Jóvenes pijos indignados inician una acampada en el Ritz y amenazan con extenderla al Palace

El movimiento de indignados que estalló a una semana de las elecciones y que ha generado multitud de acampadas en varias ciudades españolas, lejos de remitir pese a los debates y asambleas sobre su continuidad, se extiende como una mancha de aceite de oliva. Refinado, eso sí, como demuestra la iniciativa de un numeroso grupo de jóvenes pijos cabreados, que han decidido comenzar una acampada en el hotel Ritz de Madrid y amenazan con extenderla al Palace y a otros establecimientos de cinco estrellas de todo el país si sus reivindicaciones no son atendidas. Borja María del Amor-Hermoso exige en nombre del colectivo una reforma democrática que facilite el acceso a bienes de consumo de primera necesidad, como los automóviles de alta gama, las prendas de vestir de marca y los complementos de diseño de las grandes firmas internacionales. Los concentrados, que de momento ocupan varias suites previo pago con tarjeta Visa Oro, aseguran que están dispuestos a “llegar hasta el final” para conseguir sus objetivos y no descartan emprender acciones drásticas, como acabar con las existencias de Dom Perignon.

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