Epístola de Zaplana a los Creyentes

JESÚS ALONSO  

Tras la decisión de la juez de dejar en libertad a Eduardo Zaplana con medidas cautelares después de bloquearle otros seis millones y pico de euros de procedencia supuestamente delictiva que ocultaba en Suiza, el exalcalde de Benidorm, expresidente de la Generalitat, exministro de Trabajo y Asuntos Sociales y exportavoz del Gobierno con José María Aznar dice en su Epístola a los Creyentes (7:2) que dedicará todos sus esfuerzos a demostrar su inocencia y a restaurar la honorabilidad de su nombre para que tanto sus hijas como los hijos de sus hijas puedan llevarlo con orgullo. Y añade: ‘solo espero que la enfermedad que padezco me conceda al menos el tiempo suficiente para cumplir con este postrer cometido’.

Las mismas preces elevamos al cielo quienes hemos soportado en nuestras carnes su forma de gobernar y seguimos aguantando su herencia política para que el Altísimo, en su infinita misericordia, tome en consideración tan conmovedora solicitud y tenga a bien mantenerlo entre los pobres mortales al menos hasta que se siente ante un tribunal donde pueda rehabilitarse disipando todas las sospechas que han rodeado su figura desde el ‘caso Naseiro’.

Es higiénicamente saludable que después de nueve meses de prisión provisional jalonados de estancias en el hospital dada la grave enfermedad que padece, Zaplana tenga la oportunidad de explicarse y explicarnos con luz y taquígrafos, antes del Juicio Final, al que no se permite la entrada de público ni de periodistas, el origen de la fortuna incautada y la movilidad del dinero acumulado, siempre en permanente periplo entre paraísos fiscales mediante testaferros, sociedades interpuestas y demás ingeniería contable al servicio de la delincuencia de cuello blanco. Máxime cuando el hombre que depuró las técnicas del transfuguismo para asaltar el Consistorio benidormense mantiene contra la lógica jurídica y policial que determinaron su detención que nunca cobró sobornos o comisiones ilegales, ni se apropió o distrajo fondos o activos relacionados con la Administración (misma Epistola). ‘Nunca’, afirma el investigado. Y uno no puede evitar retrotraerse a aquellos tiempos cuasi bíblicos en los que nada más desembarcar como vocero de Aznar provocó la hilaridad de los periodistas al garantizarles que ‘jamás’ les mentiría. Va de adverbios contundentes.

A Zaplana le asiste el derecho a revindicarse y a intentar demostrar su inocencia del mismo modo que los ciudadanos cuentan con la prerrogativa de poner en duda o, incluso, de rechazar de plano todos y cada uno de los argumentos que utilice para tan titánico cometido. Cuando el río suena, agua lleva. Y algo le sonará al partido a cuyas siglas creció cuando no ha roto una sola lanza en su defensa desde el momento en que fue arrestado e ingresó en prisión. Bien al contrario, contra los habituales titubeos, lo suspendió de militancia con una celeridad pasmosa y salvo para pedir algunos de su dirigentes la excarcelación basándose en motivos humanitarios no ha habido ningún otro gesto de solidaridad ni, mucho menos, de confianza en su trayectoria.

Estaría bien que, si su delicada salud se lo permite, ahora que podrá pisar la calle se inserte en una grupo de terapia al que podrían acudir también delincuentes como Rafael Blasco, que disfruta del tercer grado en al actualidad, y Luis Fernando Cartagena, que ya pagó su culpa por robar a unas monjas de Orihuela cuando era alcalde de la localidad de la Vega Baja alicantina. Este Trío de Las Azores, o de Los Azares si nos atenemos a la afición que tenían a jugar con el dinero de todos, inició en franca camaradería la singladura por las procelosas aguas de la Generalitat. Pasaron de Molt Honorable Senyor el uno y de Honorables Senyores a secas los otros dos a investigado por la comisión de presuntos graves delitos, el uno, y a presidiarios los integrantes de la segund aparte de la terna. Las sesiones, de poder escucharlas, no tendría precio. Así que vale: oremus para que le dé tiempo a todo.

 

 

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