que ahora dirige el comisario Ferrán, tras el cese de Trapero.

Las organizaciones separatistas demostraron estar lo suficientemente organizadas para cumplir con sus planes de interrupción y paralización tal como habían anunciado. Por el momento han obviado intervenir puertos y aeropuertos, lo que no impide que lo intenten en el futuro. En esta ocasión se han sentido fuertes ante la inactividad policial. Comportamiento que esperemos modifiquen en posteriores actuaciones, suprimiendo la inaceptable camaradería entre huelguistas y cuerpos de seguridad.

No es de recibo que el propio Gobierno, para eludir posibles críticas de la oposición, manifestando que "todo ha quedado en incidentes anecdóticos", cuando en algunos casos los encendidos conductores estuvieron a punto de llegar a las manos en carreteras y estaciones de tren, observándose en ciertos casos como contemporizaban los piqueteros con miembros de la policía de la Generalidad.

Al parecer, el independentismo tiene prevista una nueva convocatoria para el próximo día 11, alegando que lo del miércoles fue un mero calentamiento. Tal situación requiere  que el Gobierno modifique su actitud titubeante  mantenida hasta el momento para no sentar un peligroso precedente de cara al 21-D. El presidente Rajoy está transmitiendo un tratamiento de optimismo y tranquilidad del que la mayoría de los ciudadanos dudan y quizá ese escenario no resulte el mas adecuado en las actuales circunstancias... ¡¡Tiempo al tiempo!!

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