Vigésimo quinto día: Jefferson Airplane

Foto tomada desde la acera de una calle superior.

Foto tomada desde la acera de una calle superior.

“Hola, desde lo más alto de nuestro Jet y acompañado por la vieja carreta de los grandes éxitos, el aeroplano de Jefferson nos ofrece su indiscutible número 1 de nuestras series doradas, brillando con luz propia: alguien a quien amar. Desde vuelo 605, te habla Ángel Álvarez”.

When the truth is found to be lies
And all the joy within you dies
Don’t you want somebody to love
Don’t you need somebody to love
Wouldn’t  you love somebody to love
You better find somebody to love.

Algo así como: “Cuando la verdad que encuentras es mentira y toda tu alegría ha muerto, ¿no quieres amar a alguien?, ¿no necesitas amar a alguien?, no querrías amar a alguien?, Mejor encuentra alguien a quien amar”.

Típica casa franciscana en el centro de la ciudad.

Típica casa franciscana en el centro de la ciudad.

Ese era el gran éxito del grupo “Jefferson Airplane”, fundado en San Francisco en la década de los sesenta y con éste éxito internacional de 1967 “Somebody to love”, interpretado por Grace Slick, modelo, bellísima y con una voz de contralto que hacía exclamar a “Papa John Creach”, violinista del grupo: “Cada vez que la oigo y la veo, los ángeles vuelan a mi lado”.

Comenzaron actuando en tugurios de la bahía de San Francisco junto a Jerry García (Grateful Dead), Janis Joplin, David Crosby (David Crosby, Stephen Stills, Graham Nash and Neil Young) y Carlos Santana. Nuestro circuito comenzó en la bahía de San Francisco, recorriendo los viejos tugurios de música ácida y sicodélica del final de los sesenta, cuando el LSD era la señal de identidad de esta ciudad golfa, libertina, respetuosa y amante de la libertad, nada comparable a la costa este, excepto Nueva York. Annie Hall prefirió San Francisco a Mannhatan.

Los tranvías franciscanos desafian el equilibrio

Los tranvías franciscanos desafian el equilibrio

La ciudad es una montaña rusa. En ocasiones, las calles tienen una inclinación superior a los 30º y es una aventura subirlas o bajarlas. Anoche, el taxi que nos llevó al hotel, conducía de forma temeraria y no dudó en bajar la calle Van Ness a endiablada velocidad como si estuviésemos en la feria de navidad. Hemos acudido al centro financiero y a Market Street para observar de cerca el comercio franciscano. Tiendas de lujo y almacenes de chinos, puerta con puerta. No hay bancos para sentarse y puedes andar, como lo hemos hecho, durante más de dos horas y media y no encontrar ningún banco donde descansar. En el distrito financiero la gente iba muy bien vestida, pero cuando hemos iniciado nuestro ascenso a Columbus Street (calle dedicada al descubridor Cristóbal Colón o Christophoro Colombo, como decía el cartel), observamos la cercanía de la pequeña Italia. Litle Italy ha sido un sueño reparador. Salimos del hotel a las nueve y hemos caminado hasta las doce y media, en total seis kilómetros a pié. Hemos aterrizado en una “trattoria” en la misma calle y rápidamente tres “Peroni, nastro azzurro”, cerveza italiana que conocí en Nápoles en 2005 cuando mi hijo estudiaba en la Universidad Federico II. Hoy nos apetecía carne y por ello decidimos tomar un “New York steak and two egg”.  Bueno, la carne no era el Kobe que degustó ayer por la noche nuestro querido profesor Pina, pero estaba aceptable. Una “Insalata Capresse”, dio la nota verde en el centro de la mesa. Un café terminó la comida.

Plataforma giratoria. Ingenioso sistema para darle la vuelta al tranvía

Plataforma giratoria. Ingenioso sistema para darle la vuelta al tranvía

Tomamos un taxi: “We are going to Lombard Street 2440”, “Lombard Street?, OK” respondió el taxista. Le pregunte en castellano: ¿de dónde es usted?, “De Los Ángeles”. ¿”Y si usted y nosotros hablamos castellano por qué tenemos que malentendernos en inglés”. A partir de ahí se estableció una conversación con nuestro conductor. “Estuve en Vietnam, bombardeamos el norte, Hanoi y todo eso, pero mi padrastro me mandó a Valladolid con el dinero de mi abuela. No quería que volviera a Vietnam. Era muy peligroso. Fue a finales de los sesenta. En España lo pasé muy bien aunque era la época de Franco y no se podía hablar. Me gustaba España pero no había autopistas ni buenas carreteras. Me quise alistar en la legión pero un capitán me preguntó por qué quería alistarme y le dije: Para aprender español, me tiró de la oficina. Ahora trabajo aquí, en San Francisco y me va muy bien, pero me gusta encontrar a latinos que hablen español pues así lo practico y lo recuerdo”. El taxista se llamaba Juan y era un hombre encantador.

Así te recibe Chinatown, con la ropa colgada en los balcones

Así te recibe Chinatown, con la ropa colgada en los balcones

Esta ciudad ha pasado por muchas vicisitudes. Ciudad golfa, como decía al principio cuando en los ríos de Sierra Nevada aparecía oro y la ciudad pasó de ser una costera y con 800 habitantes a más de 125.000. Con una comunidad china que trabajó hasta la extenuación en la construcción del ferrocarril y con una independencia de Méjico en 1850 e intentando asociarse a la Unión pero antes debía poner orden en sus burdeles, salones y salas de juego. En 1906 el terremoto destruyó la ciudad y el incendio, por explosión de conducciones de gas, hizo el resto de la desgracia. Aquí se mezclaba LSD con limonada, en la década de los sesenta, y la gente iba colgada todo el día. Aquellos veranos del amor trajeron la sicodelia, el barrio de Castro y su comunidad gay e hizo mundialmente conocida la ciudad y su gastronomía. El declive de los ochenta ocurrió como consecuencia del SIDA.

La pyramid, transamerica es el simbolo junto con el Golden Gate, de San Francisco.

La pyramid, transamerica es el simbolo junto con el Golden Gate, de San Francisco.

Pasear por las calles de San Francisco es una delicia. Son casas de apenas dos pisos, con su garage y pequeñísimo jardín, con especies arbóreas muy interesantes y muy cuidadas. Juzgue el lector las fotografías. El centro financiero tiene la Pyramid, edificio emblemático y el único reducto serio y formal de la ciudad. Lo demás es una serie de barrios bulliciosos y alegres.

Hemos cenado en Buena Vista, en la confluencia de Beach St con Hyde St. Y ahora nos vamos a dormir. Son las 10 de la noche y mañana marcharemos a NY. Pero eso será motivo de otras historias.

“His following program is dedicated to the city and people of
San Francisco who may not know it but they are beautiful and so
is their city this is a very personal song, so if the viewer
cannot understand it particularly those of you who are European
residents save up all your brand and fly trans love airways to
San Francisco, USA., then maybe you’ll understand the song, it
will be worth it, if not for the sake of this song but for the
sake of your own peace of mind”.

“El siguiente programa está dedicado a la ciudad y a la gente de San Francisco, los cuales quizá no conozcan que son maravillosos y por ello y para su ciudad esta es una canción muy personal…»

Así comenzaba la gran canción de Eric Burdon, cantante de Animals, en 1976. “San Francisco nights”. No podía ser extraño a la gran movida sicodélica franciscana. Con esta audición le dejo, querido lector. Mañana, “god only knows”

“I will fly to Miami beach or a Hollywood, but now I’m taking a Greyhound, on the Hudson river line, cause I`m in a New York state of mind”.

Volaré a Miami o a Hollywood, pero ahora voy a coger el autobús a la orilla del río Hudson puesto que estoy en un estado mental neoyorquino”.

Buenas noches San Francisco, buenas madrugadas Nueva York y buenos días Alicante.

3 pensamientos en “Vigésimo quinto día: Jefferson Airplane

  1. Silvita

    Empezásteis en NY y allí vais a terminar… casi que me da pena que se acabe, era como un ritual leer vuestro blog… pero mejor que nos lo contéis en persona. Apuraré vuestras últimas entradas.
    Mil besos desde Utiel.

  2. Paco Navarro

    Bueno chicos ya estais como el tranvía de la ciudad, encima de la plataforma para dar la vuelta y volver a la América de la Costa Este. Como dice Silvita, no sé qúé vamos a hacer cuando nos falten las crónicas, pero bueno ¡¡¡ que me quiten lo bailao!!!. Un abrazo a todos y Besos a Juanete y Ale en N.Y.

  3. jose soto

    Juanito, pórtate (os) bien, porque os esperamos sanos y salvos una vez vividas vuestras américas. Tenéis que avisar del momento de la llegada al aeropuerto de El Altet para que vuestra afición acordone la entrada de cuatro héroes a una Terreta bastante aburrida, pero devota por un lienzo y cuatro llamas que queman cartones acolchados de plástico. ¡Suerte, viajeros! Y recordad que habéis vivido un sueño. Vuestra realidad la veréis desde el avión de regreso. Sólo tendréis que pagar una pena: las insoportables Fogueres de Sant Joan, que no quemarán, por fortuna, vuestra experiencia americana. En España también cosa es posible, en especial las formas más eclécticas de la horterada,
    Juan, en el Maestral te echan de menos, se aburren cocineros, camareros y freganchinas sin tu presencia. Eso dicen, Juanito.
    Besos.

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