DECIMOQUINTO DÍA: De Kalispell a Coeur d’Alene y el lago de Flathead

Querido lector: Ya nos despedimos de Montana y hemos entrado en el estado de Idaho, que tiene forma de pera con la parte más delgada mirando hacia el norte, frontera con Canadá. Durante cientos de años, los “amerindios” de esta zona, vivieron alrededor de los lagos y ríos del norte de Idaho. Los indios “Kootenal”, vivían en el norte, justo en la frontera con Canadá; los Nimipu vivieron más al sur, en la confluencia de los ríos Snake y Clearwater, mientras que los “Schee Chu Umsh” ocuparon tierras intermedias. A principio del siglo XIX, los franceses llegaron a estas tierras situadas entre Montana y el Pacífico y a la tribu de los “Schee chu Umsh” como era una palabra muy complicada, le llamaron “Coeur de’Alene”, mientras que a los “Kootenai” les pusieeron el nombre de “Pend oreilles” o pendiente. Así comenzaron a instalarse los primeros pobladores en Idaho y por ello, muchos habitantes de esta zona, hablan francés y los nombres de gran parte de las ciudades tienen nombre francés. El Padre Desmet fundó una misión en esta zona que llamó Misión del Sagrado Corazón y a partir del área ocupada por la misión, se fueron desarrollando las ciudades.

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Fue en 1878 cuando el General William Sherman, tras la derrota de “Litle Big Horn” donde el sanguinario Teniente Coronel Custer fue humillado, derrotado y muerto por “Sitting Bull”, Toro Sentado, instaló una serie de plazas militares, los conocidos como “fuertes”, en la zona para propiciar el desarrollo económico de la misma, la llegada del ferrocarril y la contención de la amenaza india a la constitución del nuevo estado. Mientras el “fuerte” de Coeur d’Alene (el corazón de un búho), la ciudad donde estamos, se estuvo construyendo, uno de los soldados encontró unas pepitas de oro en el río que lleva el nombre de la ciudad. Ello desató, una vez más, como ocurrió en Wyoming y Montana o como ocurrió en California, en el Valle de la Muerte, la denominada “Gold Rush” o fiebre del oro que inmortaliza Neil Young en su álbum “after the gold rush” o después de la fiebre del oro.

No quiero cansar al lector, pero si está interesado en continuar esta maravillosa historia de un enclave francés en el oeste americano, puedo consultar www.northidaho.com publicación de la cual he obtenido toda la información.

Bien, otro desayuno “ilustrado” a base de pan, zumo de mango y melocotón, y un plato de aceite de oliva con una pizca de sal y un poco de pimienta. A veces incluimos un pedacito de queso. Hemos dejado atrás el agua sucia de color café que proviene del radiador de coche y la leche “venenosa” que en forma de polvo blanco, afirma que no es un producto lácteo.

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Dos diferentes modos de vida americanos, los casos de obesidad mórbida y el deporte por el deporte a todas horas

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Bien, salimos de Kalispell, enfilamos otra vez, una vez más, mil veces mil un millón más, la Interestatal 90 que cruza el continente de este a oeste. La “Freeway” o carretera sin peaje, está muy bien diseñada y construida, prácticamente una línea recta que fluctúa cuando cruza las rocosas  y entonces busca la sinusoide de los valles.

El tiempo no nos ha acompañado y ha hecho muchísimo calor. Hemos llegado a los 35º centígrados y en ocasiones puntuales a 37º. Parecía una inversión térmica pues cuando descendíamos al valle, la temperatura bajaba y cuando ascendíamos a algún puerto, la temperatura aumentaba. Cosas de la naturaleza y de la meteorología.

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Una de las diversas especies de ardilla que son comensales de las meriendas y comidas de los viajeros en las áreas de descanso de las autovías.

 

Hemos parado en un área de descanso donde había unos banquitos a la sombra para poder comer y hoy hemos preparado un menú especial: encurtidos de aceitunas con cebolla y pimiento morrón, ensalada ilustrada sin huevo duro y de postre cerezas y un pedazo de queso Brie con una copa de vino tinto. Cuando recogíamos nuestras pertenencias y dejábamos la basura en los contenedores, vimos una tienda muy sencilla y una mesa con limonada granizada, pequeños pastelitos  caseros y agua fresca. La iglesia metodista había montado el tenderete y un pastor se dedicaba a invitar a la gente que había parado allí. Hablé con él y me comentó que la iglesia metodista siempre está cerca de las personas y piensa que, en días de color no es malo hidratarse con una limonada y comer algo de glúcidos. El inglés era muy fluido y comprensible, prácticamente se le entendió todo, y no quiso ningún tipo de óbolo. “God bless you and have a good day”, (Dios les bendiga y que tengan un buen día), fue su despedida. “And you too” (y ustedes también), le contestamos.

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Ahí tenemos a Juan enamorándose de nuevo: esta vez de un Ford Mustang de los recientes modelos sacados al mercado en EEUU.

Llegados al corazón del búho, o “Coeur d’Alene”, hemos ido a cenar muy rápidamente pues a las nueve cierran los restaurantes y garitos y ya no tienes la oportunidad de comer nada. Nos han recomendado en el Motel 6, nuestro hotel, que vayamos a “Texas Grill”, algo similar al “Pachel” de Villajoyosa, pero  de madera. Por 20 dólares cada uno, hemos tomado: ensalada, un chuletón inmenso con verduras al vapor y un vaso de vino.

Querido lector, ya estamos en el estado de Washington, en la costa oeste, en el Pacífico que descubriese Núñez de Balboa y que llamó de Nuestra Señora de los Ángeles. Mañana a Seattle, a ver el mercado del pescado e intentar comer algo de pescado en un país que la carne es su dieta principal. La temperatura ha bajado, en la actualidad tenemos 27º Centígrados y esperamos dormir sin problemas. Mañana, hasta Seattle nos quedan cinco horas y media, es decir 320 millas y son las diez menos cuarto y ya estamos en la cama.

Buenas noches, queridos, buenas noches Paco, Paula y las dos Anas, mis princesas voladoras que me acompañan cuando duermo y sueño con ellas. Sin ánimo de ser un presuntuoso, os despido como dicen aquí: “God Bless you”, Dios os bendiga cariños. Como hemos pasado otro huso horario, la diferencia con España es de 9 horas, así que buenos días España, a las siete menos cuarto de la mañana.

3 pensamientos en “DECIMOQUINTO DÍA: De Kalispell a Coeur d’Alene y el lago de Flathead

  1. Juanito

    Idaho, estado de la patata. Celebro que lo pasarais bien. Ahora hacia Seattle, capital musical independiente de la costa oeste (Alli nacio Jimi Hendrix) y probablemente uno de los mejores sitios donde comer en todo vuestro periplo dado que el vegetarianismo y las cooperativas de fruta y verdura arrasan como trend por esos lares. Alli si podeis preguntar por un Wholefoods y pedir un cafe Latte o Capuccino en las muchas cafeterias cucas que hay, que bien os lo habeis ganado.

    Besos y nos vemos en nada!

    Juanito

  2. Lola

    Me gusta leer los comentarios de todos pero en especial de Nito no podía ser de otro modo, aporta claridad y anécdotas a todas la ruta y además le refresca la memoria de cuando anduvo por esas tierras. Ya os queda poco pero creo q también estáis deseosos de llegar al final La vida del turista es muy cansada sobre todo casi un mes como lleváis vosotros Os quedan también unos días en NY donde os espera el Keens con mas carne para variar.pasareis calor pero sigue siendo una ciudad muy interesante Disfrutad los últimos días antes de llegar a la civilización

  3. Silvita

    Ufffff ¡menuda panzá a leer anécdotas viajeras que me he metido en el cuerpo!… He tenido una reacción fisiologica de babeo y sana envidia. Hacía unos días que no escribía para felicitarte,Juan, por tus crónicas y a los demás mandaros saludos (especialmente a tí, geojubilauta). Entre dimitir de presidenta de la comunidad (por fín) y el enano que nos trae locos, no había encontrado el momento.
    Qué maravilla de parques naturales tienen en ese país, qué distinto es todo y cuántas ganas dan de ir… Lo único de la que no tengo tantas ganas es de probar esa leche venenosa y tanta carne todos los días (yo soy más de boquerón). A por la recta final. Se os echa de menos. Besazos.

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