Vigésimo cuarto día: “Another day in the paradise”

Una típica calle franciscana

Una típica calle franciscana

Phil Collins, batería y compositor del grupo “Génesis”, hasta su disolución en 1980, compuso a principios de los 90 “Another day in the paradise”.
La canción, dedicada a un mendigo, comenzaba diciendo: “She calls out to the man on the street: Sir, can you help me”. Permítame, querido lector, una trducción libre. “Ella gritó a un hombre en la calle, señor: ¿Puede ayudarme?. “Oh, think twice, is another day for you and me in the paradise”. “¡Oh, pensó dos veces, es otro día para ti y para mí en el paraíso”.

Hoy ha sido otro día en el paraíso. Un paraíso franciscano que hemos aprovechado hasta la médula. Comenzó el día a las siete de la mañana. Estamos hospedados, querido lector, en el motel Super 8 de Lombard Street. Habíamos observado, en el motel, una publicidad de la municipalidad, (municipality from San Francisco), que nos informaba acerca de una ruta de 49 millas, rodeando el perímetro de la ciudad para recorrerla en vehículo particular. San Francisco es una ciudad muy turística pero sin una presión sobre el turista por parte de los operadores. Uno puede aparcar en un gran aparcamiento junto a los autobuses que trasladan a los que deciden hacer un circuito turístico sin ningún problema. En Alicante, en ocasiones, es imposible desplazarse con el coche particular pues eso puede chocar con los intereses de los operadores. Pues bien, Eduardo Seva, que es nuestro conductor particular en San Francisco, nos esperaba, tras el desayuno, a los mandos de nuestro Nissan Quest, matrícula SF9G9W de Missouri, para trasladarnos al “Scenic drive 49 miles”, circuito que nos acercaría más a esta impresionante ciudad que ayer, como pudo comprobar el lector, recorrimos a pie su parte antigua.

La exposición universal de 1915

La exposición universal de 1915

Recomiendo al viajero que utilice su vehículo privado, si es fin de semana, para recorrer este itinerario. Son 49 millas, aproximadamente 75 kilómetros,  rodeando la ciudad y donde pueden ver los alrededores que los franciscanos usan los domingos.

Comenzamos en Lombard street hacia Presidio Street (qué bello nombre para una ciudad que tuvo que soportar la carga de tanto forajido durante la fiebre del oro y la anexión a la Unión),  A la entrada de ese parque hay un cañón con una inscripción dónde se ha esculpido una placa con la fecha. 1776. En ése año y subsiguientes, San Francisco pertenecía a la corona de España donde reinaba su majestad católica Carlos III. Hubo de transcurrir muchos años hasta que California decidiese su unión con los Estados Unidos de América, abandonando los Estados Unidos de Méjico. El presidio nos  llevó hasta el museo de la familia Disney y al cementerio del ejército.

En este país los cementerios no tienen nada que ver con los españoles. En España nos gusta el boato y el oropel. Piedades, tallas, mausoleos y otras banalidades cuando uno ya es “caro data vermibus”. El cementerio del ejército me recordaba al de Normandie. “En la ladera de un monte, más alto que el horizonte, quiero tener buena vista, mi cuerpo será camino, le daré verde a los pinos y amarillo a la genista» (Serrat, Mediterráneo 1972”). Desde esa atalaya se podía ver la gran bahía franciscana y deambular por sus diferentes tumbas. “Coronel Henri Miller, II World War, Korea, Vietnam.” No es un cementerio de caídos por la patria. Cualquier militar puede solicitar ser enterrado en dicho cementerio.

La playa de San Francisco y la isla de Alcatraz

La playa de San Francisco y la isla de Alcatraz

Desde el cementerio pudimos observar, sitio privilegiado, la bahía de San Francisco y la isla de Alcatraz. Hay una pequeña división entre el mar y el camino que aprovechan los franciscanos para hacer deporte los domingos. Lo impactante radica en que los franciscanos hacen deporte acompañados, y es un fervor popular. Miles de personas se mortifican haciendo deporte como su tuviesen que expiar sus múltiples pecados. En parejas, en grupo, con el perro, hablando por el móvil, con los niños; he llegado a ver a una madre corriendo, hablando por el móvil y empujando un carrito con ¡mellizos!.

Al fondo la bahía y el penal de Alcatraz, donde rodaron “el hombre de Alcatraz” dirigida por John Frankenheimer e interpretada por Burt Lancaster, Karl Malden (Cincinatty Kid) y Thelma Ritter. Posteriormente hicieron una vomitera interpretada por Sean Connery “La roca” con el fin de conseguir financiación para los devaneos casinísticos de Connery.

Unos cientos de metros nos encontramos con el “Palace de la Legion d’Honneur”. Mausoleo de la Legión de Honor americana que nos recuerda al arco de triunfo por aquello de que Napoleón instauró la legión de honor en Francia. Flanqueando la entrada dos estatuas haciendo guardia de honor a la tercera, orillada más al interior. Flanquean al pensador de Rodin, Rodrigo Díaz de Vivar “El Cid” y la muchacha de Orleans: Juan de Arco.

El Golden Gate

El Golden Gate

De este mausoleo de la Legión de Honor, marchamos al “Ocean Beach”, o playa oceánica. Allí es dónde los surfistas aprovechan las olas del Pacífico para hacer surf. Había un montón de surfistas haciendo ese deporte. La playa tiene el aspecto de la playa de San Juan de los años cincuenta. Ninguna construcción y una playa virgen cara al océano. Mucha gente disfrutando del sol pero no había bañistas habida cuenta que la temperatura en este mar es bastante gélida.

Según dice el Profesor Pina, San Francisco tiene un parque de cuatro millones de metros cuadrados. El Golden Gate Park. Allí nos dirigimos y allí vimos algo que me gustaría que viniese la alcaldesa a observar como se hace un parque para uso y disfrute del personal. Doña Sonia, desde estas humildes páginas me ofrezco de guía para exportar a Alicante esta maravilla. El parque estaba siendo disfrutado por los franciscanos. Personas mayores disfrutando del golf en un campo público, niños, mujeres, ancianos, militares sin graduación y otros, ocupaban los cientos de banquitos para comer y disfrutar de las delicias del clima mediterráneo. Mientras en Yosemite la temperatura se sitúa en bajo cero y en el Valle de la Muerte sobre muchos ceros, en este parque la temperatura es como la de Alicante. Creí estar en mi casa.

Disfrutamos de un pequeño almuerzo a base de queso y vino. Como siempre vino de la tierra, un MO de Salinas que estaba excelente (el profesor Pina tiene la buena costumbre de colocar la botella en nuestra neverita media hora antes de su consumo).

Cuando terminamos la frugal colación, marchamos a la ciudad y cruzamos el barrio Gay de San Francisco. Era una delicia comprobar a los habitantes vivir la vida sin problemas de ningún tipo. Múltiples casas lucían la bandera multicolor, símbolo de los homosexuales, la cual ondeaba al viento suave de la bahía y la isla de Alcatraz.

La visión del horizonte de San Francisco

La visión del horizonte de San Francisco

Esta noche, madrugada en España, hemos conocido en el restaurante Coliseo de la Columbus Street, la noticia de Osama Ben Laden. Vibraba este país. Jamás le deseo mal a nadie, ni siquiera a los que lo generan, pero me da la impresión que algunos han respirado tranquilos. Los fundamentalismos, sean de cualquier color, nunca me han gustado.

Mañana, querido lector, marchamos a recorrer la ciudad a pie, con la ilusión de continuar entendiendo esta gran ciudad y a sus habitantes, ejemplo de tolerancia y respeto. Hoy, ya notamos que se acerca el final y que los cuerpos ya no están para muchos ruidos. Son veinticuatro días de marcha y tantos caminos recorridos. Pero, como siempre, es un estímulo leer los comentarios que nos hacen ustedes, queridos lectores, y sobre todo aquellos que no hacen comentarios pero que sabemos que están ahí. Mi niña Anita Ramírez me ha prometido que hará este recorrido conmigo cuando sea mayor y yo le prometo que tendrá el mejor guía que pueda soñar. Mientras tanto a ella, a todos los lectores y a aquellos que nos quieren, en nombre de Pina, Navarro, Seva y Alonso, haré lo que los dioses hacían con los niños para dormir: les soplaban en los oídos. Que pasen buenas noches en San Francisco, California y que el nuevo día les llene de ilusiones, como a nosotros, en España, Europa.

3 pensamientos en “Vigésimo cuarto día: “Another day in the paradise”

  1. Lola

    Venga ya, viajeros que estáis en la recta final, comenzad a desperezaos que aquí en Alicantilandia entre Semana Santa, puentes de Mayo y Sta. faz nadie ha pegado un palo al agua desde hace algunas semanas, por eso os estamos esperando que hay que levantar !España! Pasarlo bien y disfrutad S. Francisco y N.Y.

  2. Mónica

    Hola chico,aquí tu gestora personal alucinando con el súper viaje que te estas pegando,he intentado escribirte varias veces pero Anita siempre se me adelanta . Bueno quiero decirte que después de esto prefiero irme contigo de guía a los EEUU que al Intercontinental de Paris.. Ayer comimos en casa de la «mama», unos gazpachos de mero que estaban para chuparte los dedos pero he de decirte que echamos en falta comentarios tuyos del tipo » paquito saca mas vino» » moni has traído las millojas» » «estas bien emmita.» pero bueno eso se arreglara cuando vuelvas, tu mientras tanto sigue llenando tu «cabecita» de todo lo que puedas para luego poder contarnos todas las maravillas que has visto . Muchos besos de Carlos y Moni.

Los comentarios están cerrados.