CUARTO DÍA: Machu Picchu. Visitando a los dioses

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Un gran angular de Machu Picchu desde la cabaña del guardián

El silencio envolvía la habitación del hotel Villa Hermoza de Cusco. Abrí los ojos y miré la hora, el reloj marcaba las 2.30 de la madrugada. Apenas tres horas antes nos habíamos acostado tras las 22 horas de viaje Lima Cusco. Johner, los nombres aquí son muy complicados, puedes encontrador desde Whiler hasta Edisson, Wilson y demás, nos había citado a las tres y media de la madrugada en la puerta del hotel para trasladarnos a Machu Picchu, la ciudad sagrada de los Incas. La ciudad sagrada situada únicamente a 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar pero con un magnetismo que esperábamos sentir.

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El profesor Caravello y Juan Navarro comentando los aspectos de la cocina cuzqueña

Sometidos a la dictadura de las agencias de viaje; no viene con nosotros nuestro querido Joaquín Alonso que se encargaba de encontrar el camino siempre, “Juan, si existe un camino lo encontraremos, lo dijo Aníbal hace muchos siglos”, una Vanette Nissan nos llevó durante dos horas, desde Cuzco a Ollantaytambo, una pequeña agrupación de casas en torno a la estación del tren que promovió un senador de la República de Perú, en 1911. Los vagones de época, la vía única y sin electrificar y la máquina de gasoil similares a la que arrastraba el “Limón Exprés” en nuestro “Trenet” alicantino.

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El monte de Machu Picchu desde el poblado inca

La niebla fue nuestra compañera habitual durante el viaje y, como dijimos hace unas entradas, la conducción en Perú es caótica. Nuestro conductor desafiaba las leyes de Newton y para complicar más la situación, una niebla cual blanco sudario, nos envolvió desde Anta hasta Ollantataymbo.

Un callejón estrecho entre los riscos graníticos de la cordillera andina, que serpentea entre la montaña y el río. Desconozco el nombre del río pues tiene varios en esta zona,  pero va uniéndose a otros y a otros y a otros hasta desembocar en el Océano Atlántico bajo en nombre de Amazonas, miles de kilómetros abajo.

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Un detalle del empedrado celular en algunas partes del santuario

Los bloques de granito que conformaron Machu Picchu, son batolitos diapíricos que tardaron en emerger y enfriarse en la corteza terrestre doscientos millones de años. Como siempre, es una lástima, una pena dolorosa, no tener al Profesor Pina para que nos explique la conformación de estas formaciones graníticas como hizo en el Canyonland o en el Canal de Cheley. Pero, afortunadamente, el Profesor Seva y el Profesor Caravello, me indican las particularidades de la zona. ¿Saben ustedes que la erosión de las laderas desprovistas de vegetación sufren el efecto de la “Solifluxión”?. Este palabro para los no iniciados como yo, significa que las raíces de los arbustos situados en las laderas de las montañas no son capaces de retener el suelo en esa pendiente y desciende de forma brusca hasta el valle dejando tras su paso una descarnada roca que, en su momento, los contuvo.

Pero olvidemos la academia y vayamos a la visita de la cuarta maravilla del mundo en la actualidad tras la muralla china y otras dos. Machu Picchu se nos abrió en todo su esplendor después de una larga subida de media hora que nos situó en la cabaña del guardián, punto estratégico desde el que divisa en toda su magnitud, el complejo arqueológico que en 2011 cumplió el centenario de su descubrimiento por parte de un profesor de la Universidad de Yale en  busca del gran dorado que supuso estaba situado en la zona.

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Los aterrazamientos del complejo, con menesteres exclusivamente agrícolas, una gran distancia a la agricultura actual peruana

Machu Picchu es una imagen que creo que todo el mundo tiene en mente, todo el mundo ha querido venir hasta aquí y todo el mundo ha creído siempre que posee poderes mágicos que hace de nosotros míticos seres capaces de entender de repente en mundo inca. Pero, en realidad, Machu Picchu no es que defraude, sencillamente se ha transformado en una moneda de cambio de turistas ansiosos de sentir las influencias del 30% del cuarzo de la piedra de los 36 ángulos situada en la parte más alta del complejo granítico. El lugar es, ciertamente encantador, impresionante y más lo sería sin el enjambre de visitantes. Hay quien dice que ha tenido la fortuna de quedarse a solas en medio del empedrado, ése es Ubert, nuestro guía: “cuando el último turno se marchó, me quedé sólo en la fortaleza; la recorrí sin la responsabilidad de explicar nada a nadie y cuando llegué a las rocas que representaban el vuelo del cóndor, sentí una emoción que nunca volví a sentir, escuché el silencio y sentí la presencia de los dioses. Estoy convencido que, en pocos años, Machu Picchu se podrá visitar únicamente desde el  pues las visitas al recinto serán restringidas, algo similar a as cueva de Altamira de su país”. Actualmente, lo que podemos visitar es, apenas, un 40% de lo visitable hace 40 años. En el templo de las tres ventanas, dejamos un montoncito de piedras graníticas en recuerdo de nuestras familias, al modo inca del memorandum.

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Uno de los callejones típicos españoles que conducen a la plaza de Armas, centro neurálgico de los emplazamientos del XVI españoles en Perú

El viaje de vuelta fue encantador; otra vez volvieron los ahogos, la fatiga y la desazón de la falta de oxígeno de estas altitudes. En cuanto te descuidas, en cada esquina te espera el cansancio y el ahogo  Tras tres horas y media de viaje, volvimos a Cusco, directamente a la plaza de Armas. Créeme, querido lector, que si me hubiesen jurado estar en Chinchón, Salamanca o el Madrid de los Austrias, me lo hubiese creído. Éste es, junto al idioma, uno de los legados de nuestra cultura. “Regalis Antoni Imagini Cuzquiensis Academia Anno Domini 1692”, así reza el frontispicio de la Academia Nacional de Cusco.

6 pensamientos en “CUARTO DÍA: Machu Picchu. Visitando a los dioses

  1. buso

    Juan te noto muy cansado,lo entiendo tiene que ser un palizón.El momento de soledad que describes tiene que ser impresionante y compensará seguro todas las visicitudes,una lástima no poder disfrutarlo.Mi pregunta:
    ¿Es obra del ser humano?No utilizaban la rueda pero si el círculo,me imagino que una rueda no tiene mucho sentido en un entorno de tales características.
    Is there life on Mars? se preguntaba David Bowie.
    Descandad y no dejad ni un resquicio al desánimo,sois unos seres agraciados.
    ¡¡¡¡VAMOS A POR EL QUINTO¡¡¡
    El buso

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  2. Joaquín Alonso

    Querido Juan leo todos los días tu relato y revivo en mi recuerdo mis pasos por aquellos lares. No te preocupes, dentro de unos días cuando bajéis al llano no solo desaparecerán las molestias sino que os encontraréis mejor que antes, pues la altura os habrá dado un plus de glóbulos rojos que os hará más fuertes y ligeros. Pero por el momento aún os queda Puno que también está altito. Reconoce que ésto es menos monótono que las grandes Praderas, pero aquello también tenía su encanto sobre todo con la cadenciosa melodía de Miguelito Búfalo Perdido.

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  3. Canito

    Alucinante guapo, que bien lo describes. Por cierto, el pájaro está en el nido, ha llegado esta mañana y no tengo palabras. Aguanta ahí como un tío macho que ya verás que bien. Besos desde Delacey street.

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  4. Ana ramirez

    Hola tío , todos los dias después de hacer los deberes y antes de cenar me encanta leer tus historias y aprendo muchas cosas sobre otros lugares .
    Seguiré escribiéndole y leyendo todos los dias lo que pones
    Un beso muy fuerte

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  5. El tete

    Hola chicos, en primer lugar un saludo a Joaquín, que os sigue como el Angel de la Guarda y estando a vuestro lado “en espíritu” para evitaros cualquier mal. Bueno, ya habeis sentido la magia de uno de los puntos esotéricos de este planeta. ¡Disfrutadlo! ¿y la gente qué tal es?¿hay recuerdo en su memoria de nuestra presencia en otro tiempo? , en fín qué tal son ahí esas cosas cotidianas (comidas, bebidas, política, la administración, etc.). Un abrazo muy fuerte a los tres.

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