Decimonoveno día: colimbos y barnaclas canadienses

El lago de Almanor

El lago de Almanor

“Norman Thyler miró a Ethel  con sus ojos intensamente azules. Ambos habían superado los octogésimos cumpleaños. Él comentaba que el teléfono no funcionaba y que había mucho polvo en la cabaña, que no encontraba la cafetera para preparar un café y que la nevera no se ponía en marcha. Ethel asentía con la cabeza. En un momento dado tomó a Norman por el brazo y lo llevó al porche desde donde se divisaba todo el lago en su esplendorosa belleza, rodeado de pinos y sequoias cubiertos parcialmente de nieve. Tienes razón, está todo estropeado porque llevamos bastante tiempo sin venir, pero han venido los colimbos”. La película On Golden Pond (En el estanque dorado), dirigida por Mark Rydell en 1981, estuvo protagonizada por Henry Fonda (Norman) y Katherine Hepburn (Ethel) y recibió tres Óscar.

Esta mañana del décimo noveno día, volvimos a levantar el vuelo muy pronto. A las seis de la mañana, hora del Pacífico, ya estábamos en pié y a las siete ya habíamos desayunado y preparados para afrontar el nuevo reto: el parque de Lassen o parque de los volcanes. La página de información de la Secretaría de Agricultura dice: El parque tiene cerrada su puerta norte desde octubre hasta junio; la puerta sur estará abierta dependiendo de las condiciones climatológicas. Esta noche he pasado bastante frío en la habitación del hotel. No he tomado precauciones puesto que estamos en California y según los estereotipos que uno se crea en su mente, California era el paraíso que buscaban los neoyorquinos u otros para huir del frío. Recuerden la película “Midnight Cowboy” con Dustin Hoffman y Jon Voight, que huyen de NY buscando el sol de California aunque Hoffman queda en el autobús, o bien recuerden la canción de Kriss Kristofferson, Me and bobbie Mc Gee: “From the coal mines of Kentucky to the California sun, Bobbie share the secrets of my soul” (Desde las minas de carbón de Kentucky hasta el sol de California, Bobbie compartía los secretos de mi alma).

Imposible entrar en el parque de Lassen

Imposible entrar en el parque de Lassen

Lo cierto es que la puerta norte del parque Lassen o de los volcanes estaba cerrada y la sur estaba abierta pero era imposible traspasar el centro de visitantes a menos que fuésemos pertrechados de esquíes de fondo. Como no era el caso pues nos dedicamos a observar lo que desde en mismo centro se podía observar, que era mucho.

El camino desde Redding, dónde pernoctamos el día anterior, hasta Chester, dónde comienza el parque, fue una delicia pues pasamos por una dehesa californiana similar a la comentada anteriormente. La única diferencia era la cantidad de roca volcánica diseminada por todo el espacio de la dehesa. Debido a la actividad volcánica de la zona, uno de los volcanes tuvo una erupción tan fuerte que desapareció. Literalmente desapareció y sus restos quedaron diseminados en toda la dehesa, distante varias decenas de kilómetros. Las emisiones a la atmósfera superaron los tres kilómetros de altura.

Subiendo al parque de los volcanes

Subiendo al parque de los volcanes

Llegamos a Chester y nos dirigimos, a través de un camino forestal de algún kilómetro de longitud, al centro de visitantes. Realmente tuvimos cierta dificultad y la última parte del camino tuvimos que hacerla a pié. En el centro de visitantes del parque nos proyectaron un documental sobre el mismo. La belleza de sus montañas, sus volcanes, fumarolas, géiseres y todo lo que acompaña a la actividad volcánica era sublime. Una recreación virtual mostraba la desaparición del volcán tras la erupción y el esparcimiento de sus rocas y cenizas por doquier.

Querido lector, puedes encontrar en las fotografías las grandes trincheras de nieve que nos impedían el paso e incluso un desprendimiento en el patio interior del centro de visitantes. Los “Rangers” son los encargados de la vigilancia de los parques y atención a los clientes. Son gente muy simpática y amable y se desviven por darte información y cualquier folleto que oriente al viajero. Cuando realizábamos la subida al centro de visitantes, me recordó la película “Fargo” de los hermanos Cohen (Joel y Ethan) e interpretada magistralmente por Francis Mc Dormand, que consiguió dos Óscar, uno de ellos a la actriz protagonista. Pues bien, si ha visto usted la película, las imágenes de la persecución de los “pillos” por parte de la protagonista, en un terreno totalmente cubierto de nieve, se pueden asemejar en un porcentaje bastante amplio a lo vivido esta jornada.

Más nieve bajo los volcanes

Más nieve bajo los volcanes

Los estereotipos caen cuando uno viaja. Obviamente California puede tener el Valle de la Muerte que ya comentamos y el parque de Lassen o de los volcanes. El Valle de la Muerte a 88 metros bajo el nivel del mar y temperaturas que en ocasiones han alcanzado los 57º centígrados a la sombra, mientras a quinientos kilómetros, dónde nos encontramos, podemos tener temperaturas de varios grados bajo cero. En el Valle de la Muerte, hace unos días, soportamos temperaturas de treinta y ocho grados centígrados. Hoy, unos días después, hemos soportado -5º centígrados.

Tras la visita al parque de los volcanes, hemos marchado a Chester puesto que nuestro GPS indicaba un gran lago en la zona. El lago se denomina Almanor. Solamente recorrimos parte de su ribera sur. Entramos en un camino asfaltado y llegamos a un puesto de control: “Esto es una propiedad privada, no pueden pasar. A unos cientos de metros, a la derecha, hay una zona de Pic-Nic”, nos informó una amable guardia de seguridad. Tras muchas vueltas, llegamos a nuestro destino. Unas mesitas de madera de pino, limpias, unos bancos para sentarse y el agua del lago apenas a tres metros. Nos separaba una fila de roca volcánica similar a la denominada “piedra pómez” que tanto querían nuestras abuelas. La temperatura era gélida y a duras penas el profesor Pina pudo realizar su ensalada que hoy no era “ilustrada” sino “ensalada de canónigo”, por su gran variedad, frescura y condimentos, incluso entre sus ingredientes figuraba un delicioso queso parmesano. Lechuga finamente dividida, pimiento verde a trocitos pequeños, cebolla tierna pequeña a finas rodajas, tápenas, aceitunas rellenas de pimiento rojo, pepinos agridulces con sabor a canela (qué le vamos a hacer), rábanos rojos ligeramente pelados y cortados al estilo de mi hermano Paco (¡cuánto te echo de menos, canalla!), queso parmesano y un ligero toque de pimienta, sal y aceite de oliva, producido en España y embotellado en California. El vino MO de Salinas, denominación de origen Alicante.

El lago Almanor con una sequoia muy joven

El lago Almanor con una sequoia muy joven

Cuando comenzábamos a comer, Joaquín Alonso bramó (no encuentro otra palabra en castellano), presa de una gran excitación: “Un colimbo”. Cogió sus prismáticos y se dedicó a observar a esta ave buceadora que se sumerge en el agua para cazar. Su inmersión puede alcanzar profundidades considerables. Emite un sonido lastimero que se oye en todo el lago. No habíamos terminado la observación del colimbo, cuando apareció una barnacla canadiense o ganso canadiense. Un águila buceadora, cuyo alimento son los peces que apresa con sus garras, apareció en el cielo y posteriormente un cormorán se secaba las alas, no lleva glándulas sebáceas en su cuerpo para impermeabilizarse, en el embarcadero. ¿Comprende querido lector mi comentario sobre el estanque dorado y la frase de Ethel intentando tranquilizar a su marido:  “pero han venido los colimbos”.

Recorrimos la pequeña urbanización y pudimos darnos cuenta de la gran capacidad de los habitantes este país para recorrer grandes distancias entre su domicilio habitual y los lugares dónde pasar las vacaciones. En nuestra ciudad, nos desplazamos unos kilómetros para pasar el verano. Aquí los vecinos de Detroit, se trasladan a Chester dónde tienen una casa junto al lago para disfrutar de los momentos tranquilos. Es algo que nos cuesta asimilar pero que entiendo es una filosofía de vida.

Dnde me gustaría pasar un invierno con mi familia

Dnde me gustaría pasar un invierno con mi familia

La referencia que le envío, querido lector, es la casa dónde me gustaría pasar unas vacaciones largas, cortas o estrechas. Recuerdo hace unos años que realicé un viaje a Argentina y la contemplación del lago Argentina, cerca de Calafate, con sus inmensas llanuras y su cielo limpio, me conmovió. Algo similar me ha ocurrido contemplado el lago Almanor.  Ayer les hablaba del síndrome de Sthendal, seudónimo de Henry Marie Reyle. Cuando visitó la Basílica de la Santa Cruz, en Florencia y henchido de arte y belleza florentinos, se desmayó y cayó.  Cuando hinchas de belleza tu cerebro, puedes experimentar esa sensación. “La belleza, el amor, la amistad, el cariño y tantas otras virtudes del alma, no significan nada si no tienes con quien compartirlo” (Diana Ross, Mahoganny 1976). Con esa canción le dejo, querido lector y con el síndrome de Sthendal asomando por la puerta.

“Do you know where you going to?
Do you like the things that life is showing you?
Where are you going to
Do you know?
Do you get what you’re hoping for?
When you look behind you
There’s no open doors. Do you know?

Bosque de pino de Oregón cubierto de nieve

Bosque de pino de Oregón cubierto de nieve

Mañana no tengo ni puñetera idea de donde vamos ni de donde venimos. Pero no importa. La carretera nos llevará a otro sitio que nos volverá a sorprender. Esto es el carrusel del “furo”. No se sorprenda si la luna le hace un guiño puesto que por tres pesetas comprobará como alucina un niño; y la luna será más azul y la noche más corta, si no le cura al menos … le reconforta (Serrat, cada loco con su tema 1981)
Me despido por esta noche, querido lector, con el compromiso de seguir escribiendo todas las noches, tras las jornadas repletas de sensaciones inmensas.

Buenas noches en Redding, California, doce y media de la noche. Buenos días en Alicante, España, nueve y media de la mañana.

4 pensamientos en “Decimonoveno día: colimbos y barnaclas canadienses

  1. Lola

    Juan que bonito el relato de hoy, debe ser precioso el lago a juzgar por las fotos y los comentarios. Me parece que cuando acabe este viaje hay que organizar un autobus para llevar a todos los que nos hemos quedado con las ganas, seguro que nos saldrá mas barato si nos apuntamos un montón, yo ya conozco varios interesados…..Besos a todos.

  2. jose soto

    Magnífica crónica. California era el paraíso que buscaban los neoyorquinos u otros para huir del frío, como escribes Juanito. Imagino que lo estaréis pasando de cine. ¡Que suerte!
    Aquí, en casa, todo sigue igual, aunque te estás perdiendo turbulentas contienda en tu cajita de ahorros. Léete lo del pequeño Alfredo Fernández, porque está muy bien.
    Ánimo y al toro, que aún os queda trecho en vuestro humilde sueño americano.
    Que Dios reparta suerte.

  3. Juanito

    Pater, muy bueno. Me quito el sobrero. Lo de Serrat es ya de nota.

    Cuídate del frío que este país es muy casquivano, que diría un amigo de Cartagena.

    Besos gordos.

    (Ya queda poco pa vernos)

  4. Mar Pina

    Hola viajeros!!

    No he tenido tiempo de ponerme al día aún tras la vuelta de las vacaciones de Pascua. Os mando un beso desde Alicante, seguir disfrutando!

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