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Octavo día: Recordando a Fargo.

Hoy ha sido un día de transición; transitar de una ciudad a otra, algo habitual en estas distancias enormes. Vamos camino del Parque de Yellowstone y hemos hecho una parada en Codi, la patria de William Codi, mas conocido como Búfalo Bill, el asesino de bisontes que terminó sus días en espectáculos circenses. Aquí descansaremos esta noche del día 10 de julio y mañana, día 11 de julio y mientras tanto visitaremos el parque de Yellowstone, incluyendo el “Gran Tetón”, que no quiere que cause la hilaridad de mi buen amigo Rafael Pérez Galarraga , el “Buso”, al cual le enviamos un abrazo muy grande y le trasladamos nuestra añoranza de su presencia aunque tenemos, como el rayo que no cesa, o la gota de agua, su contribución diaria.

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La distancia entre Rapid City, en el estado de Dakota del Sur y Codi, en el estado de Wyoming, es de unas 400 millas que equivalente a 640 kilómetros. El camino transcurre por la interestatal 90, la cual abandonamos para enfilar la 16, 14 y 20, que son federales, es decir no son las autopistas propiamente dichas sino autovías o vías rápidas.

El paisaje es típico de las praderas del norte, donde se iban instalando los colonos que salían de Minneapolis y se dirigían hacia el oeste buscando el oro de Black Hills donde estuvimos ayer o bien las grandes praderas de estas zonas para instalarse, esperando una nueva vida. Sigue leyendo

SÉPTIMO DÍA: Las Colinas negras, donde habitaba Manitú.

Una mole inmensa oscura, moviéndose con mucha lentitud, se iba acercando a nosotros. Afortunadamente un riachuelo se interponía entre él y nosotros. Se quedó mirándonos y cambió su trayectoria. Se acercó a una mesa de la zona de acampada y husmeó en los restos de pan que habían. Con la misma lentitud desapareció en el bosque.

 

Ejemplar de bisonte americano a su paso por un área de recreo y creando el pánico total, en busca de golosinas.

Ejemplar de bisonte americano a su paso por un área de recreo y creando el pánico total, en busca de golosinas.

Se trataba de un bisonte, un ejemplar de los millones que hubo en tiempo pasado y que, en la actualidad, apenas quedan algunas poblaciones en zonas muy concretas como el parque estatal de Black Hills. Muchos carteles en el parque anuncian que el visitante no debe acercarse a los bisontes, no por ser fieros sino por su tremenda envergadura.

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