JULIO TRIGO   

En la discusión de los presupuestos para el próximo año, sale a relucir lo que hicimos notar en nuestra anterior crónica, me refiero, al secreto a voces de la cercana guerra mundial. El día 6, cuando se discute el presupuesto de la Marina, el diputado don José Antonio Balbontín Gutierrez, cree intuir, advierte y denuncia de que el incremento presupuestario en la partida de dicho ministerio está motivado por la posible intervención de España en la próxima guerra europea.

Se discuten los presupuestos del próximo año, en los que se aprecia, que ya gustaban nuestros dirigentes republicano-socialistas de usar buenos coches, pagados con el presupuesto. El día 13, en la discusión del presupuesto de Gobernación, Gil Robles llama la atención, al comprobar que 30 de estos automóviles llegaban a costar 70.000 pesetas cada uno, considerándolos de verdadero lujo.

El 6 de diciembre se constituyó el Parlamento de Cataluña.

El día 13 de diciembre se nombra a Companys  primer presidente del mismo.

El 14 de diciembre, Maciá es elegido presidente de la Generalitat.

Ya el día 3, en una “arenga” Maciá había dicho: "Nos resarciremos con dignidad de la dolorosa mengua que sufrimos a través de las centurias de la decadencia. Triunfaremos ahora de todas las fuerzas de opresión y de asimilación que quisieron convertir a Cataluña, vieja nación, rica y plena, en provincia humilde y subordinada, buena sólo para trabajar en provecho de  las demás".

Supongo que en lo de "resarcirse" se refería a lo que ahora llaman “deuda histórica”. Y asustado me pregunto yo: ¿Pero cuanto debemos? - me refiero a la histórica, no a la actual, de la que sabemos prácticamente lo mismo, nada; nuestros gobernantes nos la ocultan, por nuestro bien, considerándonos no preparados para digerir tamaña realidad -, y, continuando con la histórica, ¿Quienes se lo deben a quienes? Y si todas las comunidades tienen deuda histórica ¿Quién tiene que pagar?

Ya verás tú como los de siempre, con impuestos, acabamos pagando los platos rotos.

Todavía colea el contrato del monopolio a la Compañía Telefónica Nacional de España, otorgado por la dictadura en 1924, al que hemos aludido en nuestras primeras crónicas del año 31, y al que tanto había criticado Indalecio Prieto quien, llegado al poder, permitió su plena vigencia. El mes pasado el diputado don Jerónimo Gomáriz Latorre, diputado alicantino por el Partido Republicano Radical Socialista, recordó lo caro que le sale a las arcas estatales y ahora, su grupo, el día 6, intenta presentar una proposición incidental en las Cortes con la intención de anular dicho contrato, que fue rechazada por la mayoría con el apoyo del Gobierno.

El Partido Socialista continúa con sus desavenencias internas.

Ricardo de la Cierva en su libro Historia del socialismo en España (1879-1983) se asombra y escribe: "Pero termina el año 1932 con dos presidentes enemigos al frente del partido y de la UGT; jamás se había visto cosa parecida en la accidentada historia del socialismo español". Partidarios de Julian Besteiro y partidarios de Largo Caballero.

El 17 de diciembre, como ministro de Obras Públicas, Indalecio Prieto, apoyando, a veces a uno a veces a otro, publica unas patrióticas declaraciones ante las amenazas de huelga ferroviaria, en las que dice: "Ante los intereses de España sacrificaría los intereses de mi partido  y cumpliría con mi deber", actitud que, esta vez, va en contra de las intenciones de Largo Caballero.

Desgraciadamente el orden público y la dejación en muchos casos de las autoridades por imponerlo continuaba empeorando y acabará otro año, 1932, con varias huelgas y motines que resumimos: en la provincia de Salamanca, huelga general, en la capital hay heridos y se ataca a la Guardia Civil, desde la Casa del Pueblo; y en las poblaciones  de Macotera y Sancti-Spíritus, ambas de esta misma provincia, se producen luchas entre patrones y obreros con un muerto y ocho heridos.

Paro general en Gijón, con explosiones. Huelga en Cádiz. En el pueblo de Villanueva del Cardete (Toledo),  los comunistas, hieren al alcalde y a un amigo que le prestó ayuda.  En Mula (Murcia) un muerto y ocho heridos.

Eso sí, las multas a particulares, a periódicos o diarios siguen siendo innumerables y cada vez más elevadas, por delitos de opinión.

Se impone la jubilación forzosa de ciertos magistrados, jueces y fiscales, por haber servido a la dictadura o ser incompatibles con el actual régimen.

La libertad de expresión sigue desaparecida.

 

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