El Tribunal Supremo dictamina que atracar un banco o una caja no es delito sino legítima defensa

El director general de la entidad atracada negociando un crédito con el propietario de una PYME en una imagen de archivo

El director general de la entidad atracada negociando un crédito con el propietario de una PYME en una imagen de archivo

La sala decimonona del Tribunal Supremo ha dictaminado que atracar un banco o una caja en los tiempos que corren “no es un delito, ni siquiera una falta, sino un ejercicio de legítima defensa que contempla como eximente total la legislación vigente”. El alto tribunal resuelve el recurso presentado por una pareja de atracadores que fueron condenados en primera instancia tras robar, armados con sendas pistolas de agua, en una entidad de ahorros cuyos directivos se autootorgaban créditos a un interés muy por debajo de los que marcaba el mercado o, incluso, sin interes alguno y, además, se concedían suculentos bonus y pensiones de jubilación. En sus conclusiones, el TS señala que ha preferido eludir cualquier consideración de tipo jurídico para ceñirse a la sabiduría popular pormenorizada en el Refranero Español, que en su página 32 afirma que “el que roba a un ladrón tiene cien años de perdón”. Contra la sentencia no cabe recurso de apelación ni siquiera ante el Tribunal Constitucional, el de La Haya o ante Tribunal de las Aguas de Valencia.

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