Libertad de información

RAMÓN FERNÁNDEZ

Ramón Fernández de TirsoHace unos días hemos conocido una resolución judicial de un Juzgado de Instrucción de Palma de Mallorca que acordaba requisar los teléfonos de determinados periodistas y los ordenadores en los que habitualmente trabajaban, con el único fin de saber quienes eran sus fuentes y así descubrir quien informaba de las actuaciones que se realizaban o se iban a realizar por el Juzgado en unas diligencias previas para las que se había acordado por el Juez el secreto del sumario.

Poco después de que se requisara por el juzgado estos objetos, por los medios de comunicación afectados y también por los periodistas se han interpuesto, al parecer, las correspondientes querellas por prevaricación. Veremos como termina este asunto que afecta al secreto profesional de los periodistas, y en mi opinión es de extraordinaria relevancia para salvaguardar la libertad de información en España, no obstante, ya adelanto mi opinión, el juzgador ha cometido un error grave, y si como parece contó en sus actuaciones con el beneplácito del Ministerio Fiscal, parece que este tampoco interpreto correctamente la obligación que se establece en el artículo nº 3 de su Estatuto Orgánico de velar por el respeto de los derechos fundamentales y las libertades públicas. 

Antes de estos hechos, de nuevo un Gobierno democrático arremetió contra la libertad de información, y hablo de la necesidad de legislar en la materia y de autocensura. Justifico esta postura, en que nunca en nuestra democracia se habían dado unos peores ataques a un gobierno democrático, desde determinados medios de comunicación y desde determinados partidos de la oposición.

Por supuesto, exageraba extraordinariamente, cuando hacia estas afirmaciones y para ello basta echar un vistazo a las hemerotecas, para constatar que en esta cuestión tiempos pasados no fueron mejores, unos cuantos ejemplos nos permitirán refrescar nuestra memoria.

Debemos empezar por los ataques que desde determinados medios de comunicación tuvieron que soportar Adolfo Suárez y sus gobiernos, con la agravante que a algunas de esas informaciones perjudiciales políticamente para el Presidente y sus Ministros provenían de sus propias filas, y en esto andaban algunos de sus Ministros enredando, especialmente, entre ellos, y según dicen: el finado Fernández Ordóñez, Martín Villa, y otros, que estaban detrás de determinadas informaciones.

Con Felipe González, basta recordar los ríos de tinta que corrieron con el asunto del GAL, donde algún medio de comunicación se paso un día y otro preguntándose quién era el señor X.

Con Aznar y la guerra de Irak, ni les cuento.

Y lo mismo sucedió con Zapatero, por otros asuntos.

Y con Mariano Rajoy: la Gürtel, el asunto de la contabilidad b, y todos los asuntos que aun colean y seguirán coleando. Pues no le han sacudido y le serán sacudiendo, a pesar de ya no es el Presidente del Gobierno.

Como puede verse el Gobierno exagera y lo sabe. Pero no hay nada como hacerse la víctima, a ver si eso cuela entre sus electores actuales y los futuros, si caen algunos. Pero para su desgracia hay están las hemerotecas, los archivos televisivos, así como las fonotecas, y lo que a este gobierno le pasa, no es más que el resultado de que algunos de sus miembros habían metido la pata en un determinado momento de su pasado, y aunque las meteduras de pata son de naturaleza distinta, lo cierto es que existen. Y este es un país, en donde en nuestra cultura política la dimisión del cargo que se ostenta esta escasamente interiorizado en nuestra clase política, esperemos que andando el tiempo la práctica cambié. Todo es posible, aunque me temo que algunos se seguirán resistiendo.

Pero como podemos ver, cuando se hacen publico por los medios de comunicación, en uso de derecho a la información determinados asuntos que crean serios problemas al gobierno, a este, como sucedió con Gobiernos anteriores, lo primero que se le ocurre es matar al mensajero, es decir, el medio de comunicación, así amenazan con una legislación que amordace a estos, o claman por la autocensura.

Lo cierto es que en la actualidad, en términos generales, en relación a la libertad de información y la libertad de expresión, encontramos una doctrina más que consolidada en las sentencias de nuestras Audiencias Provinciales, de nuestro Tribunal Supremo y de nuestro Tribunal Constitucional. Y con su intervención basta y sobra, y aún con errores de apreciación por parte de estos órganos judiciales, que han dado lugar a alguna colleja del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, lo cierto es que en términos generales la libertad de información goza de buena salud en España, aun con los ataques que recibe, que es indudable que seguirán en el futuro, y no solo desde el poder político. Pero lo más importante es que el ciudadano, en su inmensa mayoría, sea consciente de la transcendencia de la libertad de información para su vida diaria, en todos sus ámbitos, porque cuando esta libertad se pueda restringir con alguna norma estamos perdidos como Estado Democrático de Derecho.

Así que me van ha permitir, que en estas fechas navideñas, alce mi copa para brindar por la labor de todos los profesionales de los medios de comunicación, que nos permiten a los ciudadanos disfrutar cada día de nuestro derecho a la información.

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