ALFREDO FERNÁNDEZ  
 
Conocí a Mario Conde en el 84, en Madrid, cuando yo era un periodista raspado en los 30 años y trabajaba en el gabinete de los "100 de la comunicación", al lado de El Viso, donde lo mismo se pagaba la elección de una "Leidy" como la del personaje del año, a base de comprar revistas de actualidad con el sello sin matar para dar aire a los ganadores. Una década más tarde, volví a encontrarme con Mario, en Alicante. Tenía la misma sensación sobre sus acometidas: "el sistema es Felipe González" (lo tenía en la boca). Volvimos a vernos pocos años después, también en Alicante, incluso, después de mejorar su técnica de mus en la cárcel. En las distintas conversaciones, incluso desde Sevilla, me lanzó, como máximo maestro de mus y del Tao, este complejo mensaje: "Deja Alacant, la CAM está terminal".
 
Aterricé en Alicante un significado día de los Santos Inocentes de 1989, entonces no sabía diferenciar la Caja de Ahorros Provincial de Alicante de la CAM, pero ya tenía idea de que Mario apostaba por el monopolio de la industria y las vacunas multinacionales y desafía al poder político del PSOE refrendado por los electores (la democracia que se sirve de los impuestos racionales y comedidos para devolver el servicio al ciudadano).
 
Se adelantaba a la globalización de la banca pero le perseguía la acelerada sombra del BBVA y las familias de apellido dormido en el furor de la tecnocracia franquista.
 
Mario se sabe más inteligente y práctico que Ruiz Mateos. Incluso, supera al propietario de los chocolates "La Trapa" y, por unos meses, se propone ser cartujo en sus palabras y movimientos. (Desde el Monasterio palentino de Dueñas se repite él mismo: "Ceniza somos y en ceniza nos convertiremos").
 
La niebla del Pisuerga le lleva a confundir la ceniza con el polvo y el fuego con la cernada y el incienso. No se siente cómodo entre ríos y toma las de Villadiego hacia Madrid sin saber que hay cartas marcadas en el reparto de la banca.
 
Su obsesión por Felipe González le lleva a identificar el sistema con la "Santa Compaña" de Hacienda e Industria, pero sólo en público.
 
Cuando coincidíamos en casa de su amigo el doctor Chillón, ya después de rejas, me decía: "A mí me desgracia el poder (el sistema) por las participaciones que pretendía tomar en la industria frente al BBVA, ya vendrán tiempos en los que los que edifican sin basamento no tendrán ni para pagar con prisión".
 
El financiero Mario Conde junto a Alfredo Fernández
Uno de sus peores pesares fue cuando los pequeños accionistas arremetieron contra su gestión en Banesto en los propios locales alicantinos de la CAM, en Doctor Gadea. Lo entendió como una puñalada trapera de sus paisanos alicantinos. Un día después de estos aconteceres, quedé con él, en la Playa de San Juan, y sólo me dijo esta frase: "Así acaba Alacant y la CAM".
 
LLevo diez años intentando descifrar esta frase y, a lo máximo que he llegado es a entender que hay fijos y subfijos como Alá, Cam, y la T de torreta, pero nada más. Quiero entender que me decía que el buque insignia alicantino CAM se aventuraba en el negocio especulativo de la construcción y abandonaba su condición de caja tradicional de ahorros, que tan buen resultado había logrado en las últimas décadas. 
 
Los años en la cárcel le sirvieron para profundizar en la vida espiritual. Resultado de su experiencia carcelaria y recogimiento espiritual fueron los libros "La palabra y el Tao" y "Cosas del Camino". Ha sido miembro de la Masonería, de la que siempre ha hablado en términos elogiosos. El magacín de El Mundo publicó una larga entrevista cuyo titular era "Hay instituciones que están muertas, pero no lo saben. Me recuerda a El sexto sentido".
 
Biografía de un jugador
 
Tanto dolor tengo en mis pensares de desconocimiento bursátil que, al final, cierro este capítulo con su biografía interminable. 
 
Mario pretendió aunar los retos de dos congregaciones formativas: Maristas y Jesuitas. Siempre tuvo los apuntes envidiables para que un catedrático publicara un libro jamás pensado. A Mario no le fallaron los apuntes. Su posible error consistió en que era un hombre preparado de clase media que daba más miedo al empresariado adormecido que al poder efímero de los elegidos por el sistema D´Hondt. Abelló, su padrino financiero Saturno, fue quien le devoró para no ser destronado (Roma no paga traidores ni penicilinas).
 
Mario Conde pasó, según las crónicas, "de héroe a villano" en tiempo récord de elegías socialistas. La intervención del Banco que presidía durante el dominio de González fue el comienzo del fin de su meteórica carrera. Lo siguiente fue la cárcel.
 
Hijo de un inspector de aduanas, estudió en el colegio de los Maristas de Alicante, donde estaba destinado su padre, y posteriormente realizó la carrera de Derecho en la Universidad de Deusto, donde destacó por su brillantez y su capacidad de estudio. 
 
En 1977 se incorporó al grupo farmacéutico Abelló. En 1983 consigue vender esta empresa a la multinacional Merck Sharp and Dohme por 2.700 millones de pesetas. Con ese dinero Juan Abelló y Mario Conde tomaron una importante parte del capital de Banesto, donde son nombrados vicepresidentes. 
 
Los problemas surgieron en 1993, cuando se hablaba ya de la mala situación de la entidad. El 28 de diciembre de 1993, el Banco de España intervino a Banesto, siendo Gobernador del Banco de España Luis Ángel Rojo y le destituyó como presidente, por la existencia de un agujero patrimonial en el banco de alrededor de 450.000 millones de pesetas (2.704 millones de euros) .
 
A partir de 1994, Mario Conde tuvo que hacer frente a varios procesos relacionados con lo que se denominó "caso Banesto". En marzo de 1997 es condenado a seis años de prisión por apropiación indebida de 600 millones de pesetas y por falsedad en documento mercantil. Es la sentencia del juicio Argentia-Trust, empresa domiciliada en Suiza, que quedó reducida a algo más de cuatro años.
 
El 31 de marzo de 2001 la Audiencia Nacional le condenó a catorce años por los delitos de estafa y apropiación indebida, y le obliga a devolver 7.200 millones de pesetas a Banesto. Las defensas recurren al Supremo, y Conde evitó la cárcel con una fianza de 500 millones de pesetas.
 
Fue condenado por el Tribunal Supremo a pena de cárcel, cumpliéndola en Alcalá Meco y disfrutó del tercer grado acudiendo a dormir al Centro Victoria Kent. 
 
Ayer ví a Mario por la calle y únicamente me sopló: Alfredo sigue con tu propia sistemática de los prefectos del Catarismo porque hasta yo dudo de que exista un único sistema o de si nos valdrán los conocimientos y la espera en esta economía cóncava-convexa donde nada es lo que parece y aparece.
 
 

Comentarios  

 
0 #1 21-02-2012 20:39
Estimado autor:
Ha sido un placer leerle, aun así, echo de menos el paso de Abelló S.A a Antibióticos S.A para después dar el salto a Banesto.

Sin más,

Saludos.
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