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Reflexiones sobre Bárcenas y la política


RAMÓN FERNÁNDEZ DE TIRSO

Ramón Fernández de TirsoMi gato Felipe me comenta que en Gatilandia andan preocupados con dos cuestiones: el asunto Bárcenas y la posibilidad de que hubiera un cambio del sistema electoral en España. En cuanto al asunto Bárcenas, le comunico a Felipe mi convencimiento de lo mucho que hubiéramos disfrutado con Pérez Galdós, Vicente Blasco Ibáñez o Valle-Inclán, si llegan a vivir en este momento. Porque estoy convencido, que al menos Pérez Galdós, con el caso Bárcenas, podría haber escrito uno más de sus Episodios Nacionales. Y la historia de amor que probablemente incluiría no me cabe duda que la protagonizaría Mª Dolores de Cospedal. Mas dudas me plantea quién podría ser el caballero enamorado de la abogada del Estado, que por cierto estuvo sembrada en la explicación de por qué estaba dado de alta en la seguridad social Bárcenas, cuando según el PP había sido despedido. Bien pudiera ser el caballero apasionado: El Guerrero del Antifaz, El Capitán Trueno, o Mio Cid, aunque dudo que este último abandonara a su Jimena por María Dolores. ¡Lo siento chica! ¡Que mal lo veo!

Me dice mi gato Felipe que me deje de chanzas y que los sabios de Gatilandia esperan respuestas. Le digo que las respuestas sólo las conoce Bárcenas y un determinado grupo de personas. Aunque si hay una cuestión que tengo clara: Correa, “El Bigotes” y Pablo Crespo me parece que no tienen capacidad suficiente para crear la trama Gürtel. A Bárcenas, sin embargo, lo creo capaz de diseñar la operación y mucho más, como demuestra el hecho de que mantiene en jaque al PP, y probablemente lo seguirá manteniendo en el futuro. Y veremos si no consigue desestabilizarlo totalmente.

Por otra parte, le digo a mi gato Felipe que es conveniente repasar las cintas del caso Naseiro, que están en Internet, y de ellas y en especial: las conversaciones que mantienen Salvador Palop, Angel Sanchis (extesorero del PP) y Arturo Moreno, para entender aquello de quien parte y reparte se lleva la mejor parte y es compatible con lo que pudiera recibir la persona jurídica interesada en una de las partes. Es decir -dice felipe-, que los encargados de recibir una donación actuaban como un agente comercial; así que a mayor productividad mayores ganancias para todos. Efectivamente, y por cierto, que en esos días el Gerente del PP ya era Bárcenas, quien siguió en su puesto. Y además Ángel Sanchis siguió colaborando con el PP, y se hizo gran amigo personal de Bárcenas como prueban las gestiones que realizó en nombre de éste en su cuenta de Suiza, según los documentos que conocemos por los medios de comunicación.

A la vista del caso Naseiro y lo que se conoce hasta ahora del caso Bárcenas cabe hacerse una pregunta: ¿Es posible que la operativa de financiación del PP hubiera continuado después del caso Naseiro pero dirigida por Barcenas?. Le digo a felipe que dejo a los sabios de Gatilandia la respuesta a esta pregunta.

Mi gato Felipe me pide que le de mi opinión sobre la actuación del actual presidente del Gobierno y presidente del PP, le digo que me parece más que lamentable, porque en cualquier país democrático hubiera comparecido ante el Parlamento para dar explicaciones. Por supuesto, hay que olvidarse de que esa comparencia ante el Congreso se produzca, aunque conviene recordar que en el caso Naseiro, José María Aznar propuso en el Congreso la creación de una comisión de investigación que no llegó a crearse por la oposición del PSOE. Aunque hay que reconocer que algo hemos ganado al pasar del coñazo diario de la prima de riesgo al culebrón Bárcenas, que de momento es más ameno.

Me dice Felipe que cambiemos de tema y que le explique que es eso del cambio del sistema electoral en España porque en Gatilandia están muy interesados. Le aclaro que de momento no va haber ningún cambio, pero los que defendemos el cambio de sistema cada vez somos más. Aunque le reconozco que a los aparatos de los grandes partidos no les hace ninguna gracia oír hablar del asunto, porque con las listas cerradas se aseguran lealtades. Con las circunscripciones uninominal la relación con el elector puede importar más que la lealtad con el aparato del partido Es decir, que a los miembros de los aparatos de los partidos se les hiela el cogote solo de pensar en lo que podría pasar. Vamos -me corta mi gato-, que basta con convertirse en una alfombra y pasarse toda una legislatura tocándose el ombligo o casi, siempre y cuando el que te apoya esté en la situación adecuada en el partido y no cambie de criterio a última hora. Efectivamente felipe, aunque existen excepciones. Creo que varias anécdotas te aclararán aun más uno de los funcionamientos de la selección de posibles candidatos para unas listas cerradas, que en mi opinión son sangrantes: en algún partido saber jugar al mus, o acudir a jugar al futbito una vez a la semana. Y Felipe exclama: ¡Que diver chico! ¡que le den bola al pueblo!

Le sigo comentando a Felipe, que en el caso de las circunscripciones uninominales, aun presentándose el candidato por un partido, si desea mantener su cargo sabe que debe mantener un permanente contacto con sus electores y tomar interés por los temas que le plantean y también le exige valorar con seriedad si las políticas de su partido pueden dar lugar a que sus electores le abandonen, y en este caso si no es más conveniente oponerse a esas políticas e incluso junto con otros diputados rebelarse en su grupo parlamentario llegando a cambiar a su líder, esto último fue lo que sucedió con Margaret Thatcher. Evidentemente, me dice felipe, la circunscripción uninominal no es la panacea, ni excluye anomalías en su funcionamiento, pero si parece que pudiera llevaros en España a una mayor participación política aumentado la calidad de la representatividad, porque una de las cosas que están en crisis es precisamente la representatividad política según las encuestas.

Le digo a Felipe, que sea de ello lo que fuere, les recomendaría a todos los representantes del pueblo que se lean detenidamente el libro del profesor Juan Linz La Quiebra de las Democracias, y luego reflexionen. Aunque estoy convencido que no me harán ni caso.

Y así nos despedimos hasta la próxima vez.