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Ya se acerca el Cónclave


MANUEL ESTEBAN  

Manuel Esteban El día veintiocho de febrero a las veinte horas queda vacante el trono de San Pedro. El Papa Benedicto XVI, por decisión propia, cesa de la representación de Dios en la tierra. La embajada que une lo terrenal con la dimensión sobrenatural de la  Divinidad de Dios, según marca nuestra fe, queda sin embajador. El Papa Ratzinger, se retirará para vivir sus últimos años en vida contemplativa, a un monasterio de monjas de clausura dentro del propio Vaticano.

Es cierto que al Papa se le recordará como el Papa valiente y aperturista, ya que, aunque muy radical en asuntos y tradiciones de fe, también ha demostrado que es un muy valiente, pues ha abierto la caja de pandora de la Iglesia. Y aunque oficialmente se encuentra agotado por razones físicas de su avanzada edad también es cierto que quizás se haya hartado del politiqueo de la jerarquía vaticana, que no siempre ha estado de acuerdo con sus decisiones. Aunque la verdad, sus razones se las lleva consigo y los feligreses de base nunca sabremos a ciencia cierta que ha pasado para que Benedicto XVI haya tomado esta decisión tan importante y transcendental para toda la cristiandad.

Una vez hecha la renuncia oficial se convocara en menos de quince días el Cónclave de todos los cardenales del mundo, que una vez en el Vaticano se encerrarán en la Capilla Sixtina hasta que el Espíritu Santo baje y les inspire sobre el cardenal en el que debe recaer la responsabilidad del gobierno de la Iglesia católica, apostólica y romana.

Lo que está claro, es que el Espíritu Santo debe inspirarles muy bien. Ya que la iglesia de nuestros días, al igual que el mundo, esta convulso, arruinado moralmente y con carencias materiales y espirituales sobresalientes.

Tanto es así que el nuevo Papa debería reunir una serie de características, físicas y emocionales. Por ejemplo, ser joven, con una edad que pueda estar llevando el timón de la iglesia muchos años. Renovador y aperturista, ya que hay muchos temas anquilosados en la tradición conservadora de la Institución: la pederastia dentro de la iglesia, el celibato sacerdotal, el papel de las religiosas en la iglesia actual, las vocaciones sacerdotales, los curas casados, separados de sus deberes pastorales por razones absurdas actualmente, los matrimonios homosexuales, el negar el sacramento de la comunión a las personas divorciadas, el aborto en caso de necesidad, la anticoncepción, etcétera…

Y que debieran resolverse, poco a poco y sin traumas. Ya que el propio católico de base lo demanda. Y además, hay que recordar a la jerarquía eclesiástica que la iglesia de Jesús nació pobre y humilde y que la formamos todos los hombres, sin excepción por motivos de sexo, raza, inclinación sexual, ya que todos hemos nacidos libres y desnudos a imagen y semejanza del Hacedor Supremo (Dios).

Por tanto hay que esperar, cuando la fumata blanca anuncie, que hay nuevo Papa. Que este sea uno de los purpurados más jóvenes. Que reinvente la Iglesia actual, que se ha quedado anquilosada en el tiempo y no sabe dar respuestas, a la sociedad de nuestros días y recordando que el mensaje divino de Jesús sigue siendo el mismo de hace dos mil años. Y que se actualiza, día a día, aunque tienen que ser sus ministros, los que sepan interpretarlo y adaptarlo, a la sociedad cambiante y frenética de nuestros días. Así sea.