Vigésimo noveno día: The Mardi Grass is over. (El carnaval se acabó)

Cloudy days in New York

Cloudy days in New York

En 1964 los Rolling Stones publicaron un sencillo denominado “It’s all over now”, algo así como “todo está acabado” o “todo se ha acabado”. Por el poco inglés que hemos aprendido, cuando liquidamos la cuenta se suele decir: “It’s all over”.

Pues bien, querido lector, ayer decíamos que todo se acaba: “Everything is finished”, musitaba Elton John en su conocido “Your song” de 1971. Y eso pensábamos. Pero otra vez, la traca final nos reservaba un resquicio. “De vez en cuando la vida, nos besa en la boca y nos saca un conejo, de la vieja chistera, y uno es feliz como Paula, cuando sale de la escuela”.(Serrat, de vez en cuando la vida, 1981).

Mi amiga Claudia

Mi amiga Claudia

Esta mañana, del vigésimo noveno día, nos levantamos a las ocho de la mañana; la molicie neoyorquina nos ha podido. Hemos acudido a la cafetería de Chinatown, cercana al hotel y hemos tomado un café con leche venenosa y un bollo “preñado” a juzgar por el boniato dulce que contenía. Me recordó el boniato frito con azúcar que nos regaló un paisano en el restaurante en Merced. Tomado ese ligero tentempié (quédate de pié), nos fuimos al Central Park. El problema fue tomar el metro exprés en lugar de local. Ello significa que el exprés sólo para en determinadas estaciones, algo similar a la línea 1 que no para en ninguna estación de la Playa de San Juan. Acabamos en Harlem. Vuelta a empezar y para mayor vergüenza, la estación 81 street tiene anunciada la presencia del Museo de Ciencias Naturales. Bueno, el Profesor Pina quedó en el museo y me fui a Strawberry Fields, parte pequeña del Central Park dedicada a John Lennon y situada frente a la casa dónde fue asesinado; el Edificio Dakota.

Mi amigo Jordi

Mi amigo Jordi

Volvimos a Little Italy y nos disponíamos a comer cuando Claudia, Jordi, Santos, Pina y un seguro servidor, incluido el Señor Eduardo Seva, entramos en Napoli. Pizzería de la calle Broome Street donde mi niño quiso poner su primer garito “Broome Street Bodega”. Qué delicia hablar con la gente joven, sin los problemas y resabios de los abuelos como nosotros. Con la frescura de los veinte o treinta años y el sueño de buscar las posibilidades allí donde se encuentren. Si anoche estuvimos, gracias a Jordi, departiendo con el jefe de producción de la NBC, en el Pravda, degustando unas sutilezas; hoy hablábamos de los proyectos de dos creativos que vienen a buscar el futuro lejos de España dónde sólo les espera el paro y permítame lector que sea tan explicativo. La inteligencia no es un valor en alza en mi país y por ello se marchan las inteligencias fuera de él.

Matrícula de Missouri

Matrícula de Missouri

La cercanía de la juventud te rejuvenece y ello es lo que experimenté en esa comida y posterior tertulia. Gente amable, buenas personas, con ganas de comer el mundo. Ya lo afirmaba cuando hablaba de Guillermo Salus que recorre el planeta con su Nicole y en su blog: “My globe upside down” ( Mi mundo al revés) nos cuenta sus vivencias y que recomiendo visite esa web.

Mi amigo Santos

Mi amigo Santos

A las nueve y media teníamos una mesa reservada, hoy es viernes en NY, en Keens. Bueno, bueno, bueno. La primera vez que probé el foie del maestro Varó, perseguí a mi mamá echándole en cara el paté la Piara. Hoy buscaré a todos los que me han ofrecido cordero pues como lo han preparado en Keens es insuperable. No quiero aburrirle querido lector; si alguna vez aparece por aquí, no olvida acudir a este antiguo local de caballeros, para fumar y degustar licores. Más de noventa mil pipas decoran el restaurante y tiene como orgullo, en su entrada, un recorte original de la prensa de 1910 dónde se refería la sentencia del juzgado de Nueva York obligando a admitir a las mujeres en el club, gracias a los desvelos de las sufragistas.

Keens es el apellido de la familia que montó el club y juega con “reina” y “rey”. Nunca he comido una carne como esa. Y eso que desde que fui cabo corneta en los años duros hasta hoy, brigada de artillería, he toreado en muchas plazas.

Mi hijo Juan

Mi hijo Juan

Bien, este ha sido un viaje increíble. Todavía me pregunto cómo es posible haberlo terminado sin ninguna pérdida mental, sin ningún cansancio y sin ningún incidente desagradable digno de mención. Hay que recordar que comenzamos el día ocho de abril y estamos a siete de mayo. Ocho mil kilómetros; más de cuatro mil quinientas entradas en nuestro blog, nevadas, lluvias, truenos, calor, mucho calor, valle de la muerte dónde nunca llueve (moi je t’ofriré des perles de plui, Venus d’un pays oú il ne pleut pas Jacques Brel, ne me quitte pas) y mas y mas y mas. Hemos cubierto nuestro objetivo y nadie nos podrá contar como es este país inmenso.

Matrícula de Colorado

Matrícula de Colorado

Quiero querido lector que estas líneas sirvan de homenaje a ti: nos has acompañado y tu aliento cálido nos ha resguardado. Te sentíamos en cada esquina, en cada kilómetro, en cada …. Rincón. Si esta aventura te sirve para realizarla algún día, piensa que  nunca cabalgarás solo. Estaremos contigo, “desde la vieja carreta, en lo más alto, te acompañamos siempre a través de las grandes praderas, con los pioneros hacia el oeste; desde Vuelo 605, te habla Ángel Álvarez”.

Será el final de nuestro viaje

Será el final de nuestro viaje

Así como el maestro guió mis pasos hace tantos años, en Radio Madrid, sin que él lo supiese, hoy te envío te envío este abrazo cálido; estoy seguro que lo notarás.
Me despido, te deseo lo mejor, querido lector. La música que puedes leer abajo pertenece a los Rolling. Quisiera terminar con “As tears go by” (cuando saltan las lágrimas), pero no es momento de bizcocharse . Discretamente me marcho. Observa las fotografías. (“Miro el instante que ha fijado la fotografía, reímos con la timidez de aquellos a quienes les avergüenza la risa. LE Aute, queda la música 1982).

Buenas noches en Nueva York, buenos días en Alicante.

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