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SEXTO DÍA, BAILANDO CON LOBOS.

Como es habitual en él, Eduardo estaba haciendo fotos cuando, de repente, bajó la cámara, se colocó sus gafas y se dirigió hacia mí y susurró a mi oído: “Juan, tranquilamente vas a caminar hacia el centro de visitantes y no vuelvas la mirada atrás”. Conozco bien a Eduardo y sé muy bien cuando está de broma y cuando habla en serio. Seguí sus indicaciones y dirigí mis pasos hacia el centro de acogida de “Badlands”, parque natural del estado de Dakota del Sur.

Cartel anunciador que en repetidas ocasiones encontrará el que visite estas tierras.

Cartel anunciador que en repetidas ocasiones encontrará el que visite estas tierras.

En el camino, apenas 15 metros observé el cartel que pueden ver en esta página y que alerta de la presencia de serpientes de cascabel en el entorno. Un sudor frío recorrió mi espalda pues todos sabemos que la picadura de dicha serpiente es altamente peligrosa. Eduardo Seva, “Eduardito”, como le llama GianUmberto Caravello,  es la piedra angular de nuestra viaje; esa piedra donde desagua todo el conjunto de manías, “refunfuños”, enfados  y demás cárcavas del alma que tienen las personas que han cumplido demasiados años. Pero si me lo permiten, queridos lectores, Eduardo es el catalizador de una reacción química complicada y que siempre actúa llevando las aguas a su debido cauce. Esto no lo afirmo por alguna situación en concreto, que las ha habido, sino debido a que sin él, el viaje hubiese sido muy diferente y posiblemente no tan agradable.

Una panorámica, como en otras ocasiones, de este paisaje erosionado y que en otra época andaba sumergido bajo las aguas de una gran laguna endorreica.

Una panorámica, como en otras ocasiones, de este paisaje erosionado y que en otra época andaba sumergido bajo las aguas de una gran laguna endorreica.

Valga esta pequeña referencia a un buen amigo. Ayer, día ocho de julio, nos levantamos tarde, pero la burocracia de este país nos ayuda puesto que en esta zona de Dakota del Sur, vuelve a cambiar el huso horario y es una hora menos con respecto a España. En este momento tenemos una diferencia horaria con nuestros lectores españoles de ocho horas.

Matrícula vehicular del estado de Minnesota, el estado de los 10.000 lagos. En realidad son 11.354

Matrícula vehicular del estado de Minnesota, el estado de los 10.000 lagos. En realidad son 11.354

Esa diferencia nos ha permitido compensar nuestra pereza de hoy a la hora de levantarnos. Tras el desayuno habitual compuesto con un café que podía estar hecho con agua de radiador del Chevrolet Tundra, un monstruo de 3.650 kilogramos de peso, un sobre de sacarina y otro de un compuesto no aceptado como lácteo pero de color blanquecino que le da al agua tóxica un aspecto de café con leche y que nosotros denominamos, ya en 2011, leche venenosa, hemos marchado al supermercado a volver a recoger provisiones para el almuerzo y la cena que no está el horno para muchas alegrías tras las gamberradas del Ministro de Hacienda Cristóbal Montoro.

Cartel junto a la salida 131 de la 90 que anuncia la última gasolinera antes de entrar en el parque natural Badlands

Cartel junto a la salida 131 de la 90 que anuncia el parque natural Badlands

El supermercado era similar al Makro alicantino, es decir hace falta una tarjeta de cliente para poder comprar. Imaginen la cara de haba que se nos puso cuando la cajera nos pidió la tarjeta y comprobamos que la cola detrás de nosotros consistía en varios americanos de Dakota con su mono vaquero, tirantes y cara de enfado, Afortunadamente vino atención al cliente en forma de Will y nos resolvió el problema. No puedo comprender como un país que puede ser el primer productor de cereal del mundo tenga unos panes tan malos. El que hemos comprado “Baguette française”, estaba hecho en Canadá y yo me pregunto como es posible que el pan se haga en Canadá y se distribuya en Dakota a un dólar la barra, es decir, a ochenta céntimos de euro. El único sitio donde hemos comido un buen pan es en Nueva York.

Cabra que habita los riscos y colinas del parque natural de Badlands y las praderas aledañas

Cabra que habita los riscos y colinas del parque natural de Badlands y las praderas aledañas

El pepino y el pimiento eran de Méjico, la escarola y lechuga, así como la cebolla eran de Estados Unidos. También compramos varias altas de atún natural, es decir sin aceite de oliva, y “Ham Breast” o “Turkey Breast”, en definitiva jamón de york y pavo braseado. Pero lo más importante era la visita al parque nacional de Badlands, literalmente “Tierras malas” y que en castellano podemos traducir por “Cárcavas”. Las cárcavas son esas hendiduras en las paredes de los suelos verticales debidas a la escorrentía del agua y que arrastrando parte del suelo, deja la pared con diferentes perfiles hundidos. Puede verlo, querido lector en las fotografías que adjuntamos. Pero, ¿Como es posible que en una pradera de las que hemos visto miles de veces en las películas de vaqueros, de repente aparezcan unas formaciones geológicas como las que hemos admirado?. La respuesta es relativamente sencilla: la pradera en cuestión, situada en el centro de Dakota del Sur y en otros estados aledaños, se nutría de aguas de lluvia y escorrentía de las montañas que la circundan y ello generó un hábitat para gran cantidad de animales y plantas, entre los que destaca el bisonte. Como afirmábamos ayer, se calcula la cabaña de bisontes en la zona, antes de la aparición del hombre blanco “hombre blanco hablar con lengua de serpiente”, en sesenta millones de unidades. El bisonte, debido a su voracidad, no permitía la aparición de ningún arbusto pues antes de crecer ya se lo había comido y con los árboles pasaba algo similar. La presencia de lluvia y humedad mantenía el equilibrio de la pradera. En un momento dado, el agua subterránea y la posible agua superficial, encontraron un camino hacia otra cuenca y fueron desecando la pradera y fue desapareciendo sus especies vegetales y apareció la erosión de la misma. Dicha erosión, fundamentalmente por la lluvia, trajo como consecuencia que en las laderas apareciese la roca original  y desapareciesen las especies vegetales que allí crecían. Es un espectáculo lunar que pueden ver en la depresión de Guadix Baza cuando nos trasladamos a Granada y observamos esas grandes hendiduras en las montañas circundantes. La ventaja de viajar con entendidos es que te hacen ver cosas más allá de la belleza de un paisaje, es decir, la explicación del porqué ocurren las cosas. “Dentro de varios millones de años, esta pradera desaparecerá y en su lugar sólo quedarán estas colinas acarcavadas” afirmaba Caravello. Con la confusión del cambio horario, no se si comimos a la una o a las dos de la tarde, pero lo cierto es que encontramos en la zona de cabañas donde los visitantes pueden alquilar un cabañita y pasar unos días en el parque natural, y encontramos unas mesas de madera similares a las que encontramos en las áreas  de descanso de las autopistas españolas, con el banco incluido. Allí José Antonio Pina y Eduardo Seva prepararon la ensalada ilustrada a base de cebolla fresca, lechuga iceberg, escarola, pepino y pimiento mejicano, el pimiento bastante picante, atún natural, pepinillos agridulces y sal, pimienta y aceite de oliva. De segundo plato tomamos, como dije antes, el jamón de york braseado. De postre una manzana y para beber un “Yellow Tail”, literalmente “Rabo rojo” de Australia y que me recordaba a aquel vino que nos ofreció, en 2011, en las Vegas, el presidente del Congreso Internacional de Ecología Humana en el que participó Eduardo Seva.

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Tras la comida, emprendimos otra vez la marcha para volver a disfrutar del espectáculo. Unas cabras silvesttres que tenían a su disposición las 200.000 hectáreas del parque; en este país todo es salvaje y grande, para comer y disfrutar sin que nadie las moleste, excepto los depredadores, siesteaban tranquilamente pero desgraciadamente no pudimos ver a los bisontes. Por si es interesante, en esta zona, muere más gente por agresiones de bisontes que por el crótalo o serpiente de cascabel. Un bisonte corriendo puede destrozar a un ser humano sin darse cuenta. Hemos vuelto al hotel puesto que si madrugas te sobra tiempo para todo. En unas horas, después del descanso, nos iremos a Rapid City que es más pequeño que la partida de Benimagrell, y si encontramos un “Steakhouse” donde poder saborear un bien filete de carne de la zona puesto que hemos visto pastos con vacas, seremos felices. Mañana iremos al Monte Rushmore para visitar las caras esculpidas de los presidentes Washington, Jefferson, Lincoln y Roosevelt, y que hemos podido ver en la película “con la muerte en los talones” de Alfred Hitchkock”, pero hoy hemos disfrutado con las grandes praderas, aquellas praderas donde el hombre blanco luchaba contra los Sioux y los Dakotas, donde los colonos acudían esperando adquirir unos acres de tierra prometida, en definitiva donde se cruzaba el Missouri y se encaminaban las viejas carretas hacia el oeste prometido. Donde los espíritus de Caballo Loco y de Toro Sentado siguen cabalgando a lomos de los viejos caballos árabes que trajeron los españoles puesto que antes de ello, las tribus indias se desplazaban a pié.

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Tierra de lobos, de bisontes, tierra salvaje con unos habitantes que son una delicia puesto que saludan cuando te los encuentras por la calle o en la tienda y que se desviven por ayudarte y agradarte, pero muy serios y con un inglés americano tan complicado que es imposible entender. Nuestros amigos, que son muchos y la mayoría no quieren dejar ningún comentario, nos informan que no hemos contado muchas anécdotas. Es cierto, pero realmente el viaje  maravilloso, el “Magical and mistery tour”, que afirmaba “Rafa el Buso” hace varias semanas, antes de partir, acaba de empezar ahora.