Y EL SÉPTIMO descansamos en Arequipa.

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La avenida de la Merced, calle colonial española. (Foto: Eduardo Seva)

Querido amigo Joaquín Alonso: Te echo de menos en este viaje y te deseo larga vida para que me sigas dando tus buenos augurios. Efectivamente, hemos bajado únicamente a 2.300 metros sobre el nivel del mar y me encuentro perfectamente. En lenguaje coloquial: “como una moto”, notando mis excesos de hematíes y sin ningún cansancio ni agobio. Asimismo los “caminos al Averno” de Virgilio, ni el descenso al infierno de Dante, no eran suficientes para explicar los sueños que teníamos cuando el aire enrarecido nos generaba apneas durante las pesadillas e irrealidades vividas en el sueño reparador, es decir que ni era sueño ni reparaba; un duermevelas desesperante. Esto, querido lector, lo cuento por si decides venir a estas tierras altas o “highlands”. No se te ocurra trasladarte desde cotas bajas (Lima) a cotas altas (Cusco, Puno u otras ciudades del altiplano) con avión pues seguro que tendrás un malestar insoportable durante varios días. Es conveniente hacerlo en autobús cama con el fin de aclimatarte poco a poco y tomar mucho “matesito coca”.y si la cosa es más seria te confieso que Roger, nuestro guía en el lago Puma Gris nos recomendó “matesino muña”, una variedad similar a la hoja de coca pero con resultados mucho más espectaculares.

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La plaza de Armas de Arequipa, segunda ciudad de Perú (Foto: Eduardo Seva)

Arequipa es una ciudad de más del millón de habitantes y disputa a Perú la hegemonía andina de esta parte del continente. Llegó a ser independiente y emitió su propia moneda. Las relaciones entre Lima y Arequipa no son fáciles, “Sin Arequipa, Lima no sería nada, aquí hay trabajo, riqueza, vida; en Lima sólo hay burocracia y política”, nos dijo el taxista que nos trajo desde la estación de autobuses Arequipeña.

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Jardines de la residencia del Arzobispo Goyarreche en Arequipa. (Foto: Eduardo Seva)

El día 26 dormimos en Arequipa, en un hotel encantador denominado “Inkanto” sito en la calle Andrés Martínez 415 “junto al ovalito de Vallesito. Vallesito es el barrio donde radica el hotel y el “ovalito” es la forma en que acá denominan a las rotondas. Con acceso desde el hotel, se sitúa el restaurante Sabine, que prepara unas ensaladas insuperables. Cinthya tuvo la amabilidad de quedarse un ratito más pues comenzamos a cenar a las diez, muy tarde en Perú.

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Entrada a un patio de una de las casonas coloniales del siglo XVII en Arequipa. (Foto: Eduardo Seva)

Bien, tras el sueño reparador, despertamos a las siete menos cuarto de la mañana y el tráfico ya era intenso en la calle libertador San Martín; desayunamos en la terraza del hotel y salimos “to meet the day” (Kris Kirstofferson), a encontrarnos al día. Las motos toro son un enjambre en cualquier ciudad de Perú. Son como los antiguos motocarros alicantinos y llevan todo tipo de enseres e incluso personas. No se respetan las señales y mucho menos los pasos de cebra. La circulación es un caos.

“A unas cuantas cuadras de aquí tienen ustedes la plaza de Armas”, y hacia allí nos dirijiamos cuando, entrando por la avenida de la Merced, encontramos la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, construida por Martín de Gáreca en 1631; estaba cerrada. Continuamos por la avenida que era un escenario real de la herencia colonial española. Casas de piedra de sillería, con patios interiores con acceso visual desde la calle y edificadas en la segunda mitad del siglo XVIII, reinando en España Carlos III. Compartían espacios la casa del Corregido Abril y Maldonado, donada y restaurada por la Agencia de Cooperación Internacional Española con la Universidad Tecnológica de Arequipa y la Caja de Ahorros del Alto Selva Alegre. Mi madre que aunque no tuvo estudios, ya sabes, la guerra, padre militar, era una mujer muy sabia, me aconsejó siempre que preguntando se llega a Roma. Pregunté y un señor muy amable me invitó a entrar y entré en la Caja de Ahorros. Por un momento breve, querido lector, me trasladé a mi querida Caja de Ahorros del Sureste de España.  Los mostradores, los uniformes, los impresos, las ventanillas de la caja eran iguales, incluso el perfume que se siente cuando entras en un espacio cerrado me recordó mi época de botones de la Caja del Sureste. Al salir observé un letrero que afirmaba: “Cumplimos nuestros primeros cien años, tu Caja”.

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Patio interior de una casa colonial, hoy sede del Instituo Confucio. (Foto: Eduardo Seva)

La casa del Corregidor es hoy la sede Peruana del Instituto Confucio, dependiente del gobierno Chino para la promoción del Chino Mandarín, similar al Göthe Institut, el Instituto Dante Allighieri o el Instituto Cervantes. Seguimos nuestra aventura de las mercedes y nos encontramos con una impresionante mansión: “Museo Goyeneche“. Siguiendo los consejos de mi querida Matilde, “Nene, tú pregunta siempre”, me acerqué a una verja labrada `por sabias manos artesanas. “Esta es la sede del Banco Central de Reserva del Perú, la entrada es gratuita y estaré encantado de ser su guía, mi nombre es Edgardo” me contestó la persona que abría la cancela que, posteriormente nos informó que fue realizada por un herrero español, concretamente castellano, en 1789. Nada mas entrar al patio central nos encontramos con una tinaja inmensa. “Era para guardar la chidra, que se tomaba en infusión como la hoja de coca” afirmó Edgardo.

La casa fue propiedad de don José Sebastián de Goyerreche y Barreda (1784 – 1872), obispo de Arequipa y primer Goyerreche peruano tras la emigración de sus padres desde su . La visita al museo fue un viaje al pasado. Braseros pulcramente labrados para calentar las estancias, cuadros de la escuela Cusqueña del siglo XVIII, tallas de las escuela granadina traídas de España por los Dominicos y obviamente un cuadro de considerables dimensiones de Santo Domingo de Guzmán. Cuadros de Santa Rosa de Lima, la primera santa de América y patrona del Perú, Filipinas y que realmente se llamaba Isabel Flores de Oliva pero que quiso cambiar su nombre por el de Rosa de Lima. Un cuadro de la Santísima Trinidad, de la escuela Cuzqueña, que creó polémica en el Vaticano puesto que, por primera vez, se le ponía rostro al Espíritu Santo y para terminar nuestra visita: un documento: “Juro a Dios y a la patria defender con mi opinión, persona y propiedades la INDEPENDENCIA DEL PERÚ del gobierno español y de cualquiera otra dominación extranjera y si así lo hiciese que Dios me ayuda y si no lo hiciese que la Patria y Dios me lo demande. 28 de Julio de 1.821, firmado: José San Martín.

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Vista del cono volcánico de Misi desde la cubierta de la catedral de Arequipa (Foto: Eduardo Seva)

Apenas unos minutos más tarde llegamos a la Plaza de Armas, un lugar donde se realizaban procesiones y se siguen realizando; se fusiló a la gente, había mercado todos los días y era el centro de la vida Aricapeña. Presidiendo la plaza está la catedral de Arequipa que en 1844, tras el incendio que asoló la misma, fue restaurada por la familia del Obispo Goyerreche. Todo el altar mayor es de mármol de Carrara y está dedicada a Nuestra Señora de la Asunción. No podemos olvidar que Arequipa, en sus inicios, fue llamada Villa Hermosa de Nuestra Señora de la Asunción del Valle de Arequipa. La Virgen de la Asunción es la patrona de la ciudad. No podemos establecer cuando fue creada la catedral pues nació el día de la Asunción de 1540 cuando se creó en el sitio, una pequeña parroquia a instancias de Garci Manuel de Carvajal.

Desde la terraza de la catedral pudimos observar tres volcanes que dominan la zona: El Chachany de 6.075 metros, el Misi de 5.825 metros y el Pichu Pichu (Montaña Montaña) de 5.825 metros. Son volcanes todavía en actividad y que algunos meses al año, emiten humo por las fumarolas, advirtiendo a los Arequipeños que todavía están vivos. En Junio de 2001 un terremoto hizo caer una de las torres de la catedral. En la actualidad se han restaurado los desperfectos y afortunadamente no cayó encima del órgano que construyó el maestro belga François Lauret.

 

 

4 pensamientos en “Y EL SÉPTIMO descansamos en Arequipa.

  1. buso

    Desde mi isla de sesenta metros,os mando un saludo con cariño.Llevad cuidado con tanta sobreoxigenacón,tantos matesitos y catas;si os paran en un control antidoping,vais a perder todos los títulos(hasta los de doctor).Parece mentira que la hemoglobina(quelato,proteína) te esté jugando malas pasadas,siendo especialista en ellos(as)
    La ironía es también una forma de expresarse,siempre con educación,cariño,un toque de humor y sin faltar al respeto a los seres queridos.
    à bientôt
    El buso

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  2. carmen

    Que bonito Arequipa, y que impresión las islas de ayer.Parece que los mates y cocas diversos, además de la geografía, van haciendo su efecto.Con esos horarios tan tempraneros estarás encantado, tú que eres buen madrugador. Por cierto se os echa de menos en las fotos,muy chulas pero mejor con vosotros.Sino va a parecer que no estuvisteis allí.Desde aqui, rodeados de imagenes y tambores,seguimos con “la dulce espera” que se prolongará hasta primeros de mayo según los expertos.
    Besossssss

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  3. José Antonio

    Queridos amigos: he seguido vuestro viaje con sana envidia. Hoy Jueves Santo, primer día de vacaciones, quiero deciros que disfrutéis de esa experiencia única lejos de la mediocridad política de esta Europa de calvinistas castigadores y golfos sureños y de la apestante cotidianidad de una España donde toda corrupción tiene cabida.
    Juan, te felicito por tu crónica (no puedo sustraerme mentalmente de nuestro viaje a las Grandes Praderas). Cuando volváis tenemos que hablar de muchas cosas. Pasarlo bien.

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  4. El tete

    Bueno, seguimos disfrutando con las “crónica andinas” y teniendo eso que llamaríamos “sana envidia”. Realmente curioso las islas flotantes de los Uros (los vimos en un corto de la tele); también se disfruta leyendo las crónicas que desde aquí os hacemos vuestros seguidores. Estoy de acuerdo con Carmen y tenemos ganas de veros en una foto clásica -de esas de excursionistas- los tres juntos. Disfrutad.

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